obsesión imposible

September 27th, 2007

pasaron pocos días, vi tu rostro y me importó poco.
pasaron pocos días, vi tu cuerpo y no es algo impresionante.
pasaron pocos días e ignoré la única conversación entablada.
pasaron pocos días, oí en el silencio una carcajada y me dejó cautivada, tan impactada que decidí averiguar de quién era, con mi oido sensible fue sencillo.
estabas allí con la misma cara, cuerpo, cabellos, manos de hace dos días, pero ahora todos estos elementos incluyen una simple carcajada, que, se robó todo.
los pasos comunes proseguirían, averiguar nombres, edad, apellidos, profesión, peso, talla, número de dedos.
ahora que lo sé todo, estoy perdida.

Gecko y “la banda del pishtaco”

August 15th, 2007

Roberto Gutiérrez Poblete, luego de sus aventuras por las carreteras del Perú, se reincorporó a sus labores como curador del Museo de Historia Natural de la UNSA, supervisando el trabajo de sus tigres, verificando si todas las ranas y demás especies tenían todos los dedos completos.

Otro día aburrido dijo para si y fue a almorzar, una hamburguesa tamaño tribu, medio kilo de papas fritas y un litro de coca cola, cuando se preparaba para pedir un pie de manzana doble, recibió una llamada. Era Amanda en busca de colaboradores para un muestreo de Ranas en Marcapata [1]. Gecko pidió un minucioso reporte vía Internet del resto del equipo de investigación, el cual Amanda debería enviar en la noche.

Amanda había armado un interesante equipo, el cual describía así [2]:

Querido Gecko, este es el reporte que solicitaste por la mañana:
Al muestreo irán
* J. Amanda Delgado Cornejo, esta vez con mi perfil de herpetóloga, principal interesada por ser este mi tema de tesis.
* Edwin Bellota Villafuerte, agrónomo especializado en entomología. En general su vicio es fotografiar cualquier insecto en movimiento. Si quieres saber más sobre él, te paso su página web : http://el-batracio.blogspot.com/.
* Aarón Quiroz Rodrigues, herpetólogo, postulante a “tingre”. Creo que puedes pedir referencia de él a Roberto Gutiérrez Poblete.
* Roberto Gutiérrez Poblete (no confirmado), curador y curandero-chamán.

No mando, edades, pesos, tallas o universidades donde estudiaron, pues es información confidencial.

Atentamente,
J. Amanda Delgado Cornejo
Herpetóloga
Entomóloga ocasionalmente

Gecko recibió el mail esa noche, en una de sus sesiones de chateo libre y decidió ir al viaje[3].

Amanda planificó el viaje con varias horas de anticipación, tomará el bus en el Terminal terrestre y luego improvisarían el resto del viaje.

Bajaron del bus, luego del reconocimiento respectivo de su cargamento de bultos y comida para semana y media de expedición. Empezaron el largo camino por senderos y pueblos que son mencionados en el informe respectivo, que no es este, varias horas de agotadora caminata, con entrevistas con gente importante de cada poblado, anexo o aldea solicitando permiso para realizar el muestreo, finalmente llegaron a su primer destino, Sirihua, acamparon a medio metro de la carretera para asegurarse de que cualquier carro que pase cerca los despierte o arrolle.

Cada noche salían a realizar el muestreo de ranas, los cuatro, se ponían las botas, las linternas en la frente, apagaban el walkman con el casete de “José José” y partían en busca de su presa. Con los ojos abiertos y los sentidos al 200%, al llegar a la trocha empezaban con su tarea. Regresaban de madrugada al campamento junto al poblado y dormían como lirones hasta mediodía, pero había alguien que no siempre dormía como los demás lirones.

Gecko dormía un par de horas y luego deambulaba por los lugares cercanos, volvía a medio día, a desayunar. Se habían turnado en el quehacer doméstico para sobrevivir, así que siempre había alguien con un mandil y espátula. Todos miraban extrañados a Gecko pues nadie sabía donde había estado, pero a nadie nunca se le ocurrió preguntar, así que todos empezaban a sospechar de algo que no debían.

Por las tardes montaban las ranas, las embotellaba y las dejaban listas para el consumo humano, dicho en palabras cortas, las guardaban para sus propósitos posteriores.

Era hora de moverse, así que tomaron un cisterna para el segundo punto de muestreo, Iscaibamba. Un noble y amable conductor los recogió, pero parece que el noble y amable conductor estaba bajo el efecto de alguna sustancia psicotrópica, pues habían tantos baches que se golpearon. Gecko que tenia el hombro dañado luego de una lucha contra un grupo de caimanes, se golpeó el hombro antes mencionado, pero parecía que el golpe había aliviado el daño, pero no el dolor. Traduciendo nuevamente, el hombro volvió a una posición adecuada, pero el dolor por el golpe y el frío aumentaban cada vez más, pues el conductor del cisterna había decidido dormir en el lugar menos apropiado, sin pensar en sus pasajeros.

Llegaron a Iscaibamba, pero, el dolor del brazo fue tan grande que Gecko decidió regresar a Marcapata a buscar asistencia con algún colega chamán o en el peor de los casos con el médico del pueblo, mientras iba por el especialista veía las miradas de desconfianza de los pobladores, fue interceptado por media docena de comuneros y dos miembros de la ley, lo llevaron a la dependencia policial del lugar y entre todos fue interrogado. Fue acusado de asaltante, portador de armas, pishtaco, al parecer algunas historias habían llegado al pueblo, y las descripciones de los testigos que nunca hubieron se ajustaban a Gecko.

El negó todos los cargos, después de todo, él no recordaba lo sucedido en el viaje anterior. Pero algo en él había sido quebrado, movido, alterado. Sacó su identificación como investigador y colector de herpetos, volvió a Iscaibamba a terminar con la colecta y a informar lo sucedido al resto del equipo de trabajo.

