Archive for August, 2009

Divagacion geek

Saturday, August 29th, 2009

Cuando Glorimar decidió utilizar los servidores del pentágono para descifrar la contraseña del presidente y poder conocer la receta secreta de las galletas del “Tio sam” y fue detenida sus padres intentaron saber cuando fue que esa niña habia empezado con la obsesión de maniobrar con super computadoras.

Joaquín lo recordó, a los 18 meses, un sábado trágico habia llevado a la niña, que no tenía niñera disponible, a instalar algunos programas en la supercomputadora de la PUPR. Supo entonces que todo era su culpa. Y la camisa que usaba durante el invierno también tenia respuesta en ese desdichado evento, habian estado dos horas con el aire acondicionado tratando de instalar Windows 7.

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Cuando ves al encargado del mantenimiento de un super computador entrar en el refrigerador con una nena tan chiquita, muchas ideas vienen a tu cabeza, ¿o no?

Peligro: aprendiz al volante

Tuesday, August 25th, 2009

Conducir puede ser una necesidad en el mundo moderno, pero obviamente es una necesidad a la cual no puedo satisfacer, por una simple razón: estoy mentalmente impedida para conducir.

He estado tomando lecciones de conducir durante la última semana y cada día que aprendo algo nuevo olvido lo anterior, como pisar el freno mientras veo si el semaforo cambio de color, y es que uno se da cuenta, tarde ,pero se da cuenta de que esas clases que ignoró en el jardín de coordinación psico-motriz sí eran necesarias, aprender algebra no lo es todo en la vida.

A nadie le importa si puedo leer una novela, hacer mis tareas, ver televisión, chatear y hablar por teléfono al mismo tiempo, si no soy capaz de seguir las instrucciones de mi profesor de conducir para hacer un simple giro a la izquierda.

Pero ingenuo él, cree que puedo cambiar de carril en el expresso, si me estoy muriendo de miedo con tanta velocidad, a quien se le ocurre que también puedo mirar al espejo, al costado, seguir con el pie en el acelerador y cambiar de carril, no tiene sentido, simplemente esa práctica es ilógica, imposible.

Imagino que el aviso de “peligro: aprendiz” que tiene el carro donde me enseñan a manejar en la parte de atrás hizo que la policía no me detuviera por casi chochar un carro en sus narices, pero el stress de la carretera y ocho potenciales víctimas a las cuales puedo chocar en cualquier instante no hace la tarea más sencilla.

Conducir requiere demasiado esfuerzo mental, he programado diez horas completas sin llegar a este estado de cansancio luego de una hora y media manejando y tratando de no chocar contra un árbol en el lado derecho, que por alguna razón me resisto a alejarme de. ¿Será porque el manual de conducir dice: si usted es super lento mantengase a la derecha?. A lo que mi profesor dirá: pero no en el expreso.

Pero a quien se le ocurre decirme que gire a la izquierda si no tego la más mínima idea de donde es la izquierda, tampoco asistí a la clase del jardín de cual es izquierda o cual derecha. Tal vez le pida la pulsera que tiene mi sobrino en la mano derecha atada para saber cual es la izquierda o cual es la derecha, pero mientras busco la mano correspondiente a mi izquierda y hay que poner la señal, que era hacia ¿arriba o hacia abajo?… ya olvidé pisar el acelerador o era ¿el freno?, y mi profesor dice que tengo que aprender todo eso.

Luego de tres lecciones, varios accidentes que no hubiera podido impedir si es que mi profesor no tuviera un freno en su lado del carro, mucho stress, dolor de espalda, y darme cuenta que las cosas en el espejo podrían estar mucho más cerca de lo que parecen o en la dimensión desconocida. Porque todavía no sé hacia donde mirar para saber si hay un carro en el carril izquierdo o derecho, siempre termino viendo el de atrás.

Valoro mucho, muchísimo el ejercicio que hace uno caminando y la transportación pública, sin importar cuán defectuosa sea. Que vivan los buses, los combis y los amigos que conducen cuando te llevan a casa.

aventuras desde la ventana

Sunday, August 16th, 2009

Siempre que paso por la ventana de la cocina encuentro algo diferente del otro lado, asi que decidí fotografíar aquello que luzca interesante.

