huyendo nuevamente
y otra vez decidiste fugar de mis fantasías, te presentas en medio del camino saludando con la mano, y en mi desesperación me fijo a todos lados a ver si alguien más que yo te vio, alguien te pide permiso, significa que alguien más te vio, y no solo te vió, estás allí en cuerpo y talvez alma, digo talvez alma, porque tu alma es solamente mía, yo la hice, yo la construí, yo la fabriqué, así que oficialmente me pertenece y esa imagen tan tuya en mi camino, bien podría ser una casualidad, pero, porque saludaste o a quién.
faltan unos 20 metros para llegar donde estás, la pregunta sería, huyo?, sigo caminando disimulando tu presencia mientras simulo leer un libro?, cruzo la pista?, voy en tu camino y averiguo si el saludo con la mano se dirigió a mi?, me pellizco y averiguo si sigo soñando y mi rutina es tan fija que se repite incluso en sueños?
anoche volví a soñar contigo y casualmente estás con la misma ropa, definitivamente, si huiste de mis sueños, esa imagen tuya es tan real que me detengo para pensar bien “que rayos está pasando”, porque de pronto en medio de mis pesadillas diarias pasó esto, como es que decidiste materializarte, o es que finalmente te formé en mis sueños a partir de tus recuerdos, te fijaste tanto en mi mente que llegué a creer que solo me perteneces y no tienes derecho a que el mundo te conozca.
camino de frente a ver que pasa. Me saludas amablemente, con un “hola” proseguido de mi nombre, es decir que no esperabas a otra persona, hago un gesto con la mano, una sonrisa esquiva y confusa en el la mitad de rostro que puedes ver, giro la esquina de siempre dirigiéndome a casa y me despido, por algún motivo solo utilizo un chao, porque no recuerdo tu nombre, tanto tiempo soñando contigo y nunca se me ocurrió ponerte un nombre.
recuerdos helados en largas caminatas tomados de la mano, momentos mágicos de contemplación casi eternos, miradas intensas, besos apasionados, pero porqué no recuerdo haberte llamado por el nombre alguna vez.
pero sigues allí en la esquina y me sigues por el camino de siempre, me ofreces un helado de fresa, confundida lo tomo, me tomas de la mano, no intento separarla de la tuya porque me ofrece el mismo calor y la misma complicidad de siempre, sólo el silencio reina en nuestra caminata, son veintiseis cuadras en las cuales el helado se terminó, sólo pienso qué está pasando, sin lograr articular palabra alguna, aunque no quiero hablar, es otro momento de contemplación del silencio en el cual sueles sumergirte y yo simplemente, adoro contemplarte.
llegamos a casa, será la misma casa?? como en mis sueños, por lo menos sigue en el mismo lugar, abro la puerta, los sillones siguen allí, todo esta allí en el mismo lugar, respiro con profundidad para familiarizarme con todo, para respirar el airecito ese de “hogar dulce hogar”, y cuando finalmente decido preguntarte cuál es tu nombre, ya no estás, te busco en todas las habitaciones y no estás.
supongo que solo huiste de mis sueños para que mi camino a casa no sea tan largo como a diario, no pude agradecerte por acompañarme, esta noche lo haré.