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Entrevista con el Pishtaco

Saturday, October 6th, 2007

Fátima, es decir, yo he conseguido lo imposible, lo inaudito, lo supremo, lo inconseguible, conseguí una entrevista con el pishtaco, todos los demás, muéranse de envidia. Luego de varias pequeñas conversaciones por messenger, porque aunque no lo crea el pishtaco está al día con la tecnología, logré convencerlo de una entrevista personal.

En las siguientes líneas podrán leer la vida, pasiones, rutinas, hábitos, defectos, virtudes, experiencias sobrenaturales, amores y desamores del Gecko, fueron cuatro días en su hábitat natural. Para completar la aventura, decidí encaminarme sobre “la ruta de la banda del pishtaco”, fueron una semana y media de emocionantes y peligrosas vivencias.

Tomé un bus, lamentablemente los escritores somos pobres, directamente a la ciudad blanca, donde Roberto, el Gecko, el pishtaco, fue a recibirme personalmente en el terminal terrestre, luego tuvo que ir al terrapuerto porque allí arribó el bus en el que había llegado. Me hospedé en la morada de un personaje de quién no puedo mencionar su identidad puesto que su vida corre peligro, si este fuera revelado posiblemente tendría un amigo menos y varios enemigos más.

Durante estos días en Arequipa hice lo que mejor se hacer: deprimirme, comer y escuchar, particularmente escuchar.

Empecemos, el Gecko está rodeado de una mística cuidadosamente creada por todo su entorno, tiene tendencias peruano-hippies, defiende el derecho a la confidencia, tiene su propia teoría sobre la infidelidad y varios otros temas igualmente controversiales, es de buen diente pues elige cuidadosamente todo lo que comerá, huye de mujeres desesperadas que lo van persiguiendo por donde él decida será su siguiente destino, tiene amigos y detractores, esperemos sean buenos enemigos pues uno sólo es tan grande como sus enemigos lo son.

Gecko, encantador como siempre, fue convencido para contarme su propia versión sobre “la ruta del pishtaco”, parece ser que la profesión del herpetólogo no es muy bien vista en las comunidades, no es muy sano que un investigador vaya a buscar ranas a los cementerios a media noche, pero el oficio es el oficio y la gente de pueblo pequeño tiene demasiado tiempo para imaginarse todas las cosas que puedan, incluyendo el ataque de un pishtaco, cuyo único pecado es ser herpetólogo y tener el cabello alborotado, pues justo ese viaje olvidó su champú para los rizos definidos.

Los días en Arequipa, con el pishtaco, fueron reconfortantes, conocí muchas personas, pude dar a conocer mi nombre como escritora y saboreé la receta secreta de parrilladas de Gecko, día en el que conocí a sus amigos cercanos, un momento inolvidable de diversión y camaradería. Además descubrí que el secreto de las 2 horas diarias de sueño del Gecko no se debe a un insomnio incurable, todo es parte de su autocontrol mental y de vida.

Los días pasaron rápido, fueron días en los que pude seguir a ojo se lombriz todos los movimientos de mi entrevistado, siguiéndolo a su lugar de trabajo, donde sus amigos, conocidos, viéndolo trabajar, realizar trabajos, luchando con su computador, reconociendo serpientes y víboras. Todo este tiempo no dudó un segundo en comportarse tal cual es, natural y entretenido. Con su manía de escuchar a los Chabelos, resolver cualquier SUDOKU que llegara a sus manos, preocuparse si me alimentaba y enviarme a dormir temprano. Confirmé con gran razón que el único defecto del Pishtaco es la falta de humildad.

Dejé a Gecko en Arequipa un día antes del aniversario de la blanca ciudad. Al abordar el bus tomé la determinación de seguir la ruta del pishtaco, bajé pronto del bus, todavía allí, para conseguir chocolates y chocotejas para la familia y luego proseguí con la idea anteriormente nombrada. La primera tarea era conseguir infiltrarme en una expedición, segunda tarea conseguir financiamiento; la tercera tarea botas, sleeping, alimento, carpa, valor, ropa limpia, permiso.

Casualidad, suerte, destino, llámelo como usted quiera. Mi mejor amiga encabezaba una pronta expedición por la ruta del pishtaco, considerando además, que Gecko había sido parte de la expedición anterior en busca de la rana perdida fue demasiado fácil. Tomamos un bus hacia Quincemil, después de las diez de la noche, cada veinte minutos buscábamos por las ventanas algo que solamente Amanda y el Chama parecían conocer. La espera del lugar de descenso, Sirigua, fue casi eterna, llegamos a las 2 de la mañana un lugar que al principio me produjo pánico por la cantidad de vegetación, sonidos de la naturaleza en toda su magnitud y de la negra noche, el calor extraño del lugar muy ajeno a la congeladora que acostumbro habitar.

Bajamos en Sirigua, un poblado con 10 casas, imagino que también 10 familias, no debíamos hacer ruido, no es decente despertar a la gente a media noche, pusimos una carpa a dos centímetros de la carretera, rezamos para no ser arrollados por alguna cisterna y dormimos hasta que empezaron a cantar los gallos, seguimos durmiendo, luego dormimos y finalmente dormimos. Al tomar valor suficiente para despertar, la jefa de la expedición nos presentó con la dueña de la casa, en cuyo patio nos quedaríamos los siguientes tres días, dispusimos el campamento en el patio trasero, desayunamos y volvimos a dormir.