7.7.2009
7.7.2009

8.15.2009
8.15.2009

8.16.2009
8.16.2009

¿Quién dijo que ir a la cocina no era interesante?

diferentes tonalidades de aburrimiento

Tuesday, August 11th, 2009

A lo largo de estas semanas, he tenido demasiado tiempo, aquí algunos ejemplos de lo que el aburrimiento puede obligarnos a hacer, si quieren verlos en buena calidad, solo denle clic a la imagen.

El origami se va haciendo una especie de pasatiempo divertido, pero mis conocimientos sobre la materiason bastante limitados. Para muestra un botón, mejor dicho un gato.
Gato

Al principio al ver el foro diciendo que si uno hacía diez mil estrellitas en origami uno podía pedir un deseo, sonreí con la loca idea, pero en la estrella numero 10 me cansé, imagino que 9990 más me llevarían a la locura, ayudó mi incredulidad. Pero me quedó algo de tiempo para hacerles una cajita a las estrellitas.
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Bendita flor, fotografiarla con la luz de la lámpara a media noche fue más trabajoso que hacer la flor en sí. Gajes del oficio.
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El mayor de mis tesoros, finalmente tengo un libro hueco, luego de tantas películas viendo a gente guardando cosas extrañas en medio de biblias y viendo a Homero sacar una pequeña botella con alcohol. Cuando encuentras en un “How to” algo así, no lo piensas dos veces.
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15 fotografías aproximadamente, hasta tener el botecito en una ubicación perfecta
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Borré casi 200 fotos de la luna más grande que he visto en mi vida, esta es la mejor toma. Cuando una luna de ese tamaño, de esas magnitudes y de ese esplendor se cruzan contigo mientras estás en una autopista de alta velocidad en un carro en movimiento, sin peajes, sin semáforos y sin una cámara que tome fotos en movimiento o tal vez si lo haga pero no leiste el manual, solo queda disfrutarla.
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A veces, solo a veces pienso que tengo demasiado tiempo, yo y las ranas en origami que andan saltando por mi habitación.

La promoción del 47

Monday, August 3rd, 2009

Elsi estaba en la puerta con unos pantalones blancos, una camisa rosa, unos zapatos de tacón, con su bolso dorado, perfectamente maquillada y peinada, diciéndole a su esposo que lo espere en la puerta, pues iba a traer el carro. Alguien trataba de sostener a su esposo, pero no supe bien si él estaba tambaléandose por la borrachera o por la edad. La mujer que lo sostenia mientras se reía le decía – tienes que pararte haciendo una A con las piernas para tener más estabilidad -, le explicaba haciéndolo ella para hacerse entender mejor, hasta que alguien les hizo dar cuenta que había alguien intentando pasar por la puerta que ocupaban haciendos su As para sostenerse, y se movieron un poco.

Elsi que ya iba por el carro volteó y le dijo que dejara en paz a su esposo que ya tenia 87, y que mejor lo sujetara bien mientras ella traía el carro. La otra mujer dijo que pensaba que él tenia 86, porque ella tenia 83 y siempre se habían llevado por 3 años, pero pensó que la memoría podría fallarle, a esa edad hay mucha cosas que fallan. Se ría mientras intantaba sostener al esposo de Elsi y tratando de recordar la edad de los demás. Elsi ya debía tener 84, Elsi como leyéndole el pensamiento o conociéndola mucho, gritó de lejos, yo tengo 82.

En el 5o piso, sentada en su mecedora, Mirna los miraba con gracia, viendo a esos viejos tratando de volver a casa. Sarta de viejos, todos tiene un chorro de años, pero los quiero tanto… son las palabras con las que se refiere siempre a ellos.

Al entrar al departamento hice una inspección ocular del lugar, vi a Mirna carcajéandose viendo a sus amigos subiendo bulliciosamente a un carro tratando de definir cual estaba menos ebria para poder manejar, Elsi ganó, no por sobriedad, sino porque siempre gana las discusiones, ayudó a su esposo a subir al carro y mientras su amiga seguía tratando de recordar la edad de todos partieron a casa.

Luego vi las botellas de vino vacías y dos casi vacías, muchas latas de cerveza, muchas copas y ceniceros a donde sea se dirigieran mis ojos, y un profundo olor a vino en todo el lugar. La cocina, pobre cocina siempre que la veo como un lugar imaculado, tenía ollas ocupadas, fuentes con restos de comida, platos con los cubiertos cruzados y restos, y bocadillos. Al parecer la fiesta había sido un completo éxito.

Eran las 7 de la tarde y al parecer a los ochentaitantos las cosas son tan divertidas como lo serían a los veintitantos, pero a mi edad yo no me permitiría esos tratos… a mi edad la cosa no es tan fácil, incluso dudo que vaya a llegar a los 30.

