Lágrimas en la lluvia

Siento frío y no tengo voluntad para pararme de la silla y caminar dos pasos a ver si la ventana está abierta, sé que si estiro el brazo lo suficiente no voy a alcanzar. Realmente la ventana está a dos pasos, no puedo ver bien si la ventana está abierta o cerrada porque tengo lentes oscuros puestos, no por anormal, es por la migraña, fotofobia y esas vainas. Pienso que debería buscar un objeto que esté a la mano y tirarlo hacia la ventana, pero temo que si está cerrada, tenga luego que caminar hasta la puerta y cerrarla, y la puerta obviamente está más lejos que la ventana. Ya le quité todo el brillo que se podía del monitor y con lentes puestos sigo viendo todo demasiado claro, estoy como el pusilánime de Jaime Bayly y sus mil pares de medias, me doy vergüenza.

Genial, la ventana está cerrada, acabo de tirar mi iPod hacia la ventana, no es que definitivamente estoy loca, tenía los audífonos conectados, así que con el peso y la fuerza, me aseguraba de que no terminara en la piscina. Ahora el problema es la puerta y el hecho de que me haga frio en el Caribe, el invierno es tan cruel. Quizás sea la migraña, la sinusitis, la depresión, mala alineación planetaria, o que hubo como una hora de fuegos artificiales, y no vi ninguno, porque un puto árbol me tapa la vista, momentos como este odio a los ambientalistas. A los árboles, a los arbustos, a las nubes, y a no saber como subir al piso 16 para ver los fuegos artificiales, y voy por todas las ventanas, siempre con mis lentes oscuros a las 10 de la noche, todas las luces apagadas, tropezándome con objetos que están en las sombras, me doy vergüenza.

Ya sé lo que quiero ser y hacer en la vida: nada. Eso precisamente quiero hacer, nada, absolutamente nada. Quiero dedicar mi vida a los placeres improductivos que el mundo ha creado: leer libros, revistas, cuentos, historietas, ver películas, dormir hasta bien tarde, dormir de dia, dormir la siesta, ver más películas, ir al cine, comer una bolsa pequeña de popcorn. Dormir en un buen colchón, porque sino, no tiene gracia. Escribir tonterías, caminar una vez al mes, carminar largo, muy largo. Mojarme en la lluvia, mojarme hasta el último centímetro de mi cuerpo, mojarme hasta donde no pueda mojarme, sin preocuparme que he de necesitar estos zapatos para ir a trabajar mañana, o que se va raspar la bota del pantalón, no preocuparme por contraer una neumonía, una gripe. Sería realmente espectacular ser completamente irresponsable en mis actos. No de mis actos, sino en mis actos.

Pero ¿por qué tanto drama? No solo porque tengo frío y me duelen las rodillas, los codos y los pies. El dolor físico es tan fácil de sobrellevar, es simplemente tomarse unas cuantas pastillas y quedarse dormido por un buen tiempo. Pero hay que estar bien tapado porque el frío mientras uno duerme produce dolor durante el sueño, y eso no es divertido.

Cuando salí de la universidad estaba lloviendo, recordé tiempos mejores cuando llovía, cuando regresaba a mi casa, o caminando con Pedro o Amanda con un helado en la mano, cerraba bien la mochila y me ponia a caminar en la lluvia hasta mi casa, pero ahora tenia tanta basura electrónica en la mochila que tuve que caminar con un paraguas. Estaba a la mitad del camino y recordé lo de actuar irresponsablemente, no podia mojar mi mochila, pero todavía podía caminar bajo la lluvia. Sentí una opresión en el pecho, un algo que quería salir urgentemente, me dolía la traquea, había algo atorado al medio, algo con lo que ningún paramédico certificado podría ayudarme.

Estaban los árboles gigantes moviéndose, había brisa fresca, llovía, cada minuto llovía más, era perfecto, algunas gotas calientes acariciaban mi cara, no era la lluvia. Imaginé que era tonto llorar, no había razón, no debía derramar mis lágrimas sin razón, pero tal vez si había una razón. Llegué a la entrada de mi casa, se me hacía difícil respirar. Decidí no entrar a casa, ya tenia los zapatos mojados, le di dos vueltas más al parque, llovia intensamente, no había gente, no habian carros, las lágrimas seguían saliendo hasta que por fin el nudo en la garganta se deshizo, tal vez solo necesitaba eso, llorar un rato. Quitarme la nostalgia suicida de un modo no muy suicida.

Luego regresé a mi casa, maldita humedad y frio nocturno de caribe, destrozaron mis huesos. Me empezó a doler la cabeza, la cara, los pies, los codos, las rodillas, terminé tirando el iPod por la ventana. Sé que mis zapatillas no secarán en aproximadamente dos semanas, que mi ropa esta sucia, tengo mucho dolor, siento frustración. Pero supongo que esa es la resaca, el ser responsable de mis actos irresponsables, por más tontos que parezcan ser.

2 Responses to “Lágrimas en la lluvia


  • Hillary
    January 9th, 2010 03:29
    1

    Si pones al abanico hacia tus zapatillas a 20 o 30cm de distancia, los secara en una cuantas horas …

  • Verintia
    March 12th, 2010 17:02
    2

    A veces también me siento así, lo bueno es que puedes desahogarte y seguir para adelante, me gusta mucho tu estilo Fatima..sigue escribiendo.

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