Crónica de una misa no anunciada

Hoy sentada en la esquina de siempre fui invitada a participar a una misa, para bendecir a la empresa por su 50vo aniversario y algo más, obviamente no estaba preparada para la ocasión en mis vestimentas mortales poco alusivas a la religión o a cualquier tipo de compromiso social medianamente serio, pero decidí aventurarme y echar un par de plegarias por la familia y el dolor de huesos.

El auditorio estaba espectacularmente adornado con todo tipo de flores, mis conocimientos en flores es pésimo, pero en costos no, imagino que tenían invertido unos 500 soles solamente en flores, y dejaron casi 100 en un tacho pues no había lugar para más flores. Sillas propuestas a ambos costados de la mesa donde se llevaría a cabo la liturgia y demás arreglos necesarios.

Un coro de señoras estratégicamente dispuesto para deleitar al personal directivo y lacayos de la empresa cincuentenaria.

Entró el sacerdote prometiendo, a mis ojos, un buen sermón.

No fue una misa como las demás, fue la primera vez que no me chanqué el pecho por todos mis pecados cometidos o solamente planeados, así que todavía tengo los pechos emparejados por algún tiempo más. El sermón fue lo más espectacular pues toda la plana directiva recibió un sermón sobre el impacto ambiental que debían evitar al montar nuevas plantas hidroeléctricas en la región. Nadie imaginó que recibiría una catana para proteger a la flora y fauna que podría ser perjudicada por la construcción de una planta, es más, utilizó términos bastante científicos para describir a las especies más perjudicadas por el genial proceso del avance de la civilización.

Y los ángeles cantaron, vestidas con ponchos verdes, pero el sacerdote quiso hacer muestra de sus cualidades musicales, pero pienso debería dedicarse al calentamiento global y al cienciano, que al parecer fue el tema de sermones anteriores, pues destrozó por completo el coro y mis oídos.

Las peticiones perfectamente coordinadas, y los abrazos de la paz… en los cuales fui cruelmente excluida por no llevar traje elegante, como ameritaba la misa sorpresa, para mi, pues no recibí el mail institucional advirtiéndome sobre el asuntillo.

Finalmente, retorné a mi puesto de trabajo temporal y ofrecí hacerme cargo del cargo del señor de los milagros, que protege el lugar, el próximo año… siempre y cuando me contraten definitivamente. Prometieron pensarlo.

One Response to “Crónica de una misa no anunciada


  • Ayar
    November 9th, 2007 16:38
    1

    el sermón debió ir dirigido a los trasnochados que usaron tantas flores destruyendo el medio ambiente

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