La chirimoya disfrazada de felicidad

Sunday, August 2nd, 2009

Si luce como una chirimoya de lejos, de cerca parece chirimoya, huele a chirimoya y sabe a chirimoya, entonces es un “corazón de Puerto Rico”…

Imagino que el 20% (1 de los 5) de mis lectores saben que tengo una obsesión casi enfermiza con las chirimoyas, tanto que alguna vez pagué 14 soles por un kilo de chirimoyas, tanto que ofrecí mi mano en matrimonio por chirimoyas, tanto que mi fecha favorita del año es Corpus Christi porque abundan las chirimoyas, y aceptaba ir a las festividades solo para conseguir chirimoyas, tanto que bueno, todos saben las cosas que he hecho y dejado de hacer por una o más chirimoyas…

Hace tres meses vi un programa de televisión de un gordito que come todo tipo de porquerías en todos los paises a los que viaja y que alguna cadena televisiva paga por hacerlo, definitivamente trabajos así no sobran,que te paguen por comer y por viajar es como un sueño hecho realidad, ¿cuál será la contribución del gordito? en todo eso, porque eso no es un trabajo, ¿o si?. Obviamente nunca veo su programa, pero no es difícil adivinar a qué se dedica o de qué trata el programa solo pasando por ese canal mientras busco algún programa decente.

Pero volviendo a las chirimoyas, un día lo vi con una chirimoya en la mano, imaginé que ahora si valía la pena verlo, lo partió completamente mal, es decir con un cuchillo, y lo probó más inapropiadamente, osea con una cuchara, y finalmente dijo que entre toda la basura universal que ha comido, jamás había probado algo parecido, que no le gustaba, que sabía mal, que no era de su agrado, que era repugnante, y que conste que lo he visto comer piel de pollo a la parrilla, eso si es repugnante. Luego de un momento de máxima indignación y una conmoción cerebral, mía claro, el gordito antes mecionado preguntó a la guía de turno qué otras frutas había en Puerto Rico, eso fue suficiente información, tenía que encontrar chirimoyas en Puerto Rico, ¿cómo?, pues como encuentro todo, por pura casualidad, de algún modo tenia que encontrar chirimoyas al alcance de una casualidad o en el market más cercano, pero las cosas no son tan sencillas, porque al marquet más cercano he ido muchas veces y nunca he visto una chirimoya o cosa parecida.

Han pasado casi dos meses desde que mi propósito ha sido encontrar una chirimoya a toda costa, a costa de la casualidad digo, y casualmente hoy la encontré, y casualmente en un super mercado, iba cogiendo toda la fruta en oferta, y las vi, con un letrero encima “Corazones de Puerto Rico, 3.49 lb”, al elegir dos chirimoyas anatómicamente perfectas y visualmente comestibles me di cuenta que en realidad si tienen forma de corazón, lo cual explicaba ampliamente le nombre que tienen aquí.

Chirimoya1

Fui a pagar la compra y fueron los 5 minutos más interesantes de la historia, porque la cajera no encontraba el código de la fruta, preguntó a las otras cajeras, luego me preguntó el nombre, le dije que se llamaban corazones, pero no me creyó, le dije que se llamaban chirimoyas, pero tampoco me creyó, llamó a la encargada del área, al asociado del área de frutas, al gerente general, exagero…, hasta que algún genio fue al área de frutas y confirmó que se llamaban corazones y anotó el precio…

Caminé desde el super hasta mi casa saboreando mentalmente las chirimoyas, con cierto temor de que no tengan sabor de chirimoya, el miedo se apoderó de mi, las tenia en la bolsa, recordaba como lucían por fuera, pero, y si no eran como yo las conozco, aceleré el paso, no me atreví a partirlas en la calle, tal vez una nueva conmoción me mataba de un infarto y en plena calle, no podía arriesgarme. Llegué a casa, partí la chirimoya y sí, se veía como una chirimoya partida, luego la probé y sí sabía como chirimoya, fue un momento precioso, tan dulce, tan con sabor a chirimoya, que disfruté cada mordisco hasta encontra cada pepa para saborear al máximo aquella chirimoya. Luego cogí la 2a, le tomé una foto para ponerla en el blog y me la comí.

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Fueron los más felices 20 minutos del día, tantos recuerdos y tantas pepas, momentos inolvidables que te puede regalar una chirimoya.