Cuando se reunió nuevamente con los muchachos de la expedición, accidentalmente tocó una rana rosa, que le contaminó la sangre, haciendo que su personalidad de pishtaco saliera a la luz. Buscó a los muchachos y cantándoles versos los convenció, hipnotizándolos, de que lo ayudaron con ciertos muchachos de cierta comunidad que lo habían acusado de pishtaco, así que en un extraño rito que solamente podían participar 4, Gecko los hizo parte de la banda del pishtaco, prometiendo solemnemente en mudo silencio guardar el secreto que los unía en extrañas noches de luna en cuarto menguante con alineación planetaria con Mercurio.

Algo salio mal en el rito, pues un quinto participante ausente en el lugar de los hechos había sido afectado por rito, pero nadie se dio cuenta hasta el siguiente día de cuarto menguante[4].

Al día siguiente, Gecko se levantó temprano y despertó a los demás de “la banda del pishtaco”, era hora de ir al tercer lugar del campamento. Fueron a Chikes y cierto día que salieron a una de sus colectas, Edwin extravió el GPS, objeto muy valorado y preciado por ser éste prestado. Aaron y Gecko tuvieron que detener a Amanda, pues estaba a punto de estrangular a Edwin, intentaron tranquilizarla, pero había salido de si, perdido el control y parte de la cordura. Tuvieron que darle un par de bofetadas para tranquilizarla, ya tranquilos fueron al pueblo más cercano a Chikes en donde todos fueron, resaltemos el TODOS, todos fueron acusados de pishtacos.

El pueblo andaba enardecido, un gran aura de agresividad los rodeaba a todos, los muchachos se asustaron, prestos al pánico y a la luna en cuarto menguante desaparecieron al pueblo entero, cuando reaccionaron se vieron rodeados de aproximadamente ochenta cadáveres, no había quedado mujer, niño o anciano que pueda ir a contar lo ocurrido en ese lugar.

No supieron que hacer, no sabían lo que había pasado imaginaron que algún grupo de asesinos ocultistas. Gecko que empezaba a comprender lo ocurrido, encantó a la banda nuevamente para aprovechar la materia prima que tenían allí, destilaron la médula cefalorraquídea de los cadáveres para obtener esencia de una morfina altamente valuada en mercados muy selectos de “yupies”. Embasaron en un vialé la esencia obtenida, tomaron mochilas, baldes, carpas y sleepings y se marcharon.

Caminaron algunas horas antes de recuperar sus mentes, las cuales habían sido sobre escritas, olvidando el último lugar del muestreo, reemplazando la información por otro lugar con una distribución de flora y fauna muy similar, aunque todos sabemos que si realizamos un estudio de la zona viendo los índices poblacionales de herpetos la información será inexacta e imprecisa, pero de eso ya se encargará Gecko.

Llegaron a Cusco luego de un día de viaje, todos se despidieron guardando un secreto que todos y nadie sabía. Manteniéndose a salvo.

La población devastada fue descubierta una semana después, la ausencia de la médula cefalorraquídea hizo que el equipo de investigación tuviera que realizar un par de llamadas al nuevo equipo de los Expedientes Secretos X, quienes empezaron a buscar en e-Bay cierta sustancia en venta. Pero toda ya estaba vendida, se resignaron a seguir usando mixtos de heroína y marihuana[5], pero esa es otra historia. Cerraron el caso por falta de evidencias.

[1] puna húmeda, casi ceja de selva. Reclamos de la precisión de este dato a quien corresponda.
[2] me tomé la libertad de traducirlo.
[3] aunque antes había recibido una llamada por el teléfono rojo en la cámara secreta.
[4] pronto a publicarse: El quinto de la banda del pishtaco.
[5] solicite la receta aquí.

bebiendo de más

August 1st, 2007

Vuelvo a verme tentado por esa copa vacia de vino tinto. Sentado frente a la copa con los brazos relajados sobre el sofá, observo como me coquetea e intenta seducirme, con palabras sofocantes, ofreciendome esos labios agridulces. Pero yo rio con ironía y le recuerdo que está tan vacía como las últimas dos horas, rie con picardía recordándome que, eso solo depende de mi.

Observo con esperanza la botella que está parada junto a ella y le hago una mueca a la copa, que suspira y solloza. -También vacía!- Recrimina.

- Deberíamos ir al zótano y buscar una buena botella del 83 -
- Pero todas son del 83, sólo colecciono del 83, tan pronto lo olvidaste?. Parece que el vino se te subió a la cabeza -
- Vamos por cualquiera de ellas entonces? -
- ¿Te has dado cuenta que ya bebido demasiado hoy?. Tienes las mejillas sonrojadas, empiezas a tambalearte -
- Tú andas ebrio, no yo!. Yo no estoy tambaleando, tú me ves tambaleando-

Éstas últimas palabras de la copa me enfurecen, no sé que decirle, cómo le aclaro que quien estuvo bebiendo demasiado fue ella y no yo. Me siento ofendido. Parece algo más atenta que yo, es muy perspicaz, puede que el alcohol haya logrado avivar sus sentidos, qué puedo decirle para convencerla de que yo tengo la razón y no ella, porque yo la veo bailar sobra la mesa… una copa con vocación de “table dancer” no es algo que se vea a diario, menos si está sobria, como ella insiste.

- Te reto pequeña, quién puede aguantar más tiempo sin beber, empezamos hace dos horas, te estaré vigilando y tu a mi, obviamente -

Me mira con cierta impresión de no creer la propuesta, vi un par de miradas de duda, sospechará algo que yo no?.

Acepto - dijo - Brindemos para sellar el pacto.

Fui al zótano, prácticamente corriendo, en busca de un semiseco del 83. En el camino lo destapé con el tirabuzón del llavero, me serví una copa y gané el reto, ella se lo bebió primero.

