Archive for the 'propios' Category

2012 Resolutions

Monday, January 2nd, 2012

* Conseguir trabajo.
* Tocar la esquinita de arriba del Half Dome en Yosemite Park.
* Viajar a un país que no conozca.
* Leer al menos 36 libros nuevos de literatura.
* Do some serious hiking trails.
* Mejorar mi Inglés.
* Aprender un poco de Francés.
* Caminar todos los días.
* Escribir.
* Sonreir.
* Aprender parkour.
* Aprender a escalar.
* Cuidar mi salud.
* Dar felicidad a otros.

Hablé con él (parte 4)

Thursday, December 29th, 2011

Me dijo que estaba enamorado. Sentí un golpe en el estómago, porque sabía que no estaba enamorado de mi, ese tren ya había partido hace varios años.
Empecé a molestarme conmigo misma por haber tenido la brillante idea de seguir siendo amigos, pero pertenezco al club de las mujeres que prefieren perder un amor y conservar un amigo. Lo que nunca contemplas en el plan es que en cierto punto el amor se va enfriar y te van a volver a ver como una amiga y empezar a contar cosas, hasta que un día te cae un valde de agua fría, incluyendo el valde, anunciando que ya te olvidaron. No con ese juego de palabras, pero algo así.
No le pregunté de quién, solo le dije que me sentía feliz por él. Luego me puse a pensar en dónde quedaba yo con esto. ¿Qué debo hacer ahora?

El código dal Gecko (continuación)

Thursday, December 8th, 2011

Entré al edificio, me fijé en el papel: 2, 14, 266. ¿Qué podrían significar estos números?. los releí varias veces, todo indicaba el salon 14 del segundo piso. Fuí al segundo piso, no habia salón 14, obviamente tampoco habia 266. Volví a releer el papel: 266, 2, [14], detesto la manía que tiene mi cerebro de ordenar las cosas de manera ascendente. Regresé al primer piso, habían dos auditorios, entré al segundo, busqué el asiento 266, no existía. Las columnas tenian letras y las filas números. Al ver las letras y el número 266 me di cuenta que esa era una pista, después de todo son 26 las letras del alfabeto, al menos del alfabeto en inglés, fui por la solución fácil la sexta letra: F. Sería el asiento 2f o 14f, busqué ambos, pero los corchetes del 14 que significaban?
Entonces entró alguien y me preguntó si buscaba algo. Mentí diciendo que estaba allí para una conferencia. El cuidante me dijo que la conferencia empezaba al día siguiente, que tendría que esperar para registrarme y no podía estar allí porque todavía faltaba arreglar el local. Que si quería podría darme la dirección del hotel donde se estaban quedando la mayoría de los asistentes para que vaya a hacer amigos. Obviamente no me conocía, yo no hago amigos. Pero me dio una tarjeta con el nombre del hotel que quedaba en la 2a avenida, en el número 266. Me dirigí inmediatamente al hotel y pregunté al recepcionista si tenía algún mensaje para la habitación 14, me dijo que ninguno. Me senté a esperar a que algo pasara, no sabía qué, pero mi intuición me decía que tenía que esperar.
Estaba prestando atención a cada conversación y movimiento posible en el lobby del hotel. nada relacionado con el número 14. Leí por completo el cronograma de la conferencia que no casualmente era de biogenética. No había ningún 14 en las 12 páginas de programa. Sabía que no me darían información si preguntaba quién estaba en la habitación 14 y sería demasiado sospechoso hacer cualquier tipo de pregunta. Hasta que llegó mi señal.
Era un muchacho algo despeinado para la ocasión hablando emocionado con alguien que parecía ser el padre de la biogenética, y no lo digo por la cara de genio, sino por lo viejo. el muchacho despeinado estaba demasiado emocionado, pero de pronto enrojeció y calló, vi al rostro del viejo con el que hablaba y lucía absolutamente molesto, me recordó a los villanos de las películas cuando algo malo les pasa. se acercó a recepción y preguntó si habian mensajes para la habitación 14, el recepcionista le dijo: ninguno profesor. El profesor continuó hacia su habitación, el muchacho despeinado se quedó plantado sin moverse todavía arrepentido por su posible indiscreción. En la puerta del elevador el profesor levantó la voz : ¿Robert, piensas venir?
Santas coincidencias Batman, ese muchacho se llama igual que el Gecko, pensé, o creo que lo dije alto porque varias personas miraron hacia mi. Fui a la recepción y pedí una habitación, de preferencia en el primer piso. Me dijo que no tenían habitaciones en el primer piso, pero que la 15 en el 4o estaba disponible. Entonces deme la 415 le dije, me dio que la numeración en ese hotel no era la tradicional, no tenia el piso delante del número. Sin tratar de perder la compostura le dije que la 15 era perfecta.