Al experimentar el viaje por la ruta del pishtaco, pude hablar con las personas que lo vieron, recordaban a Roberto con una apariencia tan maligna que todos lo creían el pishtaco, pero tarde llegué pues ya había pasado de moda, el monstruo corta cabezas era “el boom” del momento, parecía que ya había atrapado a 34 personas y solo faltaban 6 para llegar a su objetivo de 40 víctimas en ese mes, que casualidad nosotros éramos 6. Aunque esta vez los interesantes paseos por trochas y cementerios a media noche ya no les pareció un asunto muy escabroso, pues hasta lo escabroso tiende a convertirse en familiar cuando es muy repetitivo. Finalmente los lugareños rieron recordando al pishtaco con añoranza.

Pregunté a la líder del grupo, cual era la poza en la cual solía bañarse el pishtaco, las fotografías prometían un lugar mítico, fuimos al lugar, la incursión fue bastante fácil. Decidimos tomar un merecido baño, luego de casi 48 horas de no ver agua o jabón, el lugar era precioso, el agua completamente helada, el tipo de lugar en el cual uno suele reunirse con sus sentimientos más profundos y enfrentar miedos. Sentí algo caminar en mi brazo, era un gusano, presta a mostrárselo a Amanda, algo haló de mis pies, nunca tomé un curso de natación y mi destino estaba escrito… ¿Tendría que morir en la poza del Gecko? ¿Había llegado mi hora?. Amanda me salvó la vida nuevamente, un lugareño al oír mi historia me dijo que había sido jalada por las sirenas, que no les gustaba las mujeres, decidí aceptar esta teoría como válida en lugar de la teoría de haber sido arrastrada por la caída de agua, lo sobrenatural vende más.

Dicen que el oficio para las personas con talento está en las venas, pero tengo dos testimonios que afirman que el Gecko cubre lagartijas con gigantezcas piedras para luego con un cuento de “engaña muchachos” hacer creer a todo mundo que realmente él las encuentra. Completamente falso, decidí voltear piedras en el camino, valiéndome de una fuerza más allá de mis propios medios y claro, las lagartijas están allí abajo, protegiéndose del calor y refrescando la panza en la humedad. El comprobar el talento ajeno me costó dolor de codos y cintura durante un par de días, pero toda entrevista tiene un costo.

Los largos paseos de noche en busca de ojos rojos fueron maravillosos, las ranas no tienen hábitos alcohólicos, pero sus ojos brillan al ser expuestos a la luz. Un par de hermosas noches de luna llena fracasamos en la búsqueda, pero no fracasamos en la aventura, casi encontramos una rana-lobo. La primera rana que logré atrapar estaba sentada en una hoja sobre una especie de pantano que nunca pude ver de día, la experiencia fue maravillosa y traumática, la cogí con la mano y empezó a saltar desquiciada por su libertad, quizá la emoción del momento fue mayor al miedo y la sostuve hasta que Jennifer vino en mi ayuda. Las ranas son realmente criaturas tan fantásticas, que, posiblemente varias querríamos que nuestro novio se convierta en rana para poder besarlo y ver si se convierte en príncipe o talvez se quede mejor como rana.

Principiante yo buscaba en el suelo, junto a los riachuelos, pero hay ranas voladoras señoras y señores, niñas y niños, las ranas tienen diferentes oficios, algunas bucean, otras se dedican a escalar paredes, e incluso árboles, logré ver dos ranas en la copa de los árboles, otras que se divierten saltando de rama en rama, talvez tengan conflictos de personalidad y deseen ser monos. También hay ranas del re-contra espionaje anfibio ocultas entre la hojarasca, de incógnito en lugares secos, en húmedos, en mojados, junto al río, sobre las piedras, bajo las piedras, dentro del lodo, basta con tener mucha intuición y sentido práctico, tal simple como pensar… si yo fuera rana, ¿Dónde estaría? Y voilâ, allí está la rana en la carpa muy calentita durmiendo y no hurgando con la linterna cada piedra, hoja y riachuelo el lugar.

El penúltimo día, para concluir con la ruta del pishtaco, tomamos un camión en busca de la rana de las nieves o alguna lagartija que aprecie los deportes extremos de aventura a 0 grados centígrados. El camión nos dejó en el camino cerca de una escuela, sobre los 4000 m.s.n.m., donde todos los niños huyeron al vernos, no encontramos ranas tampoco lagartijas, quizá no era temporada de snowboarding. Caminamos mucho tratando de regresar Marcapata, por los mismos lugares por donde había pasado El Gecko y Aarón, sabíamos que estuvieron allí porque todas las piedras estaban volteadas, cuando la paciencia había menguado encontramos tres ranas, para salvar el orgullo del día, pero teníamos que continuar con el retorno.

Ese día fuimos rescatados prácticamente por Dios casi en persona, era tarde y nos quedaban casi 4 horas de caminata, las lágrimas intentaban huir por el destino que nos esperaba, pero vino el carro parroquial y nos recogió, nos permitieron subir sobre unos sacos de carne de res que llevaban para el mes y llegamos pronto y sin lágrimas.

Me despedí de la ruta del pishtaco, regresando en un cisterna, un viaje largo, incómodo, pesado, abriéndome un lugar para poder sentarme, reprimiendo el instinto asesino, pasando por las alturas más despiadadas del camino, sintiendo cada piedra en los riñones y el aire congelado pasear por mis pulmones, ese mismo aire congelado que debilitó el ya lastimado hombro del Gecko, pero todo ello valió la pena, pues pude contarlo aquí y ahora.

Agradecimientos :
Agradezco al Gecko por la entrevista, los sabios consejos y por enseñarme a cruzar pistas.
Agradezco a Amanda por la beca “herpetóloga por un día” y por rescatarme otra vez.
Agradezco a todas las personas nombradas y no nombradas en el presente relato, de no ser por ellas no podría contar esta experiencia, aunque increíble es 99.9% verdadera.

de noche

Friday, September 28th, 2007

Esto es mucho más que música para mis oidos, aunque tengo un fondo musical bastante sutil.