La copa avergonzada por la derrota confesó que me había propueso el brindis con saña, esperando que yo tome el primer trago, pero olvidó que ella se lo tendría que tomar antes que yo, las damas primero, obviamente.

Compartimos media botella más, riendo por la excusa para la siguiente media botella y fuimos a descansar al dormitorio, ella se sentó en el escritorio que daba hacia la ventana, suspiró celosa y se dedicó a contemplar la noche. Yo me senté a su lado con la botella todavía destapada, buscando la luz de todas las noches, la encontré bajo la sombra del árbol de siempre, solté la botella y empezamos a recordar y soñar.

Imagino que pasaron varias horas, cuando recuperé la conciencia, la alfombra ya estaba seca, con otra mancha de vino del 83. La luz de las 6 de la mañana me obligó a permanecer con los ojos cerrados mientras me incorporaba. Ella se había dormido en la mesa, con media copa de vino encima, como para empezar el día, me la bebí, regresé la botella y la copa a su sitio y fui a dar una caminata por el parque con las manos en los bolsillos.

respuesta a Dany

July 18th, 2007

son simplemente momentos inolvidables, aunque las palabras frustración y melancolía podrían calificarlas, pero no del modo en que leí esas palabras de primera intención, sino, ya luego cuando llegaron a mi cerebrito, de un modo mas colosal. La justificación suele ser obsesiva en algunas personas como yo.

si es que realmente notaste frustración y melancolía y algo de literatura rosa en mis escritos, quizás haya completado mi meta, pude expresar y hacer sentir lo que llevaba dentro en ese preciso instante. Pero, hay que reconocer que, mis instantes algunas veces son eternos.

talvez la frustración sea parte de la dramatización con la cual le damos sabor a la mediocridad.
Y, la melancolía es tan hermosa que, simplemente, me gusta salpicarla a diestra y siniestra.
Lo de la semejanza al poemario cursi de quinceañera enamoradiza podríamos mejorarlo, de solo pensarme en esos escenarios me veo a los quince vomitando mientras me observo a los 24, lo cual puede ser recursivamente confuso y poco profesional.

a los 15 yo quería convertirme en algo extraño, quería deshacerme de mi, adquirir nueva identidad, nuevo cuerpo, nueva vida, nuevo carma, renovar desde la piel hasta las ropas.Ppara poder tener más libertades en el mundo, aunque luego llegué a descubrir que yo era uno de los principales barrotes que me aprisionaban. Los prejuicios y la literatura suelen ser adversarias muy feroces en la mente de un adolescente.

sé que últimamente he estado soñando con un principezco y azulado muchacho, obviemos la cicatriz en la frente, es porque suelo morir de aburrimiento incluso en sueños. Talvez y sea tan o más mortal de que yo quisiera en mis fantasías de inmortalidad y perfección, pero la soledad y las caminatas larguísimas contando los pasos están calando en lugares que por lo general no suelo explorar, aunque ya empiezo a sentir ciertas ausencias.

he convertido a mi blog en víctima de mi tristeza, pero espero que pueda ser una tristeza convincente, que pueda llenar a quien sea de pena hasta los huesos, pero quiero una buena cachetada si abuso del dramatismo y la cursileria de poemario de quinceañera.

no vayas a pensar querido Dany que me dolió lo que escribiste, pero fue un golpe duro en la rodilla derecha, justo en el orgullo de escritora principiante con aires de Vargas Llosa.

lectura breve

July 16th, 2007

si vas atento por las calles encontrarás a una muchacha contrariada en medio de la calle.
suele llevar un libro en las manos, con la vista fija en él, pensarás que le falta un tornillo porque no se debe caminar por las calles leyendo un libro, pero verás también que distrae la mirada cada 100 metros, un segundo, para medir la presencia de algún objeto indeseable en su camino, cabe mencionar que cierra el libro para todos los cruces de pista sin semáforo.

la falta de criterio podría justificarse, la distracción también, de no ser por los audífonos que van a bastante bajo volumen con música romántica y metálica crudamente mezcladas entre si para distraer la mente. No confundir todo esto con un espíritu suicida que desea ser arrollado por un camión, aunque la tendencia de los últimos meses han sido los ciclistas que no saben que las veredas no deberían ser utilizadas para este deporte.

ella gusta de leer, compra libros cada cierto tiempo, pero desde que se apartó de tu lado empezó a leer tres libros a la vez. Le estoy haciendo un análisis y no entiendo si quiere confundir sus pensamientos o quiere terminar de cruzar sus chicotes que andan algo cruzados ya.

en las calles sin semáforo una mirada de nostalgia oscurece la sonrisa que obtuvo con algún párrafo ridiculamente entretenido de Bryce o alguna locura erótica de Isabel Allende. Lee palabras que te recuerdan, empieza a divagar y la distracción que encontró en la lectura ya no es efectiva,

huyendo nuevamente

July 16th, 2007

y otra vez decidiste fugar de mis fantasías, te presentas en medio del camino saludando con la mano, y en mi desesperación me fijo a todos lados a ver si alguien más que yo te vio, alguien te pide permiso, significa que alguien más te vio, y no solo te vió, estás allí en cuerpo y talvez alma, digo talvez alma, porque tu alma es solamente mía, yo la hice, yo la construí, yo la fabriqué, así que oficialmente me pertenece y esa imagen tan tuya en mi camino, bien podría ser una casualidad, pero, porque saludaste o a quién.

faltan unos 20 metros para llegar donde estás, la pregunta sería, huyo?, sigo caminando disimulando tu presencia mientras simulo leer un libro?, cruzo la pista?, voy en tu camino y averiguo si el saludo con la mano se dirigió a mi?, me pellizco y averiguo si sigo soñando y mi rutina es tan fija que se repite incluso en sueños?

