Helena de Troya

Helena era, tal cual Homero la describió, una mujer muy bella, su hermosura era tal, que la misma diosa de la belleza, Venus, la envidiaba. Paris, hombre de beldad solo representable en Hollywood por Orlando Bloom, la vio en medio de un campo de trigo, un día de mayo, me es imposible precisar si era primavera u otoño, pero el trigo empezaba a ponerse amarillo, a competir contra el mismo color del sol. Sin embargo, al medio estaba Helena con un vestido, corte griego muy apropiado a la época, blanco, con bordados y cintas de oro puro, el viento empezó a soplar, el trigo empezó a cantar al golpear las hojas con los granos, el viento replegó el vestido contra el perfecto cuerpo de Helena, algunos cabellos escaparon, los rayos solares de las cuatro de la tarde, le dieron un brillo inexplicable, dejando a Paris sin aliento.
El viento se hizo más fuerte, la luz también, la sorpresa de Paris también, la luz brilló tanto y antes de que Paris logre sacar el grito de horror de su pecho, Helena ya habia sido abducida por una nave extraterrestre.

Este texto fue inspirado por el canal de ciencia ficción.

Leave a Reply