Es un deleite tan carnal como el de un aderezo bien hecho o un asiento mullido.

Me gusta caminar muy tarde por la noche, pues puedo oir el interior del mundo. Ahora tengo la certeza de que muy adentro está mi corazón porque puedo oirlo, tengo el cielo tan cerca que puedo percibir cada estrella al centellar, quisiera tocarlas pero las puedo apagar, oigo arrastrarse mis pies y si tuviera la suficiente paciencia posiblemente podría contar cada grano de polvo arrastrado por los zapatos. Algunos momentos que las fantasías no roban mi mente, suelo contar mis pasos que rompen el suelo como quien despierta a un fantasma de piedra.

Pasar mil veces por el mismo lugar puede resultar insensato, pero no si es con un propósito, he pasado por ese lugar 583 veces y lo conozco de memoria, podría ir por él con los ojos cerrados. Aunque temo hacerlo porque podría premeditadamente no llegar al lugar de siempre.

Escucho el viento, muchas veces lo siento acariciando brúscamente mi rostro, se pasea y corcovea entre mis cabellos para luego salir huyendo. Regresa y silva para que siga su camino, pero ésta vez no podré hacerlo, me empuja y se va, ahora para siempre.

El mundo en su estado más puro está aquí conmigo, libre de la contaminación del avance sin límites de la humanidad que, incluso, con su impaciente respirar puede manchar mis pensamientos.

Voy junto a mi sombra, trata de llevar la delantera, se arrepiente cerca a casa, toma otro camino, siempre se despide en el mismo lugar. Hasta mañana será.

obsesión imposible

Thursday, September 27th, 2007

pasaron pocos días, vi tu rostro y me importó poco.
pasaron pocos días, vi tu cuerpo y no es algo impresionante.
pasaron pocos días e ignoré la única conversación entablada.
pasaron pocos días, oí en el silencio una carcajada y me dejó cautivada, tan impactada que decidí averiguar de quién era, con mi oido sensible fue sencillo.
estabas allí con la misma cara, cuerpo, cabellos, manos de hace dos días, pero ahora todos estos elementos incluyen una simple carcajada, que, se robó todo.
los pasos comunes proseguirían, averiguar nombres, edad, apellidos, profesión, peso, talla, número de dedos.
ahora que lo sé todo, estoy perdida.

Gecko y “la banda del pishtaco”

Wednesday, August 15th, 2007

Roberto Gutiérrez Poblete, luego de sus aventuras por las carreteras del Perú, se reincorporó a sus labores como curador del Museo de Historia Natural de la UNSA, supervisando el trabajo de sus tigres, verificando si todas las ranas y demás especies tenían todos los dedos completos.

Otro día aburrido dijo para si y fue a almorzar, una hamburguesa tamaño tribu, medio kilo de papas fritas y un litro de coca cola, cuando se preparaba para pedir un pie de manzana doble, recibió una llamada. Era Amanda en busca de colaboradores para un muestreo de Ranas en Marcapata [1]. Gecko pidió un minucioso reporte vía Internet del resto del equipo de investigación, el cual Amanda debería enviar en la noche.

Amanda había armado un interesante equipo, el cual describía así [2]:

Querido Gecko, este es el reporte que solicitaste por la mañana:
Al muestreo irán
* J. Amanda Delgado Cornejo, esta vez con mi perfil de herpetóloga, principal interesada por ser este mi tema de tesis.
* Edwin Bellota Villafuerte, agrónomo especializado en entomología. En general su vicio es fotografiar cualquier insecto en movimiento. Si quieres saber más sobre él, te paso su página web : http://el-batracio.blogspot.com/.
* Aarón Quiroz Rodrigues, herpetólogo, postulante a “tingre”. Creo que puedes pedir referencia de él a Roberto Gutiérrez Poblete.
* Roberto Gutiérrez Poblete (no confirmado), curador y curandero-chamán.

No mando, edades, pesos, tallas o universidades donde estudiaron, pues es información confidencial.

Atentamente,
J. Amanda Delgado Cornejo
Herpetóloga
Entomóloga ocasionalmente

Gecko recibió el mail esa noche, en una de sus sesiones de chateo libre y decidió ir al viaje[3].

Amanda planificó el viaje con varias horas de anticipación, tomará el bus en el Terminal terrestre y luego improvisarían el resto del viaje.

Bajaron del bus, luego del reconocimiento respectivo de su cargamento de bultos y comida para semana y media de expedición. Empezaron el largo camino por senderos y pueblos que son mencionados en el informe respectivo, que no es este, varias horas de agotadora caminata, con entrevistas con gente importante de cada poblado, anexo o aldea solicitando permiso para realizar el muestreo, finalmente llegaron a su primer destino, Sirihua, acamparon a medio metro de la carretera para asegurarse de que cualquier carro que pase cerca los despierte o arrolle.

Cada noche salían a realizar el muestreo de ranas, los cuatro, se ponían las botas, las linternas en la frente, apagaban el walkman con el casete de “José José” y partían en busca de su presa. Con los ojos abiertos y los sentidos al 200%, al llegar a la trocha empezaban con su tarea. Regresaban de madrugada al campamento junto al poblado y dormían como lirones hasta mediodía, pero había alguien que no siempre dormía como los demás lirones.

Gecko dormía un par de horas y luego deambulaba por los lugares cercanos, volvía a medio día, a desayunar. Se habían turnado en el quehacer doméstico para sobrevivir, así que siempre había alguien con un mandil y espátula. Todos miraban extrañados a Gecko pues nadie sabía donde había estado, pero a nadie nunca se le ocurrió preguntar, así que todos empezaban a sospechar de algo que no debían.

