Más divagaciones
No cuesta mucho tratar de satisfacer mis fantasías. Estaba todo listo, la noche, el cielo azul salpicado de estrellas, la luna atrevidamente llena y yo: alucinando. Alucinaba que llegabas de algún lado, y aparecías en ese espacio que puedo ver entre la multitud de árboles del parque, es espacio mal alumbrado por la luz de luna, apoyado en ese extraño farol que sobrevivió del siglo pasado. ¿Te vi antes así? Quizás, son muchas las noches y muchas las lunas llenas que miré ese espacio vacío intentando llenarlo con algo, a veces imagino el farol prendido, con los insectos atraidos inconcientemente hacia su luz y me siento como uno de esos insectos al imaginar tu figura alumbrada por el farol, atraída por una alucinación.