Archive for May 26th, 2009

Un hombre feliz no puede ser escritor

Tuesday, May 26th, 2009

“Un hombre feliz no puede ser escritor. Está demasiado ocupado siendo feliz”.

Leí esto en una entrevista que le hizo Santiago Roncagliolo a Paul Theroux. El 2o es un completo desconocido al menos para mi, pero parecer ser es muy famoso por sus viajes a través del mundo, los cuales hizo por el simple gusto de viajar, es un viajero no un turista. En la entrevista que leí también dice que su nombre es mentado en los premios Nobel, lo cual no sé que signifique… pero por si a alguien le interesa aquí está la entrevista.

Lo particular es que no es la primera vez que oigo que un escritor no tiene porque ser feliz, generalmente un estado de miseria absoluta hace que saque lo mejor de sí, literariamente hablando, o literalmente hablando que puede que no sea lo mismo, y tampoco es igual, si es que esa palabra existe. Imagino que es un estado de éxtasis al que se llega luego de innumerables episodios de frustración, alcoholismo e intentos de suicidio causados por la falta de inspiración. El mundo se tiene abajo y piensas que el camino que tomaste en la vida está completamente equivocado, que definitivamente no sirves para ello, y haberlo decidido te tomó tanto tiempo que simplemente no hay marcha atrás, tampoco adelante, con tanto stress es imposible no sentirse desgraciado, lo cual puede ser un antónimo de feliz.

Las historias autodestructivas de tantos escritores es apasionante y tentadora, la falta de felicidad que no siempre se traduce en tristeza es un camino tortuoso a seguir, pero será que los escritores son una población masoquista y a pesar de todas las amenazas siguen ese camino, un camino a seguir luego de ver la misma página en blanco innumerables veces, o el camino que los impulsa a llenarla. Siento una cita en mi cerebro, desgracidamente no la recuerdo… era algo como que uno escribe aquello que no puede vivir, todavía tengo que terminar de leer “El Pez en el Agua” de Mario Vargas Llosa, sé que esa cita estaba en ese libro, tengo que conseguir primero el libro, luego leerlo, es el procedimiento tradicional.

Pienso en Vallejo que murió en París en aguacero, un viernes que seguramente era trece, a medio mes casi nadie tiene dinero, pienso en Vallejo y me dan ganas de seguir escribiendo y seguir enamorada de ese muchacho que no me hace caso, de extrañar a mi familia, de recordar las historias viejas, será que mi cerebro matemático puede engañarme con la fantasía de que mi falta de felicidad implica que puedo ser buena escritora, es un misterio que no quiero resolver, pero hay que explotarlo lo mejor que se pueda, y mientras antes mejor.

Aunque entre seguir escribiendo y ser feliz la elección es clara, quiero ser feliz… pero no se si pueda serlo sin escribir, es otro caso de disyunción cognitiva, ampliamente tratada anteriormente en mis divagaciones, lamento haber leído ese artículo, pero tantas veces me he dicho que no he de lamentar nada del pasado que entro en otra disyunción cognitiva y el ciclo vicioso se vuelve más vicioso.

Delirios

Tuesday, May 26th, 2009

Estoy despierta, pero estoy dormida, digo idioteces que todo mundo ignora porque no hay quien me haga caso, estoy sola nuevamente.

Me duele el hueso de la espalda por ver en posiciones extrañas e incómodas vídeos en el Internet,y como la pantalla es tan pequeña la posición de mi espina dorsal en la parte superior debe tener una especie de curvatura en L invertida, para aquellos que hayan visto al Mago de los Sueños… me siento como Urogor, para aquellos más familiarizados con el medio cultural cusqueño mi espalda y mi postura se asemejan a la del ilustre profesor de química cuántica Jorge “Kevin” Quebedo (padre, el hijo es un completo huevón… pero el comentario no viene al caso).

La gracia de estar tanto tiempo sin dormir es que el dolor físico te lo recuerda cada minutos y las ojeras y las arrugas y las ganas que tienen los ojos de descansar, son 27 horas consecutivas las que estoy despierta… de ellas 20 horas las pasé viendo los capítulos de una absurda novela Koreana que al parecer es muy emocionante o realmente quería adormecer mi cerebro y no pensar, prefiero optar por lo segundo… pero las novelas Koreanas son mi perdición y siempre lo serán, recuerdo una vez que vi 14 horas seguidas de otra y recibí un sermón católico sobre el buen manejo del tiempo, que es de Dios obviamente. Pero alcancé mi objetivo supremo que es no pensar en ese muchacho, o si pienso en él mi corazón ya no suena a concierto de bongo en una hermosa noche despejada durante una huida de Cuba.

Mi estómago se está retorciendo, no sé si es porque hoy no desayuné o porque anoche no cené o ambas razones están desquiciándome las tripas… mis ojos se cierran solitos, no puedo forzarlos a abrirse, no debo dejar que se cierren, sé que si se los permito no se abrirán en buen tiempo y con las tareas pendientes y la culpa por tanto tiempo mal usado no puedo permitirme esos lujos.

Cerré los ojos por un instante, despierto y me doy cuenta que pasaron 40 minutos, si un parpadeo dura tanto tiempo es mejor no volver a hacerlo, de pronto oigo el teléfono, no debo contestar, pero lo hago. Tengo una exposición y hay que comprarme ropa decente, de gente, las zapatillas ya no están de moda para presentaciones…

Me pregunto que estarás pensando en este momento? Me recordarás todavía, me habrás olvidado, soñarás conmigo todas las noches como yo. Sabes que sueño contigo incluso cuando parpadeo, cuando estoy despierta, aunque eso tiene más de alucinaciones que de sueños… necesito olvidarte, o tal vez no olvidarte, simplemente quitarle el emocionante soundtrack de bongos a mi corazón cuando pienso en ti.

