divagaciones (9)

No importa cuanto crédito tengas en tu Master Card, ¡tu tarjeta no podrá abrir la puerta!

Así de simple, el día empezó bastante mal, me cambie unas 10 veces de ropa, porque no encontraba el atuendo adecuado para una reunión de negocios a la que nunca llegué, ¿Por qué? Porque perdí mis llaves, porque en el mundo real uno no necesita llaves para salir de su casa, pero en este mundo ¡¡¡Sí!!! Y que bueno porque es preferible saber que uno perdió las llaves antes de salir de casa y no quedarse llorando en la puerta a media noche porque no tienes idea de donde están. Todo tiene un sabor más trágico cuando te crees auto-dependiente y te niegas a pedirle ayuda a la única persona que tiene las copias, que desgraciadamente no es tu ex, si no la dueña de casa, o sea va de lo dramático y novelesco a lo real.

Sabía que por algún motivo había buscado durante tantos días unas zapatillas oscuras con planta oscura, porque mi polo negro super cool no combina con estas zapatillas azules con planta blanca horribles, y porque mi religión me prohíbe usar zapatillas blancas como los habitantes de este lado del mundo, costumbre extraña que nunca llegaré a asimilar, tal vez a nadie se le ocurrió diseñar zapatillas o tennis de colores oscuros, quién sabe, yo no, pero no me molestaré en averiguar. Hasta que finalmente encontré un look bastante deportivo y bastante inapropiado para la reunión, pero con una chompa todo se puede disimular, especialmente si la chompa es bastante deportiva también. Tomé las llaves para cerrar la puerta y ¡oh diablos!, no había las llaves, ahora como saldré de casa, extraña la sola idea de quedarse encerrada dentro de casa.

Sé que mi llave funciona para todas las puertas y para subir a mi departamento, por lo que sé que no debo salir de casa, porque es imposible y cambiarme de piso es literalmente encerrarme fuera dejando la puerta abierta. Busco en los dos únicos lugares posibles en los cuales puede estar, busco en los demás lugares sabiendo que no pude dejar las llaves allí, recuerdo cuál fue el último lugar donde usé las llaves, finalmente lo recuerdo. No sé cuán distraída este últimamente, pero eso de olvidarme la llave de la casa dentro de ascensor es bastante deprimente, en que pude haber estado pensando para hacer eso. Lo más obvio es que lo olvide allí, así que voy a preguntar al señor de limpieza que es quien sabe todo, porque él lo sabe todo, por regla general y porque lo debería saber todo.

Logro llegar a mi reunión de negocios bastante tarde, pero luego de una disculpa todo queda arreglado. Estoy mojada y deprimida, pero tengo que ir a hacer mis labores diarias, subo los tres pisos del edificio hasta llegar a mi laboratorio, pero la tarjeta no abre la puerta, estas puertas modernas a las que se les tiene que pasar al frente una tarjeta de acceso son lo máximo, pero no abre, seguramente el sistema cayó nuevamente, ir a seguridad y esperar dos horas hasta que encuentren a alguien que reinicie el sistema de no sé que, que abre y cierra puertas. ¡Que escándalo!, hasta que me doy cuenta, estoy tratando de abrir la puerta con mi tarjeta de crédito y no con la tarjeta de acceso, lo cual tristemente me recuerda que sin importar cuanto crédito tenga, esa tarjeta jamás abrirá esa puerta, lo cual da la enseñanza del día, ¡el dinero no lo es todo!, pero al menos tengo una razón para reír, de mi misma, pero al fin y al cabo para reír.

Leave a Reply