(continuará?

Hablé con él (parte 2)

Monday, August 29th, 2011

Hablé con él, fue el martes o el miércoles, no recuerdo bien, de la semana anterior. Fue por teléfono. No recuerdo o no sé si fue Martes o Miércoles porque eran las tres de la mañana y yo aún no tengo clara la diferencia de cuándo termina el martes o cuándo comienza el miércoles. Timbró el teléfono, vi su nombre en la pantalla del celular, contesté y me preguntó si podíamos hablar, por alguna razón estaba despierta y él sabía que estaba despierta, por un segundo pensé que no le importaba despertarme a las tres de la mañana, pero sí le importaba: la desconsiderada siempre fui yo. Estaba despierta y sabía que no iba a dormir si le decía que no podía hablar, le dije que sí. Medio segundo después sonó el timbre de la casa.
Me puse un abrigo y una bufanda, me puse medias gruesas y salí.
Nuevamente, sólo habló él.
Recuerdas, dijo, cuando nos conocimos, mejor dicho cuando hablamos por vez primera, nos conocíamos por dos años, pero nunca antes hablamos. Me senté junto a ti en el bus, estabas leyendo uno de esos libros raros que escoges por el número de hojas o el tamaño de letra. Me senté a tu lado, te dije hola, te hacía preguntas y solo respondías con monosílabos, dejaste de leer y deslizabas los dedos por las hojas, a lo largo, pensaba que te querías cortar las yemas de los dedos con el papel. Te pregunté qué libro era con la esperanza de oir más que un monosílabo, me dijiste Abril Rojo, te pregunté el autor dijiste: Santiago Roncagliolo, siete sílabas, ya era un logro. Te pregunté porque habías elegido ese libro y me dijiste por que te había llamado la atención la palabra rojo y que tenías “La hora azul” de Alonso Cueto en reserva y sonreiste. Te dije que me gustaba tu sonrisa y te pusiste seria, continuaste con los monosílabos y no volviste a sonreir.
Un día te encontré caminando, tenías el cabello suelto. Estabamos hablando de cosas que no recuerdo, te pregunté porqué tenías el cabello suelto y me dijiste que lo tenias mojado y querías secarlo con el viento, era Agosto. Te dije que te veías linda con el cabello suelto. Dijiste brúscamente que ya se había secado, lo ordenaste y te amarraste. Al día siguiente te vi y te habías cortado el cabello. No pregunté porqué y con el tiempo aprendí a no hacer comentarios. Siento que te gusta contrariarme o no te gustan los halagos, pero hay cosas que simplemente no comprendo.
Muchas veces cuando caminábamos no pude decirte que me encantaba caminar contigo, porque pensaba que dejarías de hacerlo. Siempre quise preguntarte porque hacías eso.
No lo sé, respondí.
Pero dañaste las cosas, dijo con amargura.
A mi también me gusta caminar contigo y me dejé crecer otra vez el cabello, dije tratando de reparar las cosas.
Vamos de regreso, dijo.
Volvimos a mi casa. Hablamos poco al regresar. Tomó un taxi y se fue. Quizás si en esa época me hubiera dicho que le gustaban mis manos, me las hubiera cortado. Tal vez tenga que ir con mi analista y preguntarle por qué tengo la mente tan retorcida.

Hablé con él (part 1)

Wednesday, August 24th, 2011

Hablé con él. Al principio lo sentía frío, la conversación parecía ser de política, clima y ping’uinos. Traté de hablarle del pasado para que se relaje, pero todo salió peor. Empezó a culparme sobre nuestra separación y casi me convenció de que tenía razón. Estuve a punto de pedirle perdón varias veces, pero soy demasiado orgullosa para hacerlo, aunque tal vez el tenga razón y si sea culpable.

