Preguntas sin resolver

Hay preguntas muy extrañas que me hago cada día, trato de pensar lo menos posible en ellas, pero las respuestas que se me ocurren son tan desquiciadas que he pensado ir a consultar con un psicólogo al respecto, no porque mis ideas sean trastornadas, sino para ver si tengo razón.

El primer caso es sobre el coordinador de mi maestría, se pintó el cabello de un color bien extraño. Se le veía bien con el cabello cano, las canas son símbolo de sabiduría según el argot criollo, pero un buen día decidió pintarselo de un marrón con cierta tonalidad guinda, ahora puede vérsele a varios días de distancia. Me pregunto, ¿que pasaba por su mente para hacer eso?. Será que no tiene una esposa que pueda detenerlo antes de tomar una decisión tan radical? La única respuesta que puedo pensar es que ese fue un grito desesperado para llamar la atención, un simple ESTOY AQUI, mirenme!!! y si tiene una esposa, pues debe estar demasiado enamorada y lo apoya en todo, todo.

Situación 2: José es un nombre bastante común en el planeta entero, pero este José tiene algo especial. ¿Qué? Pues eso es lo que tengo que averiguar.Algunas personas en esta universidad tenemos acceso a los laboratorios para poder hacer nuestros trabajos, ya sea porque en nuestras casas no tengamos PC, o nuestras casas son muy lejos, o porque la tranquiliad del laboratorio ayuda a enfocarse más cuando uno chatea. Pero, José trabaja, trato de no comprender porque él tiene acceso al laboratorio, porque nunca viene al laboratorio, y es bastante incómodo cuando el coordinador me pregunta si está viniendo. La pregunta del día: ¿Por qué pidió acceso al laboratorio? Si nunca viene, si nunca va venir. Mi razonamiento sucio y truculento me dice que es porque tiene algun tipo de sindrome similar a la megalomania, que quiere ser omnipotente, porque vio que hay gente que puede entrar al laboratorio cuando se les da la gana, y cuando la profesora pide que alguien vaya a buscar la llave de la puerta y no sea él quien la abra… su orgullo queda lastimado, pero puede ser simplemente que … en realidad no se me ocurre otra explicación.

Situación 3: Todavía trato de entender la rutina de mi papá, se levantaba tempranísimo, prendía su radio con alguna emisora que tuviera música de los 70s y noticiero al mismo tiempo, abría toooodas las ventanas, y se ponia a barrer silbando las canciones de la radio. Nos levantaba uno por uno, preparaba el desayuno, se bañaba y vestía para ir a trabajar, alistaba sus cosas, desayunaba y finalmente, cerraba las ventanas, apagaba la radio y se iba. La pregunta del millón ¿Es que nadie más en esa casa existía para cerrar las ventanas y/o apagar la radio al irse?. La respuesta ha estado arrastrándose por mi mente con cadenas y todo, será que mi papá nos consideraba un montón de muebles incapaces de hacer algo por su cuenta, seres sin iniciativa, quería ahorrar quizá electricidad, desconfiaba de nuestra mala memoria y algún ladrón podría entrar por las ventanas, bueno, las ventanas del 2o piso, un huracán quizá podría dañar sus libros. La realidad es que para mi papá solo él existía, porque varias veces cerró la puerta con llave desde afuera con gente adentro, pero como todos teníamos llave podíamos salir de casa, aunque simplemente puede que haya estado muy distraído.

Olvidé el resto de preguntas, pero supongo que algún día las recordaré y les daré alguna respuesta completamente ilógica, que no tenga coherencia.

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