Camine hacia adelante

Tuesday, May 26th, 2009

El miedo corrompe el alma, la destruye, destroza y liquida. Extrañamente hace tiempo le perdí el miedo a la muerte, tratando de creer que cuando me pase ya no me daré cuenta.

Sigo contando los días desde que llegué aquí, debería agradecer a mi hermano por haberme comprado el pasaje un 14 de febrero, una fecha inolvidable… en la cual prometí a mis amigos conseguir un novio en el aeropuerto durante la escala en Lima, pero no conseguí un novio, aunque estuve todo el día con mi mejor amiga comiendo rico y despidiéndonos sin decirnos adiós.

Son exactamente, tres meses y once días… según mi calendario, los días exactos no los puedo determinar porque mi locura de contar cada día no ha llegado a tanto, solo recuerdo el número de meses pagados de alquiler y según el día del mes lo descuento del 15 … que fue el día en el que en realidad llegué aquí.

Un 15 de febrero pisé Puerto Rico, vi el cielo gris son una sonrisa más de compromiso que de placer, el miedo me invadió… prendí el teléfono para reportar mi llegada y continué con mi camino. Caminé automáticamente tras la gente para recoger mi equipaje, una vez éste estuvo en mis manos salí del aeropuerto y una lágrima escapó de mis ojos, lo primero que pensé fue: “yo no quiero estar aquí, no ahora, no nunca, no quiero, no debo…”, pero ante ese tormento inicial, un par de minutos después de pisar el lugar, cuando el calor del mundo real, fuera del aire acondicionado de los lugares públicos, cuando el calor me golpeó decidí que éste no era mi lugar en el mundo. Pero luego pensé que ningún otro era mi lugar en el mundo… quizás porque la primera impresión fue tan extraña, pesimista y hasta negligente fue que me pude adaptar, y llegar hasta donde estoy ahora.

Extrañamente hago caso a la única advertencia que me hicieron: no caminar sola de noche. Pero camino mucho de día, me gustan las calles, el calor permanente en el aire, los árboles, las hojas caídas y sus colores cuando están muriendo, las lagartijas que se escapan en las paredes y aquellas que miran fijas retándote a ver quien se mueve antes, la gente que te sonríe, los graffitis… todo es muy caluroso, pero quisiera saber si todo es así también de noche. Me gusta la noche, pero tengo que mirarla de mi ventana, ver el cielo, las estrellas y perseguir la luna llena.

Como siempre evito escuchar noticias para no dañarme el cerebro. Hace pocos días abrí mi mochila cerca de una señora y ésta salió corriendo a la calle del frente, quiero pensar que no creía que la iba a asaltar o alguna cosa similar… seguramente ella si escucha las noticias. Hace tiempo conocí a un muchacho que había salido de la cárcel, me contó que antes Puerto Rico era “la isla del encanto”, pero ahora es “la isla del espanto”, él también debe pasar mucho tiempo leyendo los periódicos. Yo prefiero vivir en mis fantasías.

La primera vez que oyes un par de disparos lejanos suena a un mero e insignificante recuerdo, pasas dos días después por una calle para conocer más el lugar, te encuentras desviando un poco el camino para evitar mancharte los pies con sangre… asumiendo que irremediablemente los disparos no fueron tan lejanos o que no deberías caminar por ese lugar.

Es un recuerdo insignificante si de pronto hay dos helicópteros sobre tu cabeza buscando en el parque frente a tu casa un gato perdido, el pobre gato de algún alto funcionario público, un pobre y triste gato que escapó y que busca refugio, pero los helicópteros siguen allí. Te mientes con historias sobre gatos perdidos, así es más divertido. Porque si te pones a pensar que están persiguiendo a algún delincuente que se oculta entre los arbustos, lo último que quieres imaginar es que lo encuentren, no importa si esta allí, pues si lo encuentran le irá mal, todavía creo que todos merecen una segunda oportunidad, pero si este gato está siendo buscado por helicópteros tal vez ya tuvo su segunda oportunidad. Quién sabe.

Cada noche oigo disparos, cada día aumentan en cantidad, cantidad no implica frecuencia. Un tiroteo, la hora varía, la cantidad de muertos, también, tal vez. Al principio era uno o dos tiros, ahora son metrallas completas, incontables, la cantidad de películas vistas me hacen llegar a la conclusión de que son armas automáticas, pero ya no importa. Porque las armas automáticas, los revólveres o las metralletas, todas cumplen un mismo objetivo.

Antes sentía pena por algún pobre hombre o niño muerto en una extraña batalla, hasta que me di cuenta que muerto ya no te enteras de nada, la tristeza y el miedo se los dejas a los demás, tú te vas libre… sin saber nada, sin ataduras, sin deudas que pagar. Fue un descuido en el que te fuiste, tal vez dolió un poco pero luego te fuiste y punto final.

Escucho gente haciendo dramas pensando que podría morir en cualquier momento mientras maneja su carro o mientras camina al supermercado, pero uno se acostumbra. Eso si, evite salir tarde que aquí, en la China o en el Tibet podría no ver una cáscara de plátano y descalabrarse.

Camine sin miedo hasta donde quien tire la cáscara se lo permita.