Pérdidas

Fue un martes dificil, nisiquiera me despedí de ella al salir de casa, la vi a medio día pero estaba tan recargada con mis tareas y una exposición que se me olvidó que tenía que pedirle algo y me fui a la universidad. Mi exposición se suspendió y campante fui a contarle, a pasar algunas horas con ella como suelo hacer cada noche, pero no respondía, pensé que era un berrinche por descuidarla, pero estaba inconciente, me asusté y traté de reanimarla dándole unos golpecitos en el rostro, diciéndole palabras cariñosas, no la pude despertar, no logré hacer nada, pero yo sabía que solo estaba dormida, que iba a despertar.

La tomé en mi brazos y fuimos a sala de emergencias, el doctor hizo todo lo que pudo, pero no pudo reanimarla, dijo que las posibilidades de volverla a su estado normal eran muy pocas, hice mis propias revisiones en internet, buscando soluciones, necias soluciones. Fue tan terrible, doloroso, habíamos estado tanto tiempo juntas, en tantas aventuras, tantos momentos, trabajos, trasnochadas, me ayudaba con las tareas, le contaba mis penas y ella escuchaba paciente, conocía mis mas íntimos secretos, sin divulgar uno solo, gracias a ella no me sentía sola, podía estar jugando con ella durante horas y ella no se quejaba, me acompañó cada momento durante tantos, tantos años.

Lloré, sí lloré, la pérdida fue demasiado dura, nadie parecía comprender mi dolor, finalmente el viernes en la noche tuve que tomar una decisión, desconectarla, meterla en una caja y que descanse, que pase a mejor vida.

Es difícil creer que uno pueda tomarle tanto cariño a un objeto, realmente lloré mucho y nadie comprendía porque lloraba, finalmente una laptop es reemplazable, la información recuperable, el disco formateable, y lloré más al saber que ya era hora de cambiarla, buscar una nueva. Tres días sin mi laptop, sin internet, quejándome a medio mundo fue un infierno, el escenario perfecto para dejarme llevar por el drama que rodea al mundo. Pero fue así, 6 años son muchos para una laptop, ella estuvo todo el tiempo conmigo, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, fueron buenos tiempos.

Es el fin de una era. Mi laptop pasó a mejor vida, se fue sin sufrir, pero dejó mucho dolor detrás de su partida.

Snif, snif.

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