Realmente no hablamos en persona, yo leía mientras el enumeraba todas las veces en las cuales había saboteado nuestra felishidad. Estaba tan pasmada que no pude contestar, leía y releía lo que escribía en la ventana ampliada y no podía contestar. Estaba conteniendo las lágrimas. Sin darme cuenta mi estado se había cambiado a idle. Se desconectó y me dejó con los dedos sobre el teclado sin poder defenderme, ni pedir perdón.

Me quedé sentada en el café mientras mi mundito se venía abajo, tomé el último sorbo del té que venía haciendo enfriar hace horas y me puse a meter mis cosas en la mochila, estaba saliendo cuando vi su sombra entrando en el café, así de ridícula es la realidad que me conozco hasta su sombra. Cambie de rumbo y corrí hacia la puerta del costado, creo que no me vió salir. No podía permitir que me vea así: derrotada y culpable.

Caminando por la calle pensaba si era casualidad que él entrase al mismo café o la tecnología le había ayudado a triangular mi posición.

El código dal Gecko

Monday, August 22nd, 2011

Hace tiempo que estoy leyendo “Los Detectives Salvajes” de Roberto Bolaño, qué puedo decir, es un libro grandioso, que me dejó con ganas de ser también una detective salvaje.
No pudo ser un mejor momento. Me alistaba para mi ducha matinal, aunque no suena muy racional si tomas una ducha matinal a las 11 a.m., el asunto es que me preparaba para darme una ducha. Derepente entre la suavidad de “Bloodstream” de “Stateless” se coló un sonido incómodo: alguien me hablaba por messenger. Me acerqué al ordenador del escritorio y me volví a raspar el brazo con la lámpara, no sé si sea mala la ubicación del escritorio, de la silla frente al escritorio o de la lámpara junto a la silla, pero vivo raspándome el brazo. Era el Gecko hablándome en el messenger.
No hablabamos hace meses, sabía que era algo importante. Leí lo que estaba escrito en la ventana del messenger, tres líneas, ninguna era “hola”, pero cuando es tiempo, es tiempo, no hay tiempo de holas y ahora era tiempo. El plan tenía que empezar, habíámos estado preparándonos para este momento durante los últimos catorce meses. Hice un par de llamadas, jugué solitario mientras esperaba un mail. Tenía que buscar un artículo en un Journal de Herpetología de la biblioteca Suzzallo. Anoté en un papel la ubicación del estante donde se encontraba el Journal. Tomé la mochila y metí dentro la portatil, la cámara, lápiz y el papel con la ubicación exacta del texto, y claro, el pase de bus. Los detectives salvajes no tenemos dinero para el bus.
Comí algo ligero de desayuno, tal vez almuerzo, no se , la primra comida del día a la 1 de la tarde carece de un nombre coherente y me resisto a utilizar esa fea palabra llamada “brunch”. Caminé a la parada del bus 545 y me dirigí a la biblioteca. Pasó el bus 542, me di cuenta que había salido bastante tarde porque ese solo pasa entre las 3 y 5, pero ese me deja como 15 cuadras más cerca de la biblioteca que el otro. Estuve leyendo el capítulo 14 de “los detectives salvajes” mientras el bus llegaba a su destino, me bajé, respiré el aire fresco de la universidad vacía, porque los viernes por la tarde siempre está vacía, caminé hasta la biblioteca y cuando me preparaba para empujar la puerta me di cuenta que todo había sido demasiado sencillo. Me senté en la banca fuera de la biblioteca, saqué la portatil y volví a buscar el mail con la información del artículo en el Journal. Tenía toda la información bien anotada, pero encontré una línea al final con link a un mapa de buses de google. El mapa era el mismo que yo habia usado, pero tenía algo especial: el mail me lo enviaron a las 11, pero la hora con la cual habían hecho los cálculos del trayecto en el mapa era para las 4 de la tarde, y el bus era el 545. Supuse, no mal, que esa información no estaba en vano de esa manera. Caminé de regreso a la parada del bus, contemplando los árboles, las hojas, el puente y el otro puente hasta llegar a la parada del bus 545, 15 cuadras mas allá de la biblioteca. Saqué el papel y el lapiz y caminé de regreso a la biblioteca, pero esta vez mirando cada detalle del camino, no encontraba ninguna pista digna de se anotada, hasta que encontré unos números escritos en el piso: 266. Lo anoté aún sin saber su significado, seguí caminado y encontré el 2, luego en una pared estaba escrito el [14]. Luego de anotar el “[14]” supuse que hubiera sido más sencillo incluir el volumen y página del Journal en el mail, pero tal vez era demasiado riesgoso, puede que durante esta misión más de uno nos estuviese vigilando y más de uno conocía el contenido de nuestros mails.
Llegué a la biblioteca haciendo un plan mental para conectarme a internet, buscar nuevamente el estante donde estaba el Journal con los números que estaban en la calle, la tranquilidad de la universidad me hechizó de un modo extraño. Empujé la puerta de la biblioteca y , maldita sea, estaba cerrada. Me senté nuevamente en la banca fuera de la biblioteca y cuando me preparaba para sacar la portátil, quizá podía encontrar el artículo en internet, un aroma de lilas llegó a mi nariz, ese aroma fue tan seductor que me olvidé de la misión y seguí a mi nariz hacia las lilas. Llegué al origen y no habían lilas, era un arbusto de flores blancas que no había visto en mi vida, me aproximé a el yaunque el olor era muy similar al de las lilas, tenia un dulzor extraño que me hizo alejar de él violentamente, seguramente habían abejas cerca. Las abejas no son cool. entonces me quede contemplando de lejos el arbusto y vi que a lado había una placa con el nombre del edificio “Melinda Gates Hall”. Ya todo había dejado de ser coincidencia saqué nuevamente el papel a buscar los números.