Por las tardes montaban las ranas, las embotellaba y las dejaban listas para el consumo humano, dicho en palabras cortas, las guardaban para sus propósitos posteriores.

Era hora de moverse, así que tomaron un cisterna para el segundo punto de muestreo, Iscaibamba. Un noble y amable conductor los recogió, pero parece que el noble y amable conductor estaba bajo el efecto de alguna sustancia psicotrópica, pues habían tantos baches que se golpearon. Gecko que tenia el hombro dañado luego de una lucha contra un grupo de caimanes, se golpeó el hombro antes mencionado, pero parecía que el golpe había aliviado el daño, pero no el dolor. Traduciendo nuevamente, el hombro volvió a una posición adecuada, pero el dolor por el golpe y el frío aumentaban cada vez más, pues el conductor del cisterna había decidido dormir en el lugar menos apropiado, sin pensar en sus pasajeros.

Llegaron a Iscaibamba, pero, el dolor del brazo fue tan grande que Gecko decidió regresar a Marcapata a buscar asistencia con algún colega chamán o en el peor de los casos con el médico del pueblo, mientras iba por el especialista veía las miradas de desconfianza de los pobladores, fue interceptado por media docena de comuneros y dos miembros de la ley, lo llevaron a la dependencia policial del lugar y entre todos fue interrogado. Fue acusado de asaltante, portador de armas, pishtaco, al parecer algunas historias habían llegado al pueblo, y las descripciones de los testigos que nunca hubieron se ajustaban a Gecko.

El negó todos los cargos, después de todo, él no recordaba lo sucedido en el viaje anterior. Pero algo en él había sido quebrado, movido, alterado. Sacó su identificación como investigador y colector de herpetos, volvió a Iscaibamba a terminar con la colecta y a informar lo sucedido al resto del equipo de trabajo.

Cuando se reunió nuevamente con los muchachos de la expedición, accidentalmente tocó una rana rosa, que le contaminó la sangre, haciendo que su personalidad de pishtaco saliera a la luz. Buscó a los muchachos y cantándoles versos los convenció, hipnotizándolos, de que lo ayudaron con ciertos muchachos de cierta comunidad que lo habían acusado de pishtaco, así que en un extraño rito que solamente podían participar 4, Gecko los hizo parte de la banda del pishtaco, prometiendo solemnemente en mudo silencio guardar el secreto que los unía en extrañas noches de luna en cuarto menguante con alineación planetaria con Mercurio.

Algo salio mal en el rito, pues un quinto participante ausente en el lugar de los hechos había sido afectado por rito, pero nadie se dio cuenta hasta el siguiente día de cuarto menguante[4].

Al día siguiente, Gecko se levantó temprano y despertó a los demás de “la banda del pishtaco”, era hora de ir al tercer lugar del campamento. Fueron a Chikes y cierto día que salieron a una de sus colectas, Edwin extravió el GPS, objeto muy valorado y preciado por ser éste prestado. Aaron y Gecko tuvieron que detener a Amanda, pues estaba a punto de estrangular a Edwin, intentaron tranquilizarla, pero había salido de si, perdido el control y parte de la cordura. Tuvieron que darle un par de bofetadas para tranquilizarla, ya tranquilos fueron al pueblo más cercano a Chikes en donde todos fueron, resaltemos el TODOS, todos fueron acusados de pishtacos.

El pueblo andaba enardecido, un gran aura de agresividad los rodeaba a todos, los muchachos se asustaron, prestos al pánico y a la luna en cuarto menguante desaparecieron al pueblo entero, cuando reaccionaron se vieron rodeados de aproximadamente ochenta cadáveres, no había quedado mujer, niño o anciano que pueda ir a contar lo ocurrido en ese lugar.

No supieron que hacer, no sabían lo que había pasado imaginaron que algún grupo de asesinos ocultistas. Gecko que empezaba a comprender lo ocurrido, encantó a la banda nuevamente para aprovechar la materia prima que tenían allí, destilaron la médula cefalorraquídea de los cadáveres para obtener esencia de una morfina altamente valuada en mercados muy selectos de “yupies”. Embasaron en un vialé la esencia obtenida, tomaron mochilas, baldes, carpas y sleepings y se marcharon.

Caminaron algunas horas antes de recuperar sus mentes, las cuales habían sido sobre escritas, olvidando el último lugar del muestreo, reemplazando la información por otro lugar con una distribución de flora y fauna muy similar, aunque todos sabemos que si realizamos un estudio de la zona viendo los índices poblacionales de herpetos la información será inexacta e imprecisa, pero de eso ya se encargará Gecko.

Llegaron a Cusco luego de un día de viaje, todos se despidieron guardando un secreto que todos y nadie sabía. Manteniéndose a salvo.

La población devastada fue descubierta una semana después, la ausencia de la médula cefalorraquídea hizo que el equipo de investigación tuviera que realizar un par de llamadas al nuevo equipo de los Expedientes Secretos X, quienes empezaron a buscar en e-Bay cierta sustancia en venta. Pero toda ya estaba vendida, se resignaron a seguir usando mixtos de heroína y marihuana[5], pero esa es otra historia. Cerraron el caso por falta de evidencias.