anoche volví a soñar contigo y casualmente estás con la misma ropa, definitivamente, si huiste de mis sueños, esa imagen tuya es tan real que me detengo para pensar bien “que rayos está pasando”, porque de pronto en medio de mis pesadillas diarias pasó esto, como es que decidiste materializarte, o es que finalmente te formé en mis sueños a partir de tus recuerdos, te fijaste tanto en mi mente que llegué a creer que solo me perteneces y no tienes derecho a que el mundo te conozca.

camino de frente a ver que pasa. Me saludas amablemente, con un “hola” proseguido de mi nombre, es decir que no esperabas a otra persona, hago un gesto con la mano, una sonrisa esquiva y confusa en el la mitad de rostro que puedes ver, giro la esquina de siempre dirigiéndome a casa y me despido, por algún motivo solo utilizo un chao, porque no recuerdo tu nombre, tanto tiempo soñando contigo y nunca se me ocurrió ponerte un nombre.

recuerdos helados en largas caminatas tomados de la mano, momentos mágicos de contemplación casi eternos, miradas intensas, besos apasionados, pero porqué no recuerdo haberte llamado por el nombre alguna vez.

pero sigues allí en la esquina y me sigues por el camino de siempre, me ofreces un helado de fresa, confundida lo tomo, me tomas de la mano, no intento separarla de la tuya porque me ofrece el mismo calor y la misma complicidad de siempre, sólo el silencio reina en nuestra caminata, son veintiseis cuadras en las cuales el helado se terminó, sólo pienso qué está pasando, sin lograr articular palabra alguna, aunque no quiero hablar, es otro momento de contemplación del silencio en el cual sueles sumergirte y yo simplemente, adoro contemplarte.

llegamos a casa, será la misma casa?? como en mis sueños, por lo menos sigue en el mismo lugar, abro la puerta, los sillones siguen allí, todo esta allí en el mismo lugar, respiro con profundidad para familiarizarme con todo, para respirar el airecito ese de “hogar dulce hogar”, y cuando finalmente decido preguntarte cuál es tu nombre, ya no estás, te busco en todas las habitaciones y no estás.

supongo que solo huiste de mis sueños para que mi camino a casa no sea tan largo como a diario, no pude agradecerte por acompañarme, esta noche lo haré.

Gecko….

July 10th, 2007

Roberto Gutierrez Poblete, suena al nombre de una persona cabal y cuerda, incapaz de llevarse a la boca una manzana sin lavar.
Roberto Gutierrez Poblete, era conocido en el medio biológico como Gecko, pues tenia bastante cariño por las lagartijas de este tipo, y así lo llamaremos en adelante.
Gecko realizó un viaje a las entrañas de la selva como parte de un serminario de curanderos, pero fue extrañamente abandonado por el grupo que auspiciaba el viaje, dicen terceras bocas que la persona encargada de la logística que debía traerlo de vuelta olvidó realizar la reserva del helicoptero porque estaba ocupada intentando pagar una tarjeta de crédito a punto de vencer.
Gecko al darse cuenta de los hechos, pasadas varias semanas después de la fecha en que el helicóptero de la “DIET-PP” lo recogería, juró venganza. Terminó su propio curso-taller de curanderismo haciéndose de la confianza de los nativos de lugar, además aprendió por puro hobby a reducir cráneos, cosa que le producía mucha risa y esperanzas de continuar con sus planes.
Cada día iba juntando pacienzudamente algún artículo que necesitaría para salir del lugar, entre alimentos y “sourvenirs”, conocía su posición geográfica pues la había anotado del GPS antes que se le acabe la batería. Había pedido, además, suficientes pistas de los nativos para poder llegar al pueblo más cercano, sabía que existía un teléfono para conseguir ayuda. El teléfono estaba en un pueblo ni siquiera visto en el “Google Earth” a un par de semanas en balsa río arriba.
Terminada la balsa y el curso de curanderismo, tomo la “tangana” que los nativos le regalaron a cambio del conocimiento que él les dejó y partió en busca de su destino. Llegó al poblado y el teléfono no tenía tono de marcado, le dijeron que vendrían a arreglarlo en un mes, intentó buscar algún teléfono satelital, pero no logró encontrar nada con que comunicarse.
Gecko se dirigió a una camioneta pidiendo transporte, le dijeron que subiera en la parte trasera y que evite fumar, porque las gallinas podrían enfermarse, más tarde el dueño de la camioneta le invitó un caldo de gallina y partieron rumbo a Pucallpa. Temprano al día siguiente abrió los ojos y sintió mucho dolor en el hombro, una vieja herida de guerra obviamente, se vio tirado al costado del camino, solamente con la ropa que tenia encima…