(continuará o no continuará, he allí el dilema)

Vamos a sabotear la segunda vuelta

Monday, March 28th, 2011

¿Por qué?
Básicamente para ahorrar dinero, saben cuánto dinero se va gastar en la segunda vuelta, en campañas, conteo de votos, refrigerios de los miembros de mesa, papel, tinta y demás? Yo tampoco, pero ha de ser mucho dinero, si no hay segunda vuelta, ese dinero se va ahorrar posiblemente , ingenuamente, para alguna obra de bien social.

¿Cómo?
Si no sabes por quien votar, crees que todos los candidatos son unos cretinos, o como a mi “te importa un comino partido por la mitad”. Decídete por el menos peor, y que tenga más posibilidades de ganar. Sumar 50% de votos + 1 no ha de ser fácil, pero con el apoyo de todos los que quieren ahorrarse el tormento electoral de la segunda vuelta podemos lograrlo.

Si piensas votar en blanco, andas indeciso, pintarle bigotes a los candidatos, viciar tu voto, votar por el candidado que tiene 1% o anda en 6o puesto, o no ir a votar. Piensa en el presupuesto nacional y hagamos ganar el menos peor en la 1a vuelta.

¿Quién es el menos peor?
No lo sé :( , esa sigue siendo la parte difícil.

La carta que nunca llegó

Tuesday, March 22nd, 2011

Va a buscar el correo. Hay un sobre encima de los casilleros. Él es el destinatario. Toma el sobre y ve que no escribieron el número del departamento, quizá por eso dejaron el sobre encima de los casilleros de correo. Mira el remitente, la remitente, es de ella. Toma todos los sobres juntos, sube a su apartamento.

Abre y revisa todas las cartas, son cuentas y publicidad de bancos, deja esa carta para el final. Algo de esa carta le molesta, lo inquieta de una manera desagradable. Qué podrá ser, pone la carta junto al televisor, sigue en el sobre cerrado, pasan varios días, cada día lo toma, se fija la fea letra con que fue rotulada, algunos días la pone hacia abajo para no leerla, algunos días la pone en el cajón del escritorio, la lleva de un lado a otro, pero no la abre.

Un día recibe un e-mail con asunto: “Recibiste mi carta?” y sin contenido. ¿Sería tiempo de abrirla?.

Abre el sobre, tiene un papel cuadriculado dentro, lo desdobla como quien desarma una bomba, una sola línea escrita en azul al medio, gira el papel, solo tiene esa linea.

Un millón de besos.

