Archive for the 'propios' Category

Pérdidas

Saturday, January 23rd, 2010

Fue un martes dificil, nisiquiera me despedí de ella al salir de casa, la vi a medio día pero estaba tan recargada con mis tareas y una exposición que se me olvidó que tenía que pedirle algo y me fui a la universidad. Mi exposición se suspendió y campante fui a contarle, a pasar algunas horas con ella como suelo hacer cada noche, pero no respondía, pensé que era un berrinche por descuidarla, pero estaba inconciente, me asusté y traté de reanimarla dándole unos golpecitos en el rostro, diciéndole palabras cariñosas, no la pude despertar, no logré hacer nada, pero yo sabía que solo estaba dormida, que iba a despertar.

La tomé en mi brazos y fuimos a sala de emergencias, el doctor hizo todo lo que pudo, pero no pudo reanimarla, dijo que las posibilidades de volverla a su estado normal eran muy pocas, hice mis propias revisiones en internet, buscando soluciones, necias soluciones. Fue tan terrible, doloroso, habíamos estado tanto tiempo juntas, en tantas aventuras, tantos momentos, trabajos, trasnochadas, me ayudaba con las tareas, le contaba mis penas y ella escuchaba paciente, conocía mis mas íntimos secretos, sin divulgar uno solo, gracias a ella no me sentía sola, podía estar jugando con ella durante horas y ella no se quejaba, me acompañó cada momento durante tantos, tantos años.

Lloré, sí lloré, la pérdida fue demasiado dura, nadie parecía comprender mi dolor, finalmente el viernes en la noche tuve que tomar una decisión, desconectarla, meterla en una caja y que descanse, que pase a mejor vida.

Es difícil creer que uno pueda tomarle tanto cariño a un objeto, realmente lloré mucho y nadie comprendía porque lloraba, finalmente una laptop es reemplazable, la información recuperable, el disco formateable, y lloré más al saber que ya era hora de cambiarla, buscar una nueva. Tres días sin mi laptop, sin internet, quejándome a medio mundo fue un infierno, el escenario perfecto para dejarme llevar por el drama que rodea al mundo. Pero fue así, 6 años son muchos para una laptop, ella estuvo todo el tiempo conmigo, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, fueron buenos tiempos.

Es el fin de una era. Mi laptop pasó a mejor vida, se fue sin sufrir, pero dejó mucho dolor detrás de su partida.

Snif, snif.

Experimento

Monday, December 14th, 2009

Un laboratorio de experimentación farmaceútica, en la que estudiaban los efectos de cierto medicamento antidepresivo en ratones deprimidos, ha publicado los dramáticos resultados de sus estudios luego de dos años de someter a 32 ratones adultos a este fármaco.

El 80% de los ratones empezaron a mostrar mejora al cabo de 8 meses. Cabe mencionar, que el 30% de los ratones dejaron la idea de suicidio luego de 6 meses de medicación, aunque varios de ellos, para ese entonces, habían tenido un doble transplante de hígado. Pues este medicamento es altamente nocivo para el hígado, el riñon y médula osea. Un 20% de ellos, desgraciadamente, pasaron a mejor vida.

Se pensaba que el medicamento no habia surtido efecto en ellos, que había algun tipo de desequilibrio con su sistema nervioso , pero la respuesta correcta, es que la encargada del laboratorio en el horario nocturno tenía la mala costumbre de escuchar música de Arjona.

Extrañamente, no se ha logrado asociar la causa de la depresión con la intolerancia a Arjona. Pues para este estudio se eligieron distintos tipos de depresión, por causa y duración.

Contrariamente a los estereotipos, los ratones deprimidos no visten de negro o escuchan heavy metal. Sufren episodios de histeria ante cierto tipo de situaciones. Como el abandono de su pareja o el aumento de peso, al final de la primavera, al final de la temporada de House, home-sick y otros love-sick. En resumen, muy similar al de los humanos.

Cada ratón para participar en el estudio tuvo que completar (personalmente) un formulario del departamento de salud, aproximadamente de 30 páginas, con preguntas de diversa índole. El cuestionario fue preparado especialmente por un grupo de conocidos psiquiatras y psicoanalistas, aunque la identidad de ellos no será revelada.

Estos valientes ratones, luego de mucho tratamiento psiquiatrico, psicologico, psicoanalisis y medicamentos varios decidieron hacerse parte de este estudio. Pero este medicamento, que se pensaba podria ser la salvación de esas criaturas sin esperanzas, tambien les ha fallado. Si bien es cierto que el medicamento curó de la depresión a la mayoría de estos; sus viudas, afirman que la depresión era más llevadera que la leucemia.