[1] puna húmeda, casi ceja de selva. Reclamos de la precisión de este dato a quien corresponda.
[2] me tomé la libertad de traducirlo.
[3] aunque antes había recibido una llamada por el teléfono rojo en la cámara secreta.
[4] pronto a publicarse: El quinto de la banda del pishtaco.
[5] solicite la receta aquí.

bebiendo de más

Wednesday, August 1st, 2007

Vuelvo a verme tentado por esa copa vacia de vino tinto. Sentado frente a la copa con los brazos relajados sobre el sofá, observo como me coquetea e intenta seducirme, con palabras sofocantes, ofreciendome esos labios agridulces. Pero yo rio con ironía y le recuerdo que está tan vacía como las últimas dos horas, rie con picardía recordándome que, eso solo depende de mi.

Observo con esperanza la botella que está parada junto a ella y le hago una mueca a la copa, que suspira y solloza. -También vacía!- Recrimina.

- Deberíamos ir al zótano y buscar una buena botella del 83 -
- Pero todas son del 83, sólo colecciono del 83, tan pronto lo olvidaste?. Parece que el vino se te subió a la cabeza -
- Vamos por cualquiera de ellas entonces? -
- ¿Te has dado cuenta que ya bebido demasiado hoy?. Tienes las mejillas sonrojadas, empiezas a tambalearte -
- Tú andas ebrio, no yo!. Yo no estoy tambaleando, tú me ves tambaleando-

Éstas últimas palabras de la copa me enfurecen, no sé que decirle, cómo le aclaro que quien estuvo bebiendo demasiado fue ella y no yo. Me siento ofendido. Parece algo más atenta que yo, es muy perspicaz, puede que el alcohol haya logrado avivar sus sentidos, qué puedo decirle para convencerla de que yo tengo la razón y no ella, porque yo la veo bailar sobra la mesa… una copa con vocación de “table dancer” no es algo que se vea a diario, menos si está sobria, como ella insiste.

- Te reto pequeña, quién puede aguantar más tiempo sin beber, empezamos hace dos horas, te estaré vigilando y tu a mi, obviamente -

Me mira con cierta impresión de no creer la propuesta, vi un par de miradas de duda, sospechará algo que yo no?.

Acepto - dijo - Brindemos para sellar el pacto.

Fui al zótano, prácticamente corriendo, en busca de un semiseco del 83. En el camino lo destapé con el tirabuzón del llavero, me serví una copa y gané el reto, ella se lo bebió primero.

La copa avergonzada por la derrota confesó que me había propueso el brindis con saña, esperando que yo tome el primer trago, pero olvidó que ella se lo tendría que tomar antes que yo, las damas primero, obviamente.

Compartimos media botella más, riendo por la excusa para la siguiente media botella y fuimos a descansar al dormitorio, ella se sentó en el escritorio que daba hacia la ventana, suspiró celosa y se dedicó a contemplar la noche. Yo me senté a su lado con la botella todavía destapada, buscando la luz de todas las noches, la encontré bajo la sombra del árbol de siempre, solté la botella y empezamos a recordar y soñar.

Imagino que pasaron varias horas, cuando recuperé la conciencia, la alfombra ya estaba seca, con otra mancha de vino del 83. La luz de las 6 de la mañana me obligó a permanecer con los ojos cerrados mientras me incorporaba. Ella se había dormido en la mesa, con media copa de vino encima, como para empezar el día, me la bebí, regresé la botella y la copa a su sitio y fui a dar una caminata por el parque con las manos en los bolsillos.

respuesta a Dany

Wednesday, July 18th, 2007

son simplemente momentos inolvidables, aunque las palabras frustración y melancolía podrían calificarlas, pero no del modo en que leí esas palabras de primera intención, sino, ya luego cuando llegaron a mi cerebrito, de un modo mas colosal. La justificación suele ser obsesiva en algunas personas como yo.

si es que realmente notaste frustración y melancolía y algo de literatura rosa en mis escritos, quizás haya completado mi meta, pude expresar y hacer sentir lo que llevaba dentro en ese preciso instante. Pero, hay que reconocer que, mis instantes algunas veces son eternos.

talvez la frustración sea parte de la dramatización con la cual le damos sabor a la mediocridad.
Y, la melancolía es tan hermosa que, simplemente, me gusta salpicarla a diestra y siniestra.
Lo de la semejanza al poemario cursi de quinceañera enamoradiza podríamos mejorarlo, de solo pensarme en esos escenarios me veo a los quince vomitando mientras me observo a los 24, lo cual puede ser recursivamente confuso y poco profesional.

a los 15 yo quería convertirme en algo extraño, quería deshacerme de mi, adquirir nueva identidad, nuevo cuerpo, nueva vida, nuevo carma, renovar desde la piel hasta las ropas.Ppara poder tener más libertades en el mundo, aunque luego llegué a descubrir que yo era uno de los principales barrotes que me aprisionaban. Los prejuicios y la literatura suelen ser adversarias muy feroces en la mente de un adolescente.

sé que últimamente he estado soñando con un principezco y azulado muchacho, obviemos la cicatriz en la frente, es porque suelo morir de aburrimiento incluso en sueños. Talvez y sea tan o más mortal de que yo quisiera en mis fantasías de inmortalidad y perfección, pero la soledad y las caminatas larguísimas contando los pasos están calando en lugares que por lo general no suelo explorar, aunque ya empiezo a sentir ciertas ausencias.

he convertido a mi blog en víctima de mi tristeza, pero espero que pueda ser una tristeza convincente, que pueda llenar a quien sea de pena hasta los huesos, pero quiero una buena cachetada si abuso del dramatismo y la cursileria de poemario de quinceañera.

no vayas a pensar querido Dany que me dolió lo que escribiste, pero fue un golpe duro en la rodilla derecha, justo en el orgullo de escritora principiante con aires de Vargas Llosa.

