Inconcluso, pero necesario

Cuando sintió que todo empezó a perder su aire de realidad y recordó las enseñanzas de su madre – las personas solamente tienen cinco dedos en cada mano hijito – se dio cuenta que estaba desmayándose, en su mente fueron minutos muy largos los cuales permaneció desmayado, luego de despertar intentó ver hacia el mundo y reconocer la escena donde se había suscitado el incidente, buscar a sus amigos. Se vio absurdamente en medio de muchas personas, sentía varias miradas acosadoras a su alrededor cuando decidió finalmente mirarse así mismo, como acostumbran las personas empezó a mirarse desde los pies, subía atentamente, las rodillas, los muslos, el estómago algo abultado, dos manos, brazos, el pecho y finalmente los hombros; luego bastante asustado de su descubrimiento notó que también podía ver su rostro, finalmente un par de ojos perdidos que atravesaron su mirada.
- Mamá, mamá, cuando sea grande ¿Luciré como papá? - preguntó inocentemente observando una vieja fotografía que lucía aún más vieja a causa del polvo dentro del cristal que la protegía.
Estaba recogiendo los platos de la mesa dirigiéndose a la cocina para lavarlos algo enojada por que el pequeño no había terminado todo lo que le había servido cuando escuchó la pregunta, permaneció callada.
- Mamá, mamá, cuando sea grande también quiero ser médico como mi papá – manifestó orgullosamente.
Sabía perfectamente que el padre del pequeño no era médico y también sabía que la fotografía no era él, era del abuelo materno que ya había muerto. Le había dicho al pequeño que su desaparecido padre era médico para no tener que justificar el dinero que gastaban y que aparentemente solamente ella sabía su origen, y talvez el verdadero padre del niño también, solo talvez.
Como cada maña durante los últimos cuarenta y nueve años voltea hacia la luz que escurridizamente entra a través de las cortinas de la ventana, todavía sigue ahí… dormida, tan bella como siempre y más hermosa que nunca, con ese sueño envidiable que cualquiera quisiera a su edad, bella como siempre, pensó despertarla y empezar a planificar como pasarían su cincuentavo aniversario, esperaba una visita sorpresa de sus hijos, nietos y conocer aquel bisnieto por el cual se sentía tan orgulloso y también tan viejo, pero eso que importa, más hermosa que nunca su esposa que conservaba la jovialidad de los veinte y lo obligaba a regresar también. Abrió los ojos se sintió apenado pues ella tenia la mayor atención del mundo puesta en él, no recordó las últimas palabras del discurso que había preparado y decidió ir de frente al grano. La abrazo tan fuerte que sintió le faltaba el aire aunque las razones para ello eran muchas; mientras la llevaba a su casa le contó su visión del futuro y ambos rieron.
Miró a su lado y la vio hermosa, a pesar de las lágrimas en los ojos.
Sus sueños de estudiar medicina fueron interrumpidos por los que él creía eran metas de corto alcance, con mayores beneficios económicos, la adrenalina activa las treinta horas al día y sin tener que hacer demasiado esfuerzo. Sobrecogedor, una discoteca muy bien vista en el entorno de los jovencitos discotequeros, buen ambiente. Había obtenido varios bonos extra por su excelente desempeño en la línea del cumplimiento de la labor, estaba pensando seriamente en jubilarse… era bastante joven para hacerlo, pero quién desea trabajar 30 años de su vida para retirarse con una pensión lamentable, quién.
El timbre sonó tres veces, como el pequeño no fue a abrir la puerta inmediatamente como era su costumbre, ella fue a hacerlo. Un hombre anciano muy serio de terno y maletín atravesó el umbral de la puerta sin decir una palabra, puso el maletín sobre la mesa más cercana, lo abrió, cogió un file lleno de papeles y se lo entregó. Del mismo modo que entró en la casa volvió a salir, volteó la mirada insinuando que no sería su última visita.
En el patio trasero de la casa estaba el inquieto niño sumergido en sus labores infantiles. Sacó de la caja un gran plástico deforme, corrió dentro de la casa buscando en todos los cajones, huecos y recovecos de su habitación, grito de alegría al encontrarlo y volvió corriendo al patio. Empezó a examinar atentamente el pedazo de plástico que había extendido sobre la grama, cogió el inflador y empezó a empujar, se sentó cómodamente pues ya conocía el procedimiento y sabía que iba ser algo largo. Pasó una hora y empezaba a tomar una forma definida, pasó media hora más y había terminado; cogió la manguera y empezó a llenar de agua su piscina portátil.
Abrumada por los recuerdos yacía perdida en el sofá verde limón, empezó a recoger los papeles uno a uno y se los dio a su mamá que todavía lucía perdida. Le jaló de la mano para que le recibiera los documentos pero ella no hizo caso, puso los papeles sobre la mesa fue a la cocina y cogió un vaso, en el vaso cogió un poco de agua de su piscina, volvió a ingresar a la casa y le tiró el agua a su mamá dándose cuenta que las sabias enseñanzas de las caricaturas si funcionaban. Ambos olvidaron por un momento los papeles pues él arrastró a su mamá hacia el patio para que le enseñara a nadar y se quedaron jugando por horas.
Faltaban dos semanas para el matrimonio, él desapareció del mapa. Cuando un matrimonio está perfectamente planificado… solamente algo así puede postergarlo e incluso cancelarlo, incluso cancelarlo. Las personas creen que pueden ser felices todo el año, supongo que empezarán a crear conciencia de que la felicidad llega Inter diario, claro, no siempre incluye feriados ni fiestas de guardar.

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