Soñé que había soñado

Soñé que habría los ojos y el cielo era plano, las esquinas eran esquinas perpendiculares y las paredes estaban completamente vacías, la puerta despintadas en madera cruda, mire el cubrecamas, era mi frazada tejida en lana de oveja, traté de sentir las sábanas y me raspé la piel con un poncho a rayas. Estaba en casa, no lo puedo creer, mi cerebro evita pensar para no matar la magia.

Miré por la ventana, vi parte del cielo azul claro, algunas nubes, las ventanas oscuras con la mancha de la araña que había matado el día anterior y escuché el piar de los patitos que compró mi mamá, es la primera vez que no los odio. Miré hacia arriba estaba el camarote, no hice ruido para no despertar a mi hermana, las tablas separadas con el colchón saliendo entre ellas uniformemente me hicieron percatar que ya se había despertado.

Estaba en casa, era emocionante, apoyé la nuca en las manos con los dedos cruzados, respiré el aire puro, respiré el polvo acumulado por los días, por los carros en la carretera sin asfaltar, la sombra e la pared indicaba qye había pasado el medio día, las marcas que hice para darme cuenta de la hora todavía estaban en el piso, estaba en casa, no lo puedo creer.

Planifico el día, que debo hacer primero, ir a la azote a tomar sol y ver la ciudad, ver si algo cambió , ver más allá delo evidente. Desayunar, buscar papas, chuño, queso, tomar por asalto el refrigerador, cocino algo, voy a la calle, la casa esta vacía, los patitos siguen piando, mis orquideas lucirán exactamente igual como las dejé, no oigo más ruidos, tantas cosas que hacer, me regocijo entre las frazadas que me raspan los brazos pero se siente rico.

Suena el celular, no es posible, parpadeo por una milésima de segundo, las tramas del techo y las mariposas de las paredes se dibujan a la velocidad de la luz, es un sueño, sueño que estoy en un lugar que no conozco, quiero despertar y volver a casa, maldigo a quien me llamó, sin contestar apago el celular y vuelvo a dormir, pero no vuelvo a soñar.

Puede que soñar con el hogar pueda ser cruel, pero es dificil despertar de un sueño estando realmente despierto. Estaba en una esquina esperando que cambie el semáforo, esa esquina tiene varios árboles que dan sombra y media cuadra cubierta con rejas negras, cambió la luz y crucé la pista, fui por la orilla contando mis pensamiento, pensando que cocinaría mi mamá hoy, con la apatía a flor de piel, llegué a la esquina con el camino de tierra, quería oler la fragancia de la Q’euña en un día húmedo, mala idea, no encontré la q’euña, tampoco encontré el camino de tierra, tampoco sentí la fragancia luego de un día lluvioso, miré al cielo era el mismo que veía siempre, el que veo cuando estoy contando mis pensamientos, miré hacia las esquinas… el suelo no era el de siempre. Simplemente estaba soñando despierta, me desubiqué en el espacio, di vuelta hacia atrás a soñar dormida sobre mi cama y las paredes adornadas con mariposas.

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