lectura breve

Monday, July 16th, 2007

si vas atento por las calles encontrarás a una muchacha contrariada en medio de la calle.
suele llevar un libro en las manos, con la vista fija en él, pensarás que le falta un tornillo porque no se debe caminar por las calles leyendo un libro, pero verás también que distrae la mirada cada 100 metros, un segundo, para medir la presencia de algún objeto indeseable en su camino, cabe mencionar que cierra el libro para todos los cruces de pista sin semáforo.

la falta de criterio podría justificarse, la distracción también, de no ser por los audífonos que van a bastante bajo volumen con música romántica y metálica crudamente mezcladas entre si para distraer la mente. No confundir todo esto con un espíritu suicida que desea ser arrollado por un camión, aunque la tendencia de los últimos meses han sido los ciclistas que no saben que las veredas no deberían ser utilizadas para este deporte.

ella gusta de leer, compra libros cada cierto tiempo, pero desde que se apartó de tu lado empezó a leer tres libros a la vez. Le estoy haciendo un análisis y no entiendo si quiere confundir sus pensamientos o quiere terminar de cruzar sus chicotes que andan algo cruzados ya.

en las calles sin semáforo una mirada de nostalgia oscurece la sonrisa que obtuvo con algún párrafo ridiculamente entretenido de Bryce o alguna locura erótica de Isabel Allende. Lee palabras que te recuerdan, empieza a divagar y la distracción que encontró en la lectura ya no es efectiva,

huyendo nuevamente

Monday, July 16th, 2007

y otra vez decidiste fugar de mis fantasías, te presentas en medio del camino saludando con la mano, y en mi desesperación me fijo a todos lados a ver si alguien más que yo te vio, alguien te pide permiso, significa que alguien más te vio, y no solo te vió, estás allí en cuerpo y talvez alma, digo talvez alma, porque tu alma es solamente mía, yo la hice, yo la construí, yo la fabriqué, así que oficialmente me pertenece y esa imagen tan tuya en mi camino, bien podría ser una casualidad, pero, porque saludaste o a quién.

faltan unos 20 metros para llegar donde estás, la pregunta sería, huyo?, sigo caminando disimulando tu presencia mientras simulo leer un libro?, cruzo la pista?, voy en tu camino y averiguo si el saludo con la mano se dirigió a mi?, me pellizco y averiguo si sigo soñando y mi rutina es tan fija que se repite incluso en sueños?

anoche volví a soñar contigo y casualmente estás con la misma ropa, definitivamente, si huiste de mis sueños, esa imagen tuya es tan real que me detengo para pensar bien “que rayos está pasando”, porque de pronto en medio de mis pesadillas diarias pasó esto, como es que decidiste materializarte, o es que finalmente te formé en mis sueños a partir de tus recuerdos, te fijaste tanto en mi mente que llegué a creer que solo me perteneces y no tienes derecho a que el mundo te conozca.

camino de frente a ver que pasa. Me saludas amablemente, con un “hola” proseguido de mi nombre, es decir que no esperabas a otra persona, hago un gesto con la mano, una sonrisa esquiva y confusa en el la mitad de rostro que puedes ver, giro la esquina de siempre dirigiéndome a casa y me despido, por algún motivo solo utilizo un chao, porque no recuerdo tu nombre, tanto tiempo soñando contigo y nunca se me ocurrió ponerte un nombre.

recuerdos helados en largas caminatas tomados de la mano, momentos mágicos de contemplación casi eternos, miradas intensas, besos apasionados, pero porqué no recuerdo haberte llamado por el nombre alguna vez.

pero sigues allí en la esquina y me sigues por el camino de siempre, me ofreces un helado de fresa, confundida lo tomo, me tomas de la mano, no intento separarla de la tuya porque me ofrece el mismo calor y la misma complicidad de siempre, sólo el silencio reina en nuestra caminata, son veintiseis cuadras en las cuales el helado se terminó, sólo pienso qué está pasando, sin lograr articular palabra alguna, aunque no quiero hablar, es otro momento de contemplación del silencio en el cual sueles sumergirte y yo simplemente, adoro contemplarte.

llegamos a casa, será la misma casa?? como en mis sueños, por lo menos sigue en el mismo lugar, abro la puerta, los sillones siguen allí, todo esta allí en el mismo lugar, respiro con profundidad para familiarizarme con todo, para respirar el airecito ese de “hogar dulce hogar”, y cuando finalmente decido preguntarte cuál es tu nombre, ya no estás, te busco en todas las habitaciones y no estás.

supongo que solo huiste de mis sueños para que mi camino a casa no sea tan largo como a diario, no pude agradecerte por acompañarme, esta noche lo haré.

Gecko….