Lágrimas en la lluvia

Monday, December 14th, 2009

Siento frío y no tengo voluntad para pararme de la silla y caminar dos pasos a ver si la ventana está abierta, sé que si estiro el brazo lo suficiente no voy a alcanzar. Realmente la ventana está a dos pasos, no puedo ver bien si la ventana está abierta o cerrada porque tengo lentes oscuros puestos, no por anormal, es por la migraña, fotofobia y esas vainas. Pienso que debería buscar un objeto que esté a la mano y tirarlo hacia la ventana, pero temo que si está cerrada, tenga luego que caminar hasta la puerta y cerrarla, y la puerta obviamente está más lejos que la ventana. Ya le quité todo el brillo que se podía del monitor y con lentes puestos sigo viendo todo demasiado claro, estoy como el pusilánime de Jaime Bayly y sus mil pares de medias, me doy vergüenza.

Genial, la ventana está cerrada, acabo de tirar mi iPod hacia la ventana, no es que definitivamente estoy loca, tenía los audífonos conectados, así que con el peso y la fuerza, me aseguraba de que no terminara en la piscina. Ahora el problema es la puerta y el hecho de que me haga frio en el Caribe, el invierno es tan cruel. Quizás sea la migraña, la sinusitis, la depresión, mala alineación planetaria, o que hubo como una hora de fuegos artificiales, y no vi ninguno, porque un puto árbol me tapa la vista, momentos como este odio a los ambientalistas. A los árboles, a los arbustos, a las nubes, y a no saber como subir al piso 16 para ver los fuegos artificiales, y voy por todas las ventanas, siempre con mis lentes oscuros a las 10 de la noche, todas las luces apagadas, tropezándome con objetos que están en las sombras, me doy vergüenza.

Ya sé lo que quiero ser y hacer en la vida: nada. Eso precisamente quiero hacer, nada, absolutamente nada. Quiero dedicar mi vida a los placeres improductivos que el mundo ha creado: leer libros, revistas, cuentos, historietas, ver películas, dormir hasta bien tarde, dormir de dia, dormir la siesta, ver más películas, ir al cine, comer una bolsa pequeña de popcorn. Dormir en un buen colchón, porque sino, no tiene gracia. Escribir tonterías, caminar una vez al mes, carminar largo, muy largo. Mojarme en la lluvia, mojarme hasta el último centímetro de mi cuerpo, mojarme hasta donde no pueda mojarme, sin preocuparme que he de necesitar estos zapatos para ir a trabajar mañana, o que se va raspar la bota del pantalón, no preocuparme por contraer una neumonía, una gripe. Sería realmente espectacular ser completamente irresponsable en mis actos. No de mis actos, sino en mis actos.

Pero ¿por qué tanto drama? No solo porque tengo frío y me duelen las rodillas, los codos y los pies. El dolor físico es tan fácil de sobrellevar, es simplemente tomarse unas cuantas pastillas y quedarse dormido por un buen tiempo. Pero hay que estar bien tapado porque el frío mientras uno duerme produce dolor durante el sueño, y eso no es divertido.

Cuando salí de la universidad estaba lloviendo, recordé tiempos mejores cuando llovía, cuando regresaba a mi casa, o caminando con Pedro o Amanda con un helado en la mano, cerraba bien la mochila y me ponia a caminar en la lluvia hasta mi casa, pero ahora tenia tanta basura electrónica en la mochila que tuve que caminar con un paraguas. Estaba a la mitad del camino y recordé lo de actuar irresponsablemente, no podia mojar mi mochila, pero todavía podía caminar bajo la lluvia. Sentí una opresión en el pecho, un algo que quería salir urgentemente, me dolía la traquea, había algo atorado al medio, algo con lo que ningún paramédico certificado podría ayudarme.

Estaban los árboles gigantes moviéndose, había brisa fresca, llovía, cada minuto llovía más, era perfecto, algunas gotas calientes acariciaban mi cara, no era la lluvia. Imaginé que era tonto llorar, no había razón, no debía derramar mis lágrimas sin razón, pero tal vez si había una razón. Llegué a la entrada de mi casa, se me hacía difícil respirar. Decidí no entrar a casa, ya tenia los zapatos mojados, le di dos vueltas más al parque, llovia intensamente, no había gente, no habian carros, las lágrimas seguían saliendo hasta que por fin el nudo en la garganta se deshizo, tal vez solo necesitaba eso, llorar un rato. Quitarme la nostalgia suicida de un modo no muy suicida.

