El patriarca
Yo trabajo para el patriarca, posiblemente también tú. Él no me ha contratado, posiblemente tampoco a ti. Yo no gano un salario, tampoco tú.
Pero tú, yo y muchos otros trabajadores sabemos que al patriarca no le puedes decir que no. Si él dice que saltes, Nisiquiera te detiendes a preguntar qué tan alto, saltas lo más alto que puedas y “para ayer”.
Sin preguntas, sin explicaciones, sin dudas, haces lo que él te pide, no por miedo, no por temor, no por que puedes ser reemplazado, no por que se la debes y posiblemente se la debes, y varias. Lo haces, simplemente por que te lo pide él, y te lo pide, no te lo ordena.