Tuesday, July 10th, 2007

Roberto Gutierrez Poblete, suena al nombre de una persona cabal y cuerda, incapaz de llevarse a la boca una manzana sin lavar.
Roberto Gutierrez Poblete, era conocido en el medio biológico como Gecko, pues tenia bastante cariño por las lagartijas de este tipo, y así lo llamaremos en adelante.
Gecko realizó un viaje a las entrañas de la selva como parte de un serminario de curanderos, pero fue extrañamente abandonado por el grupo que auspiciaba el viaje, dicen terceras bocas que la persona encargada de la logística que debía traerlo de vuelta olvidó realizar la reserva del helicoptero porque estaba ocupada intentando pagar una tarjeta de crédito a punto de vencer.
Gecko al darse cuenta de los hechos, pasadas varias semanas después de la fecha en que el helicóptero de la “DIET-PP” lo recogería, juró venganza. Terminó su propio curso-taller de curanderismo haciéndose de la confianza de los nativos de lugar, además aprendió por puro hobby a reducir cráneos, cosa que le producía mucha risa y esperanzas de continuar con sus planes.
Cada día iba juntando pacienzudamente algún artículo que necesitaría para salir del lugar, entre alimentos y “sourvenirs”, conocía su posición geográfica pues la había anotado del GPS antes que se le acabe la batería. Había pedido, además, suficientes pistas de los nativos para poder llegar al pueblo más cercano, sabía que existía un teléfono para conseguir ayuda. El teléfono estaba en un pueblo ni siquiera visto en el “Google Earth” a un par de semanas en balsa río arriba.
Terminada la balsa y el curso de curanderismo, tomo la “tangana” que los nativos le regalaron a cambio del conocimiento que él les dejó y partió en busca de su destino. Llegó al poblado y el teléfono no tenía tono de marcado, le dijeron que vendrían a arreglarlo en un mes, intentó buscar algún teléfono satelital, pero no logró encontrar nada con que comunicarse.
Gecko se dirigió a una camioneta pidiendo transporte, le dijeron que subiera en la parte trasera y que evite fumar, porque las gallinas podrían enfermarse, más tarde el dueño de la camioneta le invitó un caldo de gallina y partieron rumbo a Pucallpa. Temprano al día siguiente abrió los ojos y sintió mucho dolor en el hombro, una vieja herida de guerra obviamente, se vio tirado al costado del camino, solamente con la ropa que tenia encima…
Avanzó caminando por la carretera sobre sus instintos, incluyendo más personas a su lista de “me vengaré”, mentándole la madre a cuanta persona tuviera una madre. En el camino un camión de transporte de hojas de coca se detuvo para burlarse de él, él ya preso de la ira, retó al chofer a un mano a mano, para recuperar el honor, el chofer era un grandullón con pinta de ex-carcelado del mismo infierno, pero a Gecko le importaba un rábano los aires de matón del chofer. Lo noqueó sin saber cómo, destiló un poco de ira pateándole los cojones, tomó el camión sin recordar si sabía o no conducir y fue volando rumbo a Pucallpa.
Encontró la camioneta de gallinas que lo había abandonado, en un poblado, la abolló contra la pared, buscó al chofer, no preguntó por sus cosas, le dio con una vara en el cuello dejándolo desmayado, sin circulación por el resto del su vida. Buscó en la camioneta su mochila, la entró prácticamente vacía, solamente estaban algunos cráneos reducidos que se trajo como “sourvenir” del poblado de curanderos y su cuaderno de campo, no había dinero, tampoco lapiceros. Retomó el camión buscando cumplir su venganza.
Pasados varios kilómetros se acabó el combustible, descendió y siguió caminando, cantando maniáticamente una canción de cuna, que le cantaba su abuela durante su niñez. Puso una sonrisa melancólica en cuanto oyó un automóvil acercándose, era una camioneta pequeña, con la caseta para dos personas, pidió al chofer que lo acercara hasta el pueblo más cercano, el chofer lo miró con desconfianza y sin pensarlo dos veces empezó a recitar unas palabras en “machiguenga”, el chofer quedó con los ojos vacíos, como quien acaba de perder su alma, amablemente lo bajó de la caseta y prosiguió su camino, solamente considerando los mapas que le quedaban en la memoria de los muchos viajes realizados.
Cuando se terminó el combustible, paró otro carro y ésta vez ya no pidió “por favor” o puso la expresión de “necesito ayuda”. Cada vez que terminaba el combustible del carro de turno se valía de alguna treta para tomar otro “prestado”, todos los conductores quedaban tirados en el camino con el alma perdida en algún lugar que tal vez Gecko tampoco conocía, los nativos y campesinos que habían oído hablar de los sucesos empezaron a correr la voz de que el “pishtaco” había vuelto, que andaba perdido y nadie sabia donde volvería a atacar, pero el “pishtaco” si sabía donde estaba, y hacia donde se dirigía, mas no sabía lo que estaba desatando en el camino.
Finalmente llegó a Arequipa, fue en busca de “El Flaco”, sabía que él no le fallaría, “El Flaco” lo encontró irreconocible, casi tres semanas había pasado conduciendo desde Pucallpa, tenia ojeras gigantezcas, el cabello muy sucio, las ropas irreconocibles en su color, se le notaba un poco las costillas, ni él mismo recordaba si durante el viaje había comido o dormido, el sólo tenia un objetivo en la cabeza, llegar a la “DIET-PP”. “El Flaco” pensó que quería cobrar alguna deuda o buscar un nuevo contrato, Gecko comentaba hechos muy incoherentes de su travesía, cosa que era normal.
Pasaron un par de días juntos, comprando pasajes para Lima y recuperando algo de peso. “El Flaco” tenía algunas sospechas porque Gecko había olvidado donde vivía, el nombre de sus padres y cada cierto tiempo lo asaltaba la canción de cuna de la abuela. Con cierto miedo de sus actos futuros, fue a despedirlo al aeropuerto.
Llegado a Lima Gecko, tomó un taxi directamente a la “DIET-PP”, entró en la oficina de logística y se puso a recitar más versos “machiguenga” que parecían haber cavilado en los pensamiento más profundos de la encargada y se retiró sin hacer mucho ruido.
Salió silbando una nueva melodía con mucha tranquilidad, oyó gritos, golpes, y finalmente del sexto piso, de la oficina donde había estado hace unos minutos prácticamente volando por la ventana salió una mujer que al parecer pensó por un momento era estrella de fuego o la mujer maravilla.
Gecko regresó a sus labores normales, y olvidó todo lo que hizo después de dejar el curso de curanderos y los saltos por la ventana. Nadie pudo incriminarlo, ni intentaron culparlo, pues no habían testigos durante las extrañas apariciones de “el pishtaco”.