Luego regresé a mi casa, maldita humedad y frio nocturno de caribe, destrozaron mis huesos. Me empezó a doler la cabeza, la cara, los pies, los codos, las rodillas, terminé tirando el iPod por la ventana. Sé que mis zapatillas no secarán en aproximadamente dos semanas, que mi ropa esta sucia, tengo mucho dolor, siento frustración. Pero supongo que esa es la resaca, el ser responsable de mis actos irresponsables, por más tontos que parezcan ser.

El pasado me persigue

Sunday, November 29th, 2009

Pensé que mi recuerdo más lejano era cuando tenia como 12 y Magaly me hacia pelar sus naranjas en el bus para luego darme la mitad. Magaly abusadora, ahora que lo pienso, lo hacias por compartir o para que te pele la bendita naranja, pero bueno. Al parecer para recordarse cosas uno solo tiene que esforzarse un poco.

Era 1989, tenía 5 y 6, dependiendo de la época del año, estaba en primero grado de primaria, mi profesora se llamaba Janet Zapata Poémape, era muy linda, buena, instruida, y nos daba de reglasos en la mano cuando nos portábamos mal, cuando no hacíamos la tarea y cosas similares. Supongo que en aquél entonces la letra todavía con sangre entraba. Tenía muchos compañeros, de los cuales no recordaba nombres, ni caras. Pero de pronto recordé a David, me gustaba mucho, pero se fue a Lima para segundo grado, fue triste, muy triste, muy muy triste. Estaba también Asunta, que no me caía nada bien, espiritu competitivo imagino. Luego Ulises que siempre llegaba tarde a la escuela, que ganó el premio por ser el niño más responsable porque no faltó a una sola clase, aunque haya llegado tarde casi a todas. Estaba Rómulo (el culpable de mis recuerdos, porque me envió un mensaje por hi5, con una foto de la clase), Randy que también se fue, a él es al único que volví a ver cuando grande, se fue porque creo yo que era demasiado irresponsable y la profesora le daba en la mano diario. Renzo que tenia unos alucinantes ojos verdes. Luzdeli, con esa mezcla extraña en su nombre, que solian tener todas las niñas de su familia y bueno, no recuerdo más… y si me acuerdo, posiblemente esto ya esté publicado.

El primer y segundo grados de mi vida fueron traumáticos, tal vez por eso decidí olvidarlos, ponerlos en mi amnesia voluntaria. El trauma mayor fue que me llamaran Cindy, porque se me estaban cayendo los dientes de leche y me decían Cindy, “sin dientes”, era muy joven en ese entonces, imagino que no sabía defenderme y mentarle la madre a quien se atreviera a decirme tal crueldad. Puede que eso explique tanta agresividad acumulada. Luego, como la familia era grande y muy amable, recibí como herencia los uniformes de mi prima Evelin, que era muy coqueta, ella o su mamá, no sé bien; el detalle, es que sus faldas eran bastante cortas, no exageradamente cortas, pero estaban encima de las rodillas, y en aquel pueblo infernal, todas las niñas eran beatas y cucufatas igual que sus madres, y todas tenían las faldas del uniforme bastante abajo de las rodillas. Todos saben que las niñas de 5 a 6 años son muy crueles, y me llamaban “roba-novios”, solo porque tenia la falta un poco altita. ¡Sólo por eso!. Incluso ahora, 20 años después no podría robarle el novio a alguien, no por principios, sino por falta de valor.

Pero bueno, esas cosas ya pasaron, el pasado pasado, no me interesa, pero malditas las fotos que quedan, que nos recuerdan cosas que lo obligan a uno a publicarlas en internet. Aquí la prueba de que algún día era pequeña, tierna, dulce, incapaz de matar a una mosca, con el hígado intacto, cuando sabía multiplicar y no sabía sumar. Cuando había alcanzado el fin supremo de todo niño: aprender a leer.

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Para los que no me reconocen, la del círculo, soy yo.

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soñé con un iPod touch

Sunday, November 8th, 2009

Un lunes concebí la idea de comprar un iPod touch, al margen de mi temor de comprar algo tan caro y posiblemente innecesario. Me gusta la música, pero es dificil transportar música que me guste y oirla en cualquier esquina. Así que le pedí a mi brother querido que me compre un iPod con el descuento de los duendes de Santa, me dijo que “OK”. Ahorraría como 10% del costo, y podría jugar durante clases, conectarme a internet, y tal vez hacer algo productivo también.