Luego de alucinar todo eso, tomo aire y le pregunto si le llegó mi carta, y me dice: ¿Cuál carta?

Así termina la triste historia de la carta que nunca llegó. Pero decía: Un millón de besos.

la continuación a la última divagación

Friday, March 11th, 2011

Estaba en la estación sentada en posición “Forrest Gump” y entré en trance recordando cosas bonitas. Nadie se sentó a mi lado para que le cuente la historia de mi “Jenny”. En medio del trance alguien me sacudió, estaba tan atontada que mi normal paranoia de ser asaltada por algún ladrón de estación de tren no se activó y no pude aplicar la maniobra de defensa personal que siempre practico. Era Federico preguntándome si yo era yo, que Boby le había enviado fotografías, pero quería asegurarse que era yo y no la gemela malvada a la que le culpo de ciertas cosas que me avergüenzan reconocer como propias. Me reí de la descripción que Boby utilizaba, pero no puedo negar que siempre es bueno tener una gemela malvada que hace cosas de las cuales no nos sentimos muy orgullosos y que escapará a las Islas Caimán de ser necesario.

Federico sonreía inocentemente al hablarme, lo hacía como si nos conociéramos de toda la vida. Era algo incómodo para mis estándares de “nos acabamos de conocer. Hello!”. La incomodidad duró algunas horas, lo normal son meses. Federico es pintor, decidió irse a España a apurar el proceso de alcanzar la fama y con suerte fortuna, cosa que le tomaría menos tiempo fuera de Perú de acuerdo a la última encuesta realizada entre amigos y parientes. Le había ido bien con lo de alcanzar la fama, pero no tanto la fortuna, pero me aclaró que al ser pintor no famoso uno aprende a estirar el presupuesto. El taller de Federico era como el taller que uno imagina tener si fueras pintor. con muchos cuadros en las paredes, algunos en proceso, otros apilados en una esquina, miles de gamas de colores en toda la habitación, estantes con pintura y paletas. Al ver sus pinturas me quedé por varios minutos en un estado de “wow”, hasta que Federico volvió a sacudirme comentando que soñar despierta no era bueno para la salud. Luego de mostrarme la parte del taller que me correspondía y darme una taza de café nos sentamos a conversar de lo triste que es la vida, o al menos yo conversé de lo triste que es la vida. Mientras hablábamos iba liberando mis demonios, hablar de los problemas es buena terapia, pero cuando yo hablo de mis problemas y penas, hablo y hablo y hablo, hasta que termino contando cuando era pequeña y mi pasión era resolver multiplicaciones largas.

Mientras hablaba y hablaba, Federico iba cambiando de posición en su taller y yo iba siguiéndolo con mi cháchara de telenovela Venezolana de bajo presupuesto. En un momento me mandó a callar y me dijo que me preparase para irnos de viaje. Mi normal sentido de aventura y desinterés me hizo empacar dos mudas de ropa, pasaporte y dinero en la mochila sin preguntar a dónde o si necesitaba algo. Dos horas después bien abrazada a Federico íbamos en una motocicleta rumbo a Valencia.

Finalmente llegamos a Valencia, tenía la espalda y las piernas entumecidas, no por el viaje, sino por el temor de caerme de la motocicleta durante la larguísima travesía. Llegamos a un puerto en Valencia y allí tomamos un ferry hacia Palma, otro tanto cruzando Palma en motocicleta y de allí un bote a Menorca. Al ver el letrero de “Bienvenido a Ciudatella-Menorca” al bajarnos del ferry recordé a Bryce y puse la sonrisa más tonta que pude. Todavía la pongo cuando recuerdo haber pisado Menorca.

- ¿Qué recordaste? – me preguntó Federico.
- Divagaciones mías, o divagaciones de Bryce. Este lugar está en mi lista de los 1000 lugares que visitaré antes de morir, imagino que ya puedo sacar algo de mi lista.
- Qué lugar está en el primer puesto
- Cuba
- Pero, si es más sencillo ir allá
- No tanto, especialmente si solo quiero ir y no hago nada para ir. Tal vez llegue a Cuba como llegué aquí. Por pura casualidad.
- Qué lugar está en 2o puesto
- Todos los demás, mi prioridad en la vida es conocer Cuba
- Boby tenía razón, eres rara
- Nada más un poco.