Inconcluso, pero necesario

Thursday, June 7th, 2007

Cuando sintió que todo empezó a perder su aire de realidad y recordó las enseñanzas de su madre – las personas solamente tienen cinco dedos en cada mano hijito – se dio cuenta que estaba desmayándose, en su mente fueron minutos muy largos los cuales permaneció desmayado, luego de despertar intentó ver hacia el mundo y reconocer la escena donde se había suscitado el incidente, buscar a sus amigos. Se vio absurdamente en medio de muchas personas, sentía varias miradas acosadoras a su alrededor cuando decidió finalmente mirarse así mismo, como acostumbran las personas empezó a mirarse desde los pies, subía atentamente, las rodillas, los muslos, el estómago algo abultado, dos manos, brazos, el pecho y finalmente los hombros; luego bastante asustado de su descubrimiento notó que también podía ver su rostro, finalmente un par de ojos perdidos que atravesaron su mirada.
- Mamá, mamá, cuando sea grande ¿Luciré como papá? - preguntó inocentemente observando una vieja fotografía que lucía aún más vieja a causa del polvo dentro del cristal que la protegía.
Estaba recogiendo los platos de la mesa dirigiéndose a la cocina para lavarlos algo enojada por que el pequeño no había terminado todo lo que le había servido cuando escuchó la pregunta, permaneció callada.
- Mamá, mamá, cuando sea grande también quiero ser médico como mi papá – manifestó orgullosamente.
Sabía perfectamente que el padre del pequeño no era médico y también sabía que la fotografía no era él, era del abuelo materno que ya había muerto. Le había dicho al pequeño que su desaparecido padre era médico para no tener que justificar el dinero que gastaban y que aparentemente solamente ella sabía su origen, y talvez el verdadero padre del niño también, solo talvez.
Como cada maña durante los últimos cuarenta y nueve años voltea hacia la luz que escurridizamente entra a través de las cortinas de la ventana, todavía sigue ahí… dormida, tan bella como siempre y más hermosa que nunca, con ese sueño envidiable que cualquiera quisiera a su edad, bella como siempre, pensó despertarla y empezar a planificar como pasarían su cincuentavo aniversario, esperaba una visita sorpresa de sus hijos, nietos y conocer aquel bisnieto por el cual se sentía tan orgulloso y también tan viejo, pero eso que importa, más hermosa que nunca su esposa que conservaba la jovialidad de los veinte y lo obligaba a regresar también. Abrió los ojos se sintió apenado pues ella tenia la mayor atención del mundo puesta en él, no recordó las últimas palabras del discurso que había preparado y decidió ir de frente al grano. La abrazo tan fuerte que sintió le faltaba el aire aunque las razones para ello eran muchas; mientras la llevaba a su casa le contó su visión del futuro y ambos rieron.
Miró a su lado y la vio hermosa, a pesar de las lágrimas en los ojos.
Sus sueños de estudiar medicina fueron interrumpidos por los que él creía eran metas de corto alcance, con mayores beneficios económicos, la adrenalina activa las treinta horas al día y sin tener que hacer demasiado esfuerzo. Sobrecogedor, una discoteca muy bien vista en el entorno de los jovencitos discotequeros, buen ambiente. Había obtenido varios bonos extra por su excelente desempeño en la línea del cumplimiento de la labor, estaba pensando seriamente en jubilarse… era bastante joven para hacerlo, pero quién desea trabajar 30 años de su vida para retirarse con una pensión lamentable, quién.
El timbre sonó tres veces, como el pequeño no fue a abrir la puerta inmediatamente como era su costumbre, ella fue a hacerlo. Un hombre anciano muy serio de terno y maletín atravesó el umbral de la puerta sin decir una palabra, puso el maletín sobre la mesa más cercana, lo abrió, cogió un file lleno de papeles y se lo entregó. Del mismo modo que entró en la casa volvió a salir, volteó la mirada insinuando que no sería su última visita.
En el patio trasero de la casa estaba el inquieto niño sumergido en sus labores infantiles. Sacó de la caja un gran plástico deforme, corrió dentro de la casa buscando en todos los cajones, huecos y recovecos de su habitación, grito de alegría al encontrarlo y volvió corriendo al patio. Empezó a examinar atentamente el pedazo de plástico que había extendido sobre la grama, cogió el inflador y empezó a empujar, se sentó cómodamente pues ya conocía el procedimiento y sabía que iba ser algo largo. Pasó una hora y empezaba a tomar una forma definida, pasó media hora más y había terminado; cogió la manguera y empezó a llenar de agua su piscina portátil.
Abrumada por los recuerdos yacía perdida en el sofá verde limón, empezó a recoger los papeles uno a uno y se los dio a su mamá que todavía lucía perdida. Le jaló de la mano para que le recibiera los documentos pero ella no hizo caso, puso los papeles sobre la mesa fue a la cocina y cogió un vaso, en el vaso cogió un poco de agua de su piscina, volvió a ingresar a la casa y le tiró el agua a su mamá dándose cuenta que las sabias enseñanzas de las caricaturas si funcionaban. Ambos olvidaron por un momento los papeles pues él arrastró a su mamá hacia el patio para que le enseñara a nadar y se quedaron jugando por horas.
Faltaban dos semanas para el matrimonio, él desapareció del mapa. Cuando un matrimonio está perfectamente planificado… solamente algo así puede postergarlo e incluso cancelarlo, incluso cancelarlo. Las personas creen que pueden ser felices todo el año, supongo que empezarán a crear conciencia de que la felicidad llega Inter diario, claro, no siempre incluye feriados ni fiestas de guardar.