Avanzó caminando por la carretera sobre sus instintos, incluyendo más personas a su lista de “me vengaré”, mentándole la madre a cuanta persona tuviera una madre. En el camino un camión de transporte de hojas de coca se detuvo para burlarse de él, él ya preso de la ira, retó al chofer a un mano a mano, para recuperar el honor, el chofer era un grandullón con pinta de ex-carcelado del mismo infierno, pero a Gecko le importaba un rábano los aires de matón del chofer. Lo noqueó sin saber cómo, destiló un poco de ira pateándole los cojones, tomó el camión sin recordar si sabía o no conducir y fue volando rumbo a Pucallpa.
Encontró la camioneta de gallinas que lo había abandonado, en un poblado, la abolló contra la pared, buscó al chofer, no preguntó por sus cosas, le dio con una vara en el cuello dejándolo desmayado, sin circulación por el resto del su vida. Buscó en la camioneta su mochila, la entró prácticamente vacía, solamente estaban algunos cráneos reducidos que se trajo como “sourvenir” del poblado de curanderos y su cuaderno de campo, no había dinero, tampoco lapiceros. Retomó el camión buscando cumplir su venganza.
Pasados varios kilómetros se acabó el combustible, descendió y siguió caminando, cantando maniáticamente una canción de cuna, que le cantaba su abuela durante su niñez. Puso una sonrisa melancólica en cuanto oyó un automóvil acercándose, era una camioneta pequeña, con la caseta para dos personas, pidió al chofer que lo acercara hasta el pueblo más cercano, el chofer lo miró con desconfianza y sin pensarlo dos veces empezó a recitar unas palabras en “machiguenga”, el chofer quedó con los ojos vacíos, como quien acaba de perder su alma, amablemente lo bajó de la caseta y prosiguió su camino, solamente considerando los mapas que le quedaban en la memoria de los muchos viajes realizados.
Cuando se terminó el combustible, paró otro carro y ésta vez ya no pidió “por favor” o puso la expresión de “necesito ayuda”. Cada vez que terminaba el combustible del carro de turno se valía de alguna treta para tomar otro “prestado”, todos los conductores quedaban tirados en el camino con el alma perdida en algún lugar que tal vez Gecko tampoco conocía, los nativos y campesinos que habían oído hablar de los sucesos empezaron a correr la voz de que el “pishtaco” había vuelto, que andaba perdido y nadie sabia donde volvería a atacar, pero el “pishtaco” si sabía donde estaba, y hacia donde se dirigía, mas no sabía lo que estaba desatando en el camino.
Finalmente llegó a Arequipa, fue en busca de “El Flaco”, sabía que él no le fallaría, “El Flaco” lo encontró irreconocible, casi tres semanas había pasado conduciendo desde Pucallpa, tenia ojeras gigantezcas, el cabello muy sucio, las ropas irreconocibles en su color, se le notaba un poco las costillas, ni él mismo recordaba si durante el viaje había comido o dormido, el sólo tenia un objetivo en la cabeza, llegar a la “DIET-PP”. “El Flaco” pensó que quería cobrar alguna deuda o buscar un nuevo contrato, Gecko comentaba hechos muy incoherentes de su travesía, cosa que era normal.
Pasaron un par de días juntos, comprando pasajes para Lima y recuperando algo de peso. “El Flaco” tenía algunas sospechas porque Gecko había olvidado donde vivía, el nombre de sus padres y cada cierto tiempo lo asaltaba la canción de cuna de la abuela. Con cierto miedo de sus actos futuros, fue a despedirlo al aeropuerto.
Llegado a Lima Gecko, tomó un taxi directamente a la “DIET-PP”, entró en la oficina de logística y se puso a recitar más versos “machiguenga” que parecían haber cavilado en los pensamiento más profundos de la encargada y se retiró sin hacer mucho ruido.
Salió silbando una nueva melodía con mucha tranquilidad, oyó gritos, golpes, y finalmente del sexto piso, de la oficina donde había estado hace unos minutos prácticamente volando por la ventana salió una mujer que al parecer pensó por un momento era estrella de fuego o la mujer maravilla.
Gecko regresó a sus labores normales, y olvidó todo lo que hizo después de dejar el curso de curanderos y los saltos por la ventana. Nadie pudo incriminarlo, ni intentaron culparlo, pues no habían testigos durante las extrañas apariciones de “el pishtaco”.