El martes soñé con el iPod, el miércoles y el jueves… y le pregunté si ya lo había comprado, dijo que no , pero que “ya mismo” lo hacía. El viernes como 1 hora antes de su viaje (de dos semanas) me dijo que si quería que me lo envie ese día, que si era super importante, que si lo quería con desesperación. Yo pensaba que ya me lo habia enviado. Como iba a viajar dije que no, que estaba bien, que podía esperar a que vuelva a que me lo envie.

A su regreso, le pregunté si ya me lo habia enviado, dijo que todavía no lo compró.
Y al día siguiente y al día siguiente y al día siguiente, hasta que un buen día me dijo que lo compraría y lo enviaría, y que si quería que me envie arroz y aceitunas negras y la tarjeta de crédito nueva que necesito. Con todo eso asumí que me haría el envio y estuve esperando a que el cartero llegara, mirando por la ventana para que no me dejen la nota de “lo sentimos, pero no lo encontrarmos, tiene que recoger su iPod Touch en la oficina de correo más cercana”. El cartero nunca trajo algo para mi, aunque lo esperé cada día

Así que para estar segura pregunté nuevamente, si ya me lo había enviado. Cinco semanas después de aquél triste lunes, ¡todavía no lo ha comprado!. Pero ya se me fueron las ganas, dejé de soñar, me aburrí de esperar, que el iPod Touch se vaya al infierno, seguiré escuchando mi radio online.

Lección: Si vuelvo a querer algo con tanta desesperación, ¡voy a comprarlo yo!.

Todavía sin título (3)

Friday, November 6th, 2009

- Mamá, ¿tú crees en las señales, en los signos, premoniciones? – preguntó Rubén volteando la cabeza hacia donde estaba su mamá.

Ella rebaga las plantas al otro lado de las rejas. Guardó silencio mientras pasaba por el cilantrillo y la hierba buena. Trató de hacer memoria para saber si lo había experimentado, ella sabía que no podía creer en algo que no había visto, oido, o sentido. Cuando se dió cuenta a donde iba la pregunta.

- Si piensas, sientes, o presientes que te vas a morir pronto, es un hecho, no una posibilidad, tienes un blanco en medio de la frente, hace mucho tiempo, sabes en lo que te metiste, sabes lo que te espera, ten paciencia, o ¿Estás muy ansioso por morir? -

Rubén regresó los ojos al televisor, su mamá seguía regando las matas. Pero no se le quitó la mala sensación, a ninguno de los dos.

Mahatma, perdóname ¡he pecado!

Monday, November 2nd, 2009

Perdóname, o discúlpame hermano por andar dejando de a poquitos mi apasionante carrera como escritora. Pero a veces, casi siempre, la mayor parte de veces, el 99% del tiempo pienso que no sirvo para esto. Escribo porque, no sé porque escribo, realmente es que a veces se me ocurren cosas cheveres, pero a veces: es una vez cada tres meses. Casi siempre me quedo en el 2o párrafo y me da pena publicarlos así, y hay días que simplemente tengo tantos escritos de dos párrafos que nada tienen que ver entre si, y los publico de golpe. Por eso si encuentras cosas nuevas, asegúrate si la anterior o anteriores no las has leido.

No me regañes que me haces sentir mal. Escribí dos párrafos más para mi super cuento extraño, que todavía no sé en que acabará, o que va en los próximos dos párrafos. Pero parece que el anciano del columpio y la señora se conocen. A propósito, algún “hijuela” ha sacados los columpios del parque, ahora el pobre señor se sienta quieto en la esquina que está frente a mi edificio y me parte el alma verlo tan quieto sin su vaiven, ahora me atormenta el no verlo en el columpio.

No me regañes, ok? prometo escribir más seguido.

sin titulo (2)

Monday, November 2nd, 2009

La última vez que acarició con ternura a uno de sus hijos fue cuando esparcía las cenizas de Rubén en el muelle de la Desventura, siempre lo oía decir que cuando mueriese quería que sus cenizas se esparcieran allí al atardecer, a las 6:30 de la tarde, en el preciso instante que el día dejaba de ser día y la oscuridad de apoderaba de su espíritu, quería partir con sus fantasmas… repetía incesantemente esto cuando su madre le decía que cualqueir día lo iban a matar. Ella solía decirle que lo haría enterrar con su ganga en el patio trasero, pero cuando su hijo murió, también murió lo que quedaba de la ganga; y ella ya no tenia fuerzas como para cumplir su promesa.

