Al final
Thursday, June 7th, 2007Tengo tanto miedo en este momento que mi piel ha empezado a temblar, se me han enfriado las manos, se ha acalambrado todo mi ser, mis pies han muerto, mi mente ha quedado en blanco, mis pensamientos se dirigen a una sola imagen, a un solo pensamiento, a un solo camino, a un solo destino, a un solo lugar, a una sola vida.
Logré verla una vez, logré verla unos segundos, pude decirle unas palabras, intentó contestarme y no lo logró, sólo hizo la cabeza a un lado, mientras avanzaba desapareció en la oscuridad. Puedes preguntarte, qué le pregunté, le dije si me llevaría con ella hoy, o en la próxima visita, supongo que me recogerá en la próxima visita a menos que ya lo haya hecho y todavía no me di cuenta, espero que venga cuando traiga los zapatos puestos, suena ridículo, pero es muy importante, no quiero ir caminando al infierno descalza, no quisiera llegar con los pies magullados a mi nuevo hogar, no quisiera manchar el tapiz de la entrada, espero que tengan una sala de espera y haya un televisor, veré un nuevo capítulo de Pinky y Cerebro, el último.
Emprenderé una nueva aventura, pediré un permiso especial para explorar el lugar y ver un poco aquí y allá, conoceré nuevos monstruos, pero estos serán reales, ya no los tantos ficticios que he visto durante tantos años por la televisión o en mis dulces pesadillas, podré atormentarme, podré sufrir, podré llorar de dolor y de susto… por una vez en la vida que el llanto sea con motivo, haré que todo cambie, mi existencia dejará de ser aburrida. Dejaré mis huellas, me aseguraré de hacerlo, escribiré mi nombre con cenizas para que todos sepan que estuve por allí y claro nunca olvidaré colocarle la tilde, la tilde siempre importa.
Yo se que esta vez llegará aunque todavía no se el día exacto, se llevará mi espíritu, mi alma, y dejará mi cuerpo, para que alguien lo vele, espero que todos hagan lo que he pedido durante todo este tiempo, que quemen mi cuerpo y entierren las cenizas bajo un árbol grande y fuerte. Quiero que mi cuerpo quede en cenizas como quedará mi alma. No quiero que la gente vaya a mi velorio o a mi entierro, no quiero ver a nadie llorar, no quiero ver lágrimas, no quiero sentirlas, quiero que se alegren por haberlos abandonado, quiero que se sientan felices porque ya no les desgraciaré sus vidas, quiero que maldigan el momento en que me conocieron, que digan que hubieran sido más felices si yo nunca hubiera llegado, todavía me queda un tiempo para asegurarme de ello.
Empiezan a temblarme las manos, me falta aire, ya llegará, esta vez no fallaré, todo es perfecto, estoy lejos, nadie se acercará, nadie sabe dónde estoy, nadie sabe lo que haré, mi diario hará el resto del trabajo, contará a todos donde encontrarme y que hacer, esta vez será mejor que la anterior, la anterior fue muy notoria, estaba en mi habitación, lograron llevarme a tiempo para un lavado estomacal, faltaba planificación en esa ocasión. Esta vez nadie llegará, nadie lo impedirá, será lento y doloroso, ser masoquista es una de mis mayores debilidades, un par de tragos de no me acuerdo que, una pequeña inyección directa en el cuello, dejé la llave de gas abierta, para que invada la habitación lentamente, espero que no haya algo que haga chispas cerca, quiero que me encuentren tal como soy, con mis orejas, y el aburrimiento en el rostro. Pronto llegará y lo único que queda es esperar, no voy a recordar el pasado ni las bellas vivencias, tampoco a las personas que voy hacer tanto daño, que van a sufrir a causa mía, y además el que lo haga, dejará de ser amigo mío, lo sacaré de mi testamento lo juro por mi vida, LO JURO.
Hoy concretaré mis sueños, por lo que he luchado toda la vida, la muerte llegará y yo me iré con ella, tomaré su mano, mientras mi mente intente no recordar a la velocidad de la luz toda mi vida, no quiero sentir arrepentimiento alguno, no quiero pensar que esa mano pudo llegar a rozar mi rostro y despejar las lágrima de la mejilla. La casa sigue como siempre aunque las enredaderas la han cubierto, pero todavía llega la luz a través de las grandes ventanas, todavía.
El tiempo pasó, el cabello cano invade mi cabeza aunque no puedo quejarme de las arrugas, hasta ahora no he visto una sola, todos estos años estuve bastante distraída de la realidad, pude ver el último capítulo de Pinky y Cerebro fue genial, conquistaron el mundo, luego se aburrieron de sus esclavos mediocres y lo devolvieron.
Alguien vino a visitarme, dice que no es la primera vez, me parece conocido, puede que sea o quizá no, traté de despejar el llanto de sus ojos con mis manos, pero están demasiado frías, y este cabello que se enreda con los dedos, las lágrimas caen sobre mi tumba y duelen en el alma, como si cayera ácido sobre la piel, a quien demonios se le ocurrió enterrarme con el cabello suelto… –ya deja de llorar, que no te das cuenta que me lastimas– bien lo tomaré como una venganza, por todas las lágrimas que alguna vez derramé por tu causa, pero me duele más que aquella vez, tuve que mudarme todavía lo recuerdo, tuve que largarme lejos para poder olvidar, aunque no debí llevar aquellos retratos, tampoco las poesías y mucho menos el recuerdo. No es sencillo reconstruir una vida del vacío y mucho menos hacerlo sobre cenizas y recuerdos, pero vamos acércate lentamente, dame un fuerte abrazo, bésame otra vez, cierra los ojos pero ya no tiembles… sabes que eso me causa risa; la edad demonios, la maldita edad, ahora la que tiembla soy yo. – no te vayas, no puedes quedarte un ratito más?, qué te cuesta? quizá un corto resto de la eternidad, es cosa de un par de segundos, ya vi las canas que traes encima, lo gracioso es que conservas el peinado que traías en la juventud, sigues viéndote igual de atractivo, como es que supiste que estaba aquí, cuando me trajeron no me percaté de tu presencia, cuéntame que es lo que sucedió ese día, acaso lloraste por mi causa, quizá lo ignoraste y reíste porque lo merecía, talvez el resentimiento fue mayor que el amor que se que sientes aún por mi, o tanto te dolieron las últimas palabras en el diario que dejé bajo la almohada de la que un día fue tú cama, respóndeme, bueno, no lo hagas, pero tampoco me dejes, a lo largo de todos estos años, todos se fueron olvidando de mi, incluso los gusanos que solían degustar mis pellejos, esos que hacen cosquillas en mi vientre, esos también me dejaron, pero no lo hagas tu, no otra vez, o por lo menos quiero saber si esta vez no es por mi causa.
Bien! Déjame otra vez, pero me quedo con el consuelo de que yo te dejé antes, ¡Y para siempre!.