Volvimos a la motocicleta y fuimos hacia la playa, era media tarde y nos detuvimos a comer. Podía tachar algo más de mi otra lista: “comer paella”. Hace años que hago listas con las cosas que quiero comer, lugares que quiero visitar, cosas que quiero ver, gente famosa que debo conocer y cosas que quiero aprender. Demasiadas listas y poca voluntad para ir completándolas. Luego de comer regresamos a la playa, estuvimos viendo eternamente el atardecer, el sol se fue y seguíamos allí. Yo no sabía si preguntarle cuánto

tiempo estaríamos allí, o a qué hora nos iríamos. Así que decidí quedarme callada y no pensar. El cielo se llenó de estrellas y había una casi llena luna en el cielo oscuro. Federico se levantó y me dijo que ya era tiempo. Se quitó la ropa hasta quedarse en shorts y se metió al mar. Tantas películas vinieron a mi mente, el agua que brillaba como en las películas, me llamó para meterme al agua, pero todavía no había tachado de mi lista el “aprender a nadar”. Me acerqué al agua y me metí hasta las rodillas. Mala hora esta para no saber nadar.

Cuando le conté que no sabía nadar y que el mayor temor de mi vida era morir ahogada Federico rió sin control. Se puso la ropa sin secarse, mientras yo me horrorizaba por ver a alguien hacer eso, muy irresponsable de su parte. Pero recordé que yo también vivo muy irresponsablemente, así que prefería callar y continuar con la aventura. Regresamos a la ciudad a buscar un hotel barato donde dormir, ni siquiera tuve tiempo de mi reflexión y me quedé dormida como piedra en los placenteros brazos de Morfeo. Al día siguiente Federico me despertó diciendo que tenia 10 minutos para alistarme. Cómo si realmente fuera posible que alguien pudiera alistarse en 10 minutos. Me bañe y vestí en 10 minutos, todavía no sé si pueda volver a hacer algo así, está incluido en mi lista de logros sorprendentes.

Fuimos a caminar por la ciudad con un mapa en la mano, conocer lugares interesantes, históricos y por alguna razón perturbadora cada vez que alguien pasaba paseando a su perro Federico se detenía para saludar y acariciar al perro en cuestión. Comprendí eso de “animal lover” y “dog person” al ver a Federico acariciar los perros de la ciudad, es raro ver algo así. Federico me contó que una vez había adoptado un perro que sufría los maltratos de su familia, pero tuvo que regalarlo a un amigo porque no le permitían perros en su taller, pero iba a visitar al perro cada semana llevándole comida. Imagino que muchas veces él deja de comer para llevarle comida al can, supongo que ese es un sacrificio que no todos están dispuesto a hacer.

A media tarde luego del tour por la ciudad y algunas playas, Federico se tiró bajo el sol y se quedó dormido. Yo estaba tratando de dormir, tomar sol y broncearme parejamente cuando vi que al fondo de mi mochila estaba mi portátil. Fue un grave error revisar mi correo electrónico en mi situación. Más de 30 correos nuevos, 29 eran publicidad, y uno era de él. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo y ni siquiera pensé en la posibilidad de no abrirlo o borrarlo, antes de que mi razón actuara ya estaba leyéndolo.

Una oración ¿Todo bien?, ni siquiera había asunto.

Pues todo estaba bien, estaba en Menorca tomando sol con un galán a mi lado. Había conocido muchos lugares y hecho varias cosas de mis listas, ya le había perdido el miedo a la bendita motocicleta aunque sabía que me costaría sentarme por algún tiempo. Todo bien, muy bien. Pero vino a mi mente la sensación de que todo estaría mejor si él estuviera a mi lado. Le di al botón de responder y cuando me preparaba a escribir, simplemente mis dedos se quedaron en el teclado y no pude poner palabra. Cerré la laptop y fui a buscar algo de tomar.