Ambos sabían que el partiría en cualquier momento, sin previo aviso, sin despedidas, solo esperaban el momento, ambos estaban preparados, tenian un acuerdo tácito de que cuando llegara el momento no sufrirían por el otro. En ese momento ambos descansarían. Pues, cada vez que sonaba el teléfono, ella pedía a Dios que no fuera la policía o Carlitos, su mejor amigo, para avisarle que su hijo había sido acribillado en la esquina cuando esperaba algo. Cada vez que sonaban muy cercanos los disparos, miraba aterrorizada al teléfono, y a la puerta. Luego prendía el televisor para atontarse con la novela.

Habían días en que Rubén y Carlitos volvían a casa empapados en sangre ajena, con lágrimas en los ojos. La única pregunta que ella hacía era si la sangre era de ellos o ajena. Luego se pasaba horas con la lavadora y productos de limpieza hasta dejar la ropa “como nueva”.

continuará…

incompleto (1)

Friday, October 16th, 2009

Ya se murió otro – dijo mientras seguía, casi inmutable, sirviéndose el último café del día. Se sentó a la mecedora frente al pequeño televisor. -Otro velorio, la ropa de luto se me está decolorando, debería comprar nueva, pronto habrán más -. Suspiró levemente, subió el volumen del televisor, se molestó porque todavía no recordaba dónde había perdido el control remoto y tenía que caminar dos pasos para subir o bajar el volumen y cambiar de canal. Sopló el café y bebió un trago que le supo muy amargo, regresó a la cocina pues había olvidado otra vez ponerle azúcar, volvió a la mecedora para ver la novela de las nueve.

- A uno se le hace costumbre escuchar disparos, así como uno se acostumbra a comprar el pan cada día -. Ella hablaba sola, se le había hecho costumbre, pero no siempre hablaba sola, algunas veces le hablaba a la cafetera o al televisor, cuando era temprano su confidente era la tostadora mientras esperaba el pan, se sonreía cuando se daba cuenta que esperaba una respuesta… ya no había alguien en casa para contestarle.

Todos se habian ido de casa, algunos con los pies por delante, pero ella no quería separarse de su mecedora, su tostadora y su televisor, se creía muy vieja para emigrar, cambiar de lugar, conocer otra gente, aprenderse otras caras, pero tampoco quería ver las caras de allí, porque todas andaban sombrías, tristes, asustadas, con la expresión de que en cualquier momento llegaría la hora.

… continuará

Untitled

Thursday, October 15th, 2009

Hay un rechinar que me atormenta, un suave rechinar, un vaiven en el aire. Esta presente cuando hay luz en el cielo, apenas el sol se va, el vaivén se va con él.

No puedo precisar si el sonido empieza cuando sale el sol, por que nunca he estado despierta antes de las 10, pero creo que lo he escuchado en mis sueños.

Es un péndulo en mis oidos, lo oigo aunque tenga los audífonos puestos, el sonido es tan especial que se cuela entre los demás, es en vano tratar de subir el volumen del televisor o de la música, porque esta allí… suena como un columpio algo oxidado que va lentamente hacia adelante y hacia atrás, un vaiven que arrastra un cuerpo cansado, que se sienta esperando algo.

Un día estaba demasiado perturbada por ese sonido, decidí huir con mi mochila de viaje, con suficiente ropa para dos semanas, y algunos artículos para limpieza personal, crucé el gigantezco bosque que está al salir de mi casa. Noté que el ruido estaba más cerca, al parecer debí huir en sentido contrario, ese tipo de equivocaciones no se pueden cometer dos veces en la vida.

Un anciano, de unos 75 años estaba sentado en el columpio, abrazado de uno de los soportes, con el rostro apoyado en la mano, se mecía tan lentamente. La imagen me perturbó más, vi sus ojos vacíos, no pude leerlos, su expresión cansada, la falta de sentimientos en el rostro, la barba crecida, seguía meciéndose en el maldito columpio.

Regresé a mi casa, desempaqué todo, regresé las cosas a su sitio y regresé a acompañarlo al columpio de lado, nisiquiera volteó al escuchar el segundo vaivén. Sigo allí, tratando de meterme en su mente y averiguar el por qué de el eterno vaivén.