Inconcluso, pero necesario

June 7th, 2007

Cuando sintió que todo empezó a perder su aire de realidad y recordó las enseñanzas de su madre – las personas solamente tienen cinco dedos en cada mano hijito – se dio cuenta que estaba desmayándose, en su mente fueron minutos muy largos los cuales permaneció desmayado, luego de despertar intentó ver hacia el mundo y reconocer la escena donde se había suscitado el incidente, buscar a sus amigos. Se vio absurdamente en medio de muchas personas, sentía varias miradas acosadoras a su alrededor cuando decidió finalmente mirarse así mismo, como acostumbran las personas empezó a mirarse desde los pies, subía atentamente, las rodillas, los muslos, el estómago algo abultado, dos manos, brazos, el pecho y finalmente los hombros; luego bastante asustado de su descubrimiento notó que también podía ver su rostro, finalmente un par de ojos perdidos que atravesaron su mirada.
- Mamá, mamá, cuando sea grande ¿Luciré como papá? - preguntó inocentemente observando una vieja fotografía que lucía aún más vieja a causa del polvo dentro del cristal que la protegía.
Estaba recogiendo los platos de la mesa dirigiéndose a la cocina para lavarlos algo enojada por que el pequeño no había terminado todo lo que le había servido cuando escuchó la pregunta, permaneció callada.
- Mamá, mamá, cuando sea grande también quiero ser médico como mi papá – manifestó orgullosamente.
Sabía perfectamente que el padre del pequeño no era médico y también sabía que la fotografía no era él, era del abuelo materno que ya había muerto. Le había dicho al pequeño que su desaparecido padre era médico para no tener que justificar el dinero que gastaban y que aparentemente solamente ella sabía su origen, y talvez el verdadero padre del niño también, solo talvez.
Como cada maña durante los últimos cuarenta y nueve años voltea hacia la luz que escurridizamente entra a través de las cortinas de la ventana, todavía sigue ahí… dormida, tan bella como siempre y más hermosa que nunca, con ese sueño envidiable que cualquiera quisiera a su edad, bella como siempre, pensó despertarla y empezar a planificar como pasarían su cincuentavo aniversario, esperaba una visita sorpresa de sus hijos, nietos y conocer aquel bisnieto por el cual se sentía tan orgulloso y también tan viejo, pero eso que importa, más hermosa que nunca su esposa que conservaba la jovialidad de los veinte y lo obligaba a regresar también. Abrió los ojos se sintió apenado pues ella tenia la mayor atención del mundo puesta en él, no recordó las últimas palabras del discurso que había preparado y decidió ir de frente al grano. La abrazo tan fuerte que sintió le faltaba el aire aunque las razones para ello eran muchas; mientras la llevaba a su casa le contó su visión del futuro y ambos rieron.
Miró a su lado y la vio hermosa, a pesar de las lágrimas en los ojos.
Sus sueños de estudiar medicina fueron interrumpidos por los que él creía eran metas de corto alcance, con mayores beneficios económicos, la adrenalina activa las treinta horas al día y sin tener que hacer demasiado esfuerzo. Sobrecogedor, una discoteca muy bien vista en el entorno de los jovencitos discotequeros, buen ambiente. Había obtenido varios bonos extra por su excelente desempeño en la línea del cumplimiento de la labor, estaba pensando seriamente en jubilarse… era bastante joven para hacerlo, pero quién desea trabajar 30 años de su vida para retirarse con una pensión lamentable, quién.
El timbre sonó tres veces, como el pequeño no fue a abrir la puerta inmediatamente como era su costumbre, ella fue a hacerlo. Un hombre anciano muy serio de terno y maletín atravesó el umbral de la puerta sin decir una palabra, puso el maletín sobre la mesa más cercana, lo abrió, cogió un file lleno de papeles y se lo entregó. Del mismo modo que entró en la casa volvió a salir, volteó la mirada insinuando que no sería su última visita.
En el patio trasero de la casa estaba el inquieto niño sumergido en sus labores infantiles. Sacó de la caja un gran plástico deforme, corrió dentro de la casa buscando en todos los cajones, huecos y recovecos de su habitación, grito de alegría al encontrarlo y volvió corriendo al patio. Empezó a examinar atentamente el pedazo de plástico que había extendido sobre la grama, cogió el inflador y empezó a empujar, se sentó cómodamente pues ya conocía el procedimiento y sabía que iba ser algo largo. Pasó una hora y empezaba a tomar una forma definida, pasó media hora más y había terminado; cogió la manguera y empezó a llenar de agua su piscina portátil.
Abrumada por los recuerdos yacía perdida en el sofá verde limón, empezó a recoger los papeles uno a uno y se los dio a su mamá que todavía lucía perdida. Le jaló de la mano para que le recibiera los documentos pero ella no hizo caso, puso los papeles sobre la mesa fue a la cocina y cogió un vaso, en el vaso cogió un poco de agua de su piscina, volvió a ingresar a la casa y le tiró el agua a su mamá dándose cuenta que las sabias enseñanzas de las caricaturas si funcionaban. Ambos olvidaron por un momento los papeles pues él arrastró a su mamá hacia el patio para que le enseñara a nadar y se quedaron jugando por horas.
Faltaban dos semanas para el matrimonio, él desapareció del mapa. Cuando un matrimonio está perfectamente planificado… solamente algo así puede postergarlo e incluso cancelarlo, incluso cancelarlo. Las personas creen que pueden ser felices todo el año, supongo que empezarán a crear conciencia de que la felicidad llega Inter diario, claro, no siempre incluye feriados ni fiestas de guardar.