Al día siguiente le pregunté a Federico si podíamos ir a las Islas Baleares y me sentí muy tonta cuando me dijo que estábamos en una de ellas y que nos faltaban 48 playas por visitar. Ignorante yo, para variar. Fuimos a Son Bou a ver las playas y lugares turísticos y demás cosas que la gente que no conoce un lugar hacer, mirar por aquí y por allá, caminar por aquí y por allá, tomarse muchas fotografías y comer todas las cosas extrañas del camino, bueno, no creo que todos hagan lo último, es curiosidad gastronómica mía la de comer cosas extrañas del camino, incluyendo frutas desconocidas de arbustos desconocidos. En la noche regresamos a Ciudatella, Federico me dijo que al día siguiente iríamos a Mahón que posiblemente estaría invadido por turistas, pero que de allí podíamos ir en un solo ferry de vuelta a Valencia y luego me daría el Tour por Granada.

Salimos temprano y efectivamente Mahón estaba lleno de turistas, porque cerca había un aeropuerto y solo los valientes tomaban el ferry de 14 horas desde Valencia. El ferry salía en la noche, así que tuvimos tiempo de visitar más lugares y más playas, comprar recuerdos para los amigos y la familia, y comer más cosas extrañas. Las mejores vacaciones de mi vida.

Llegamos a Granada al apartamento/taller de Federico y mientras cocinaba me contó que cuando uno es artista y no tiene mucho dinero tiene que arreglárselas para comer de vez en cuando. Su última técnica era organizar cenas con los amigos, invitaba a varios amigos a cenar y les pedía que lleven algo. todos llevaban algo y la aportación de Federico era preparar la cena. De vez en cuando vendía sus cuadros, pero como le tenía mucho cariño al vino y a su perro el dinero no le duraba mucho. Estabamos comiendo el mejor “spaguetti misio” que había comido en mi vida cuando alguien tocó la puerta. Y cual telenovela Venezolana mutada con drama Koreano, Federico fue a abrir la puerta y era mi amado al otro lado.

Antes de procesar la información Federico me dijo que él le había escrito desde mi correo y le había dado su dirección. Que el tour por Granada quería pendiente para el día siguiente, y que necesitaba hablar con mi amado. Fiel a mi incomodidad natural, me quedé callada, mi amado me dijo para ir por un café, estábamos callados frente a frente, yo miraba sus manos alrededor de su taza y recordé el día que lo conocí, con sus manos alrededor de un helado, que de vez en cuando sacaba una cucharada lentamente. ¿Cuántos años hacía de eso? Estuvimos callados por un buen tiempo hasta que la mesera se acercó a preguntar si queríamos más café, ambos dijimos que si, y seguimos callados hasta el siguiente café.

- So…
- ¿Uh?
- Digo, ¿Por qué viniste?
- Por qué no me dijiste que estabas en España
- Porque me dijiste que…, pues lo que me dijiste, ya no tenía mucho sentido contarte que estaba a la vuelta de la esquina con mi maleta y mis sueños rotos, o si.
- Es que hemos estado lejos por tanto tiempo que parecía que lo mejor era desistir.
- ¿Era?
- Las relaciones a distancia son tan complicadas y difíciles.
- Pensé que la nuestra era diferente.

Hubo otro largo silencio y esta vez sin café.

- ¿Estás quedándote en un hotel?
- No, tengo que regresar esta noche
- Para que viniste entonces
- Tenía que hablar contigo, no quería dejar las cosas así.
- Así, ¿cómo?
- Tú en España, pensando que soy un idiota porque malogré tu visita sorpresa.
- No te preocupes, Federico me hizo pasar las mejores vacaciones de mi vida. Con el tour a Granada de mañana, podré publicar esto en facebook y tal vez contar a los nietos que no tendré sobre este viaje.
- Siempre positiva
- Siempre
- Realmente no sé que hacer con toda esta situación. Imagino que al regresar a Cusco voy a sumirme en la mayor depresión de la historia y contarle mi drama a medio universo. Odiarte por algún tiempo y luego continuar con mi vida. ¿No es como ocurren las cosas? Va doler, pero no eternamente.
- Lo siento
- No lo sientas, no es tu culpa que sea tan ilusa.
- Eso sí.
- Nunca pierdas el sentido del humor. A qué hora sale tu vuelo.
- A las 6.
- Ya son las 4:30, vas a perder tu vuelo, es mejor que no vayamos.