Al final

June 7th, 2007

Tengo tanto miedo en este momento que mi piel ha empezado a temblar, se me han enfriado las manos, se ha acalambrado todo mi ser, mis pies han muerto, mi mente ha quedado en blanco, mis pensamientos se dirigen a una sola imagen, a un solo pensamiento, a un solo camino, a un solo destino, a un solo lugar, a una sola vida.
Logré verla una vez, logré verla unos segundos, pude decirle unas palabras, intentó contestarme y no lo logró, sólo hizo la cabeza a un lado, mientras avanzaba desapareció en la oscuridad. Puedes preguntarte, qué le pregunté, le dije si me llevaría con ella hoy, o en la próxima visita, supongo que me recogerá en la próxima visita a menos que ya lo haya hecho y todavía no me di cuenta, espero que venga cuando traiga los zapatos puestos, suena ridículo, pero es muy importante, no quiero ir caminando al infierno descalza, no quisiera llegar con los pies magullados a mi nuevo hogar, no quisiera manchar el tapiz de la entrada, espero que tengan una sala de espera y haya un televisor, veré un nuevo capítulo de Pinky y Cerebro, el último.
Emprenderé una nueva aventura, pediré un permiso especial para explorar el lugar y ver un poco aquí y allá, conoceré nuevos monstruos, pero estos serán reales, ya no los tantos ficticios que he visto durante tantos años por la televisión o en mis dulces pesadillas, podré atormentarme, podré sufrir, podré llorar de dolor y de susto… por una vez en la vida que el llanto sea con motivo, haré que todo cambie, mi existencia dejará de ser aburrida. Dejaré mis huellas, me aseguraré de hacerlo, escribiré mi nombre con cenizas para que todos sepan que estuve por allí y claro nunca olvidaré colocarle la tilde, la tilde siempre importa.
Yo se que esta vez llegará aunque todavía no se el día exacto, se llevará mi espíritu, mi alma, y dejará mi cuerpo, para que alguien lo vele, espero que todos hagan lo que he pedido durante todo este tiempo, que quemen mi cuerpo y entierren las cenizas bajo un árbol grande y fuerte. Quiero que mi cuerpo quede en cenizas como quedará mi alma. No quiero que la gente vaya a mi velorio o a mi entierro, no quiero ver a nadie llorar, no quiero ver lágrimas, no quiero sentirlas, quiero que se alegren por haberlos abandonado, quiero que se sientan felices porque ya no les desgraciaré sus vidas, quiero que maldigan el momento en que me conocieron, que digan que hubieran sido más felices si yo nunca hubiera llegado, todavía me queda un tiempo para asegurarme de ello.
Empiezan a temblarme las manos, me falta aire, ya llegará, esta vez no fallaré, todo es perfecto, estoy lejos, nadie se acercará, nadie sabe dónde estoy, nadie sabe lo que haré, mi diario hará el resto del trabajo, contará a todos donde encontrarme y que hacer, esta vez será mejor que la anterior, la anterior fue muy notoria, estaba en mi habitación, lograron llevarme a tiempo para un lavado estomacal, faltaba planificación en esa ocasión. Esta vez nadie llegará, nadie lo impedirá, será lento y doloroso, ser masoquista es una de mis mayores debilidades, un par de tragos de no me acuerdo que, una pequeña inyección directa en el cuello, dejé la llave de gas abierta, para que invada la habitación lentamente, espero que no haya algo que haga chispas cerca, quiero que me encuentren tal como soy, con mis orejas, y el aburrimiento en el rostro. Pronto llegará y lo único que queda es esperar, no voy a recordar el pasado ni las bellas vivencias, tampoco a las personas que voy hacer tanto daño, que van a sufrir a causa mía, y además el que lo haga, dejará de ser amigo mío, lo sacaré de mi testamento lo juro por mi vida, LO JURO.
Hoy concretaré mis sueños, por lo que he luchado toda la vida, la muerte llegará y yo me iré con ella, tomaré su mano, mientras mi mente intente no recordar a la velocidad de la luz toda mi vida, no quiero sentir arrepentimiento alguno, no quiero pensar que esa mano pudo llegar a rozar mi rostro y despejar las lágrima de la mejilla. La casa sigue como siempre aunque las enredaderas la han cubierto, pero todavía llega la luz a través de las grandes ventanas, todavía.
El tiempo pasó, el cabello cano invade mi cabeza aunque no puedo quejarme de las arrugas, hasta ahora no he visto una sola, todos estos años estuve bastante distraída de la realidad, pude ver el último capítulo de Pinky y Cerebro fue genial, conquistaron el mundo, luego se aburrieron de sus esclavos mediocres y lo devolvieron.
Alguien vino a visitarme, dice que no es la primera vez, me parece conocido, puede que sea o quizá no, traté de despejar el llanto de sus ojos con mis manos, pero están demasiado frías, y este cabello que se enreda con los dedos, las lágrimas caen sobre mi tumba y duelen en el alma, como si cayera ácido sobre la piel, a quien demonios se le ocurrió enterrarme con el cabello suelto… –ya deja de llorar, que no te das cuenta que me lastimas– bien lo tomaré como una venganza, por todas las lágrimas que alguna vez derramé por tu causa, pero me duele más que aquella vez, tuve que mudarme todavía lo recuerdo, tuve que largarme lejos para poder olvidar, aunque no debí llevar aquellos retratos, tampoco las poesías y mucho menos el recuerdo. No es sencillo reconstruir una vida del vacío y mucho menos hacerlo sobre cenizas y recuerdos, pero vamos acércate lentamente, dame un fuerte abrazo, bésame otra vez, cierra los ojos pero ya no tiembles… sabes que eso me causa risa; la edad demonios, la maldita edad, ahora la que tiembla soy yo. – no te vayas, no puedes quedarte un ratito más?, qué te cuesta? quizá un corto resto de la eternidad, es cosa de un par de segundos, ya vi las canas que traes encima, lo gracioso es que conservas el peinado que traías en la juventud, sigues viéndote igual de atractivo, como es que supiste que estaba aquí, cuando me trajeron no me percaté de tu presencia, cuéntame que es lo que sucedió ese día, acaso lloraste por mi causa, quizá lo ignoraste y reíste porque lo merecía, talvez el resentimiento fue mayor que el amor que se que sientes aún por mi, o tanto te dolieron las últimas palabras en el diario que dejé bajo la almohada de la que un día fue tú cama, respóndeme, bueno, no lo hagas, pero tampoco me dejes, a lo largo de todos estos años, todos se fueron olvidando de mi, incluso los gusanos que solían degustar mis pellejos, esos que hacen cosquillas en mi vientre, esos también me dejaron, pero no lo hagas tu, no otra vez, o por lo menos quiero saber si esta vez no es por mi causa.
Bien! Déjame otra vez, pero me quedo con el consuelo de que yo te dejé antes, ¡Y para siempre!.