Pagó por los cuatro cafés y decidimos ir caminando hacia el aeropuerto. En una esquina al preguntar por direcciones una mujer nos dijo que el aeropuerto estaba hacia el otro lado, habíamos estado yendo en sentido contrario. Le dije que tomara un taxi, pero no aparecía ninguno. Me tomó de la mano y fuimos corriendo hacia el aeropuerto. Mi mente estaba en cierto trance incómodo mientras corría, pensaba que todo era tan anormal en ese momento, que debería detenerlo, luego ir a visitarlo, decirle algo, que no pensaba desistir, que no podría olvidarlo. Pero él solo corría. Pasamos por un calle empedrada muy parecida a las de Cusco, le di un vistazo rápido a la arquitectura y en el camino me atravesé con una cámara, me quedé mirándola fijamente hasta que ya no me dio el cuerpo en la carrera hacia el aeropuerto. Llegamos al aeropuerto y nos despedimos con un larguísimo abrazo sin saber que decir, sacó su pasaporte del bolsillo de su pantalón y fue corriendo hacia la puerta de embarque. Mientras yo estaba detenida viendo su figura disiparse rápidamente por culpa de mi miopía.
Finalmente un larguísimo suspiro salió de mi pecho. Salí del aeropuerto y tomé un taxi hacia el taller de Federico preparándome psicológicamente para ver al otro Federico.
Volví, aquí me tienen con la imagen detenida en el televisor. Con insomnio. Sin poder olvidar ni voltear la página de mi vida. Todavía no disfruto de la poesía de Federico García Lorca y posiblemente nunca lo haga. Todavía hay canciones que no puedo escuchar y todavía suspiro largamente en lugares y fechas que me lo recuerdan, incluso cada vez que me conecto al Messenger y sé que su nombre nunca va aparecer en la lista de “contactos conectados”.

Nota: Todo esto es producto de mi enfermiza imaginación y la ayuda de google.

De la conferencia y otras madres

Tuesday, June 29th, 2010

La semana pasada (tomese como referencia la semana pasada del algún día en abril) estuve presente en dos conferencias, la primera y la segunda, en ese preciso orden.
Una era de CAHSI, algo así como gente hispana en ciencias de computadoras, quieren que más gente hispana logre estudios graduados y conquistar el mundo, un plan que al parecer va creciendo. Fui en busca de inspiración, de temas nuevos en los cuales investigar y esas cosas, como motivación o motivación, o tal vez motivación. Saber que vale la pena lo que hago, que valdrá la pena y que el camino recorrido valió la pena, como quien dice encontrarle sentido a mi lectura. La gente que fue allá, los asistentes y expositores, todos los que hablaron tenían una trayectoria de vida tan extraordinaria, que simplemente me hicieron sentir miserable, eso definitivamente: fue malo.

Sentí lo mismo que ese día en el cual hice mi buena acción del día y llevé a un ciego a un pabellón de la universidad y me contó que él había estudiado para ser profesor y tenía dos especialides, que tenia muy buenas notas, que nunca había desaprobado un curso, hice una revisión mental de mis notas en la universidad y se me revolvió el estómago, me sentí culpable, pero la culpa es pasajera, viene con fuerza, te golpea, pero te recuperas demasiado pronto hasta el siguiente golpe.

La conferencia me hizo sentir más desorientada, me hizo dudar más de lo que hago y de lo que quiero hacer, y la depresión que me dio pues no me permitió hacer buenas conexiones con tanta gente importante y posibles “cartas de recomendación” en mi futuro académico y profesional.

Y bueno, la segunda conferencia, sobre “cloud computing”, genial, realmente el tema como no era para inspirarse ni ver que tanto ha logrado la gente en la vida sin tener un céntimo para empezar, fue super interesante, aprendí cosas nuevas, como que la mitad de la gente por allí eran profesores de varias universidades del mundo, con investigaciones alucinantes, de esas que tienes que fumarte dos palmeras para entenderlas. También había gente cuyas caras había visto alguna vez en la contrapata de algún libro de esos que te mandan a leer en la universidad, algo así como que Varguitas esté por allí hablando en una conferencia de literatura en la cual no esperabas ver ni a Renato Cisneros. Obviamente, lo más importante, todos tenían computadoras bien pequeñas y con cara de bien caras, y todos, o la mayoría estaban revisando el facebook :P . Al parecer, no era la única aburrida.