Naranja

June 7th, 2007

– Es martes, que lástima y no es martes trece…, ese techo necesita ser pintado y las cortinas cosidas… — Rosalía dio un largo suspiro porque todas las mañanas al despertar recordaba que el techo necesitaba ser pintado y las cortinas cosidas, pero finalmente terminaba viendo por la ventana los rezagos de estrellas y un nuevo amanecer.
– Es martes, espero y no sea martes trece…, seguramente mi Rosalía esta viendo el techo despintado, las cortinas rotas y luego de un largo suspiro mira las estrellas — Gilberto buscó un espacio entre las cortinas para ver el inicio del amanecer mientras Venus desaparecía.
Cada mañana durante los últimos cuatro meses repetían el rito sagrado, viendo la última estrella desaparecer en el cielo, echándole ganas a la vida para continuar el uno sin el otro. Cada mañana ambos despertaban a la misma hora, fijaban la vista en el mismo punto del cielo, en la misma estrella y esperaban nostálgicamente que se pierda entre los primeros rayos del sol, luego miraban él al lado derecho y ella al lazo izquierdo de sus camas, esta vez vacíos, solitarios, con la añoranza de quien ocupaba su lugar.
– Una cucharadita de café, dos de azúcar, una de agua bien caliente, batimos un poco… otro poco y otro poco más, y listo, agua bien caliente a veinte centímetros de la taza y a desayunar — repetían ambos recordando la receta mágica de su amor, acompañado por un vaso de jugo de naranja y un pan que habían quedado de ayer para no perder la costumbre.
Otro día mas de universidad, de trabajo, de stress, arroz con huevo y limonada para el almuerzo, Gilberto se sintió arrollado por la tristeza y corrió a casa de Rosalía con un par de baldes de pintura, buscó la llave bajo el macetero de “no me olvides”, que empezaba a morir porque Rosalía le contagió la tristeza o por que olvidó regarla. Dejó la llave en el mismo lugar donde la había encontrado, con cabello lleno de colores, el corazón y la cara pintados con una esa sonrisa ingenua y melodiosa que lo caracterizaba durante sus delirios de amor volvió a casa.
Llego con el corazón entumecido de sentimientos y recuerdos pasados, al ver aquel macetero con tan poca vida que se asemeja al oscuro atardecer de sus días ya casi sin sentido, derramó una lágrima y la quitó de inmediato de la mejilla. — mañana es miércoles, ¡miércoles! — cerró los ojos con el firme propósito de no soñar abrazada a sus rodillas para calentarlas y así conciliar el sueño con facilidad.
Naranja encendido como el horizonte en una puesta de sol de junio, estalló ante sus ojos el nuevo día, buscó los agujeros en las cortinas y habían desaparecido, de un brinco dejó la cama y encontró gotas de puesta de sol de junio regadas en cuanto mueble, sábanas, cortinas y pedazo de piso existiese en aquella habitación.
- ¡Delirios de Amor! ¿Cómo es que ninguna flor se llama así?, yo tendré una que se llame así, aunque debería llamarla “delirios por Rosalía” o “delirios de Rosalía”, naranjas, moradas, negras, negras, moradas, naranjas, multicolores, en gradiente, sólo naranjas; sólo moradas es su color favorito; sólo negras, es mi color favorito, el sombrío color de mi alma. NO DIGAS ESO. Esa vocecita que sigue molestándome, serán solo Naranja como el horizonte, la puesta de sol, puesta del día, puesta de mi vida, una puesta de flor, mis delirios de amor, los delirios de Rosalía, nuestros delirios, tantos delirios que no habrá espacio en el jardín, en los maceteros, puedo plantas algunos en los techos, en las ramas de los árboles, tanto delirio como el que siento ahora, ahora solo debo elegir, la madre genética de los delirios de Rosalía, ¿Podría ser un lirio?, no, es pura coincidencia que delirio y lirio suenen igual, será una nueva especie con un nuevo nombre, por lo menos el color ya lo tengo, genial.
¿Domingo por la noche o lunes de madrugada?, es una pregunta que me hago cada segundo mientras veo las 12:47 en el reloj e intento ubicar alguna estrella entre las ventanas empañadas y la niebla que cubre mi mente. Extraño las noches pasadas cuando veía junto a los pies la luz de luna llena que invade esta habitación; pero, será que extraño más la luna en los pies o tus pies junto a los míos intentando calentarlos después del maltrato de la vida rutinaria. No puedo pensar, simplemente escucho la música que intenta llevarme al país de los sueños del cual intento huir porque no quiero volver a soñar mis zapatillas recién lavadas, quiero finalmente perder las esperanzas, aunque de cuando en cuando simplemente quisiera perder la vida y listo, luego vendrá el funeral, el llanto, la tragedia, la comedia, la comida y un par de ramos de flores que terminarán convirtiéndose en ramos patéticos de flores artificiales, sí… esas que detesto, pero que terminarán poniéndolas porque las frescas duran muy poco tiempo y son costosas y que nadie podrá llevar unas al sepulcro por falta de tiempo o porque ya olvidaron quien está en él. Pasaron varios días, días muy largos y ya casi hace una semana aunque ya quité los puntos sigue el cielo naranja, naranja.
La huída nunca fue la salida, hay que afrontar la realidad con los pies bien puestos en la tierra, y con un abrigo para el frío, pero si has de huir de tus sueños pues tienes miedo de dormir, tienes miedo de soñar, tienes miedo a las sábanas con puntos naranjas, no huyas a la casa de quien posee el control de tus sueños pues podrías encontrarte con esa persona a la mitad del camino. En medio de los delirios de poca lucidez de una madrugada intentando huir de todo lo existente y recordando el invierno, Gilberto, imaginó que Rosalía no podría dormir. Si permanecía demasiado tiempo despierta se le congelarían los pies y con los pies congelados no duerme nadie, - sino pregúntenle a los esquimales – repetía Gilberto mientras buscaba un abrigo. Rosalía sin poder encontrar una sola estrella decidió caminar sin rumbo por las calles, sin rumbo, directamente a casa de Gilberto, huyendo de sus sueños.
Gilberto conmovido por la fría noche, luego de enviar a todas las voces contradictorias al cajón junto en el que se ahogaba su amor atado por el resentimiento y mencionar la palabra “demonios” medio millón de veces, tomó las llaves de la casa con el único propósito de buscar a Rosalía y calentar sus pies helados para que pueda dormir, salió de casa. Rosalía estaba en la puerta cuando la abrió, decidiendo entre tocar la puerta o dar la vuelta tras darse cuenta del lugar donde había terminado luego de la caminata sin rumbo o con rumbo.
Eran las dos quince de la madrugada del lunes cuando Rosalía y Gilberto se volvieron a ver en persona, cara a cara, luego de los cuatro años, o eran meses, que pasaron lentamente por sus vidas tras las ceremonias de madrugada, café, insomnio y lágrimas. Se miraron de pies a cabeza, de lado a lado buscando algo en ambos que había cambiado desde la última vez, se veían más delgados, pero todavía podían ver en sus ojos el brillo, el brillo aturdidor de siempre… uno frente al otro, sin palabras, vuelven a la mente los recuerdos tormentosos, la nostalgia, los bellos momentos, los bellos momentos, los bellos momentos, todo vuelve y todo se va porque este es nuevo inicio.
Pasaron el resto del invierno viendo las puestas de sol a través de la ventana. Naranja encendido como el horizonte en una puesta de sol de junio, pues era junio.

agradezco a la mamá de Dany por el “Naranja encendido como el horizonte en una puesta de sol de junio” que me regaló.