Archive for May 9th, 2009

divagaciones (10)

Saturday, May 9th, 2009

(Este es mi regalo personal, por mi post #100)

Aparte de la artritis y el reumatismo tengo el alma demasiado vieja para darle fuerzas a mi parecer de que estoy en la época incorrecta.

Es demasiada la nostalgia para no sentirla, y es demasiada para pensar que la he acumulado durante las últimas dos décadas y media, deben haberse acumulado desde mucho antes.

Tengo el alma vieja y el espíritu cascarrabias, pero me falta paciencia de anciana… eso es lo único que me hace dudar.

Tengo recuerdos de vidas pasadas o simplemente son alucinaciones, no lo sé. Tampoco lo quiero saber.
Trato de culpar a un espíritu que no es mío sobre la música que me gusta, de mis costumbres, de mi añoranza, de la melancolía por creer haber vivido en tiempos mejores.

Tengo el alma tan insanamente romántica que me dan nauseas afrontar que esos pensamientos de bailes bajo la luna llena realmente sean míos y no heredados por algún fantasma que trata de tomar mi existencia. Un fantasma con un traje de noche como en los años 20 y un cielo salpicado de estrellas como en los años 20.

Soy inoportuna en factores de tiempo y espacio, me siento extrañamente más identificada con las historias, alegrías y dolencias de gente de mi edad. Se encuentra más empatía al quejarse a alguien de 70 sobre el reumatismo y la presión alta, los jóvenes suelen reírse de ti.

Me gusta mirar el horizonte y pensar que yo estuve en algún momento allí, me gusta mirar los edificios y creer que antes hubo un bosque allí, me gusta oír historias y contarlas, me gusta creer que estoy viviendo otra vez y que viviré otra vez, tal vez simplemente sea un alma infinita lo que quiero tener, vivir más de lo que vivo y recordar más de lo que recuerdo.

divagaciones (9)

Saturday, May 9th, 2009

No importa cuanto crédito tengas en tu Master Card, ¡tu tarjeta no podrá abrir la puerta!

Así de simple, el día empezó bastante mal, me cambie unas 10 veces de ropa, porque no encontraba el atuendo adecuado para una reunión de negocios a la que nunca llegué, ¿Por qué? Porque perdí mis llaves, porque en el mundo real uno no necesita llaves para salir de su casa, pero en este mundo ¡¡¡Sí!!! Y que bueno porque es preferible saber que uno perdió las llaves antes de salir de casa y no quedarse llorando en la puerta a media noche porque no tienes idea de donde están. Todo tiene un sabor más trágico cuando te crees auto-dependiente y te niegas a pedirle ayuda a la única persona que tiene las copias, que desgraciadamente no es tu ex, si no la dueña de casa, o sea va de lo dramático y novelesco a lo real.

Sabía que por algún motivo había buscado durante tantos días unas zapatillas oscuras con planta oscura, porque mi polo negro super cool no combina con estas zapatillas azules con planta blanca horribles, y porque mi religión me prohíbe usar zapatillas blancas como los habitantes de este lado del mundo, costumbre extraña que nunca llegaré a asimilar, tal vez a nadie se le ocurrió diseñar zapatillas o tennis de colores oscuros, quién sabe, yo no, pero no me molestaré en averiguar. Hasta que finalmente encontré un look bastante deportivo y bastante inapropiado para la reunión, pero con una chompa todo se puede disimular, especialmente si la chompa es bastante deportiva también. Tomé las llaves para cerrar la puerta y ¡oh diablos!, no había las llaves, ahora como saldré de casa, extraña la sola idea de quedarse encerrada dentro de casa.

Sé que mi llave funciona para todas las puertas y para subir a mi departamento, por lo que sé que no debo salir de casa, porque es imposible y cambiarme de piso es literalmente encerrarme fuera dejando la puerta abierta. Busco en los dos únicos lugares posibles en los cuales puede estar, busco en los demás lugares sabiendo que no pude dejar las llaves allí, recuerdo cuál fue el último lugar donde usé las llaves, finalmente lo recuerdo. No sé cuán distraída este últimamente, pero eso de olvidarme la llave de la casa dentro de ascensor es bastante deprimente, en que pude haber estado pensando para hacer eso. Lo más obvio es que lo olvide allí, así que voy a preguntar al señor de limpieza que es quien sabe todo, porque él lo sabe todo, por regla general y porque lo debería saber todo.

Logro llegar a mi reunión de negocios bastante tarde, pero luego de una disculpa todo queda arreglado. Estoy mojada y deprimida, pero tengo que ir a hacer mis labores diarias, subo los tres pisos del edificio hasta llegar a mi laboratorio, pero la tarjeta no abre la puerta, estas puertas modernas a las que se les tiene que pasar al frente una tarjeta de acceso son lo máximo, pero no abre, seguramente el sistema cayó nuevamente, ir a seguridad y esperar dos horas hasta que encuentren a alguien que reinicie el sistema de no sé que, que abre y cierra puertas. ¡Que escándalo!, hasta que me doy cuenta, estoy tratando de abrir la puerta con mi tarjeta de crédito y no con la tarjeta de acceso, lo cual tristemente me recuerda que sin importar cuanto crédito tenga, esa tarjeta jamás abrirá esa puerta, lo cual da la enseñanza del día, ¡el dinero no lo es todo!, pero al menos tengo una razón para reír, de mi misma, pero al fin y al cabo para reír.

Yo también quería salvar al mundo

Saturday, May 9th, 2009

Cuando escucho a la gente de mi edad queriendo salvar al mundo, me siento algo abochornada por esos sueños de locura que creo innecesarios en una persona adulta, aunque oficialmente yo no me considere adulta. Es demasiado raro ver a alguien grande queriendo ser un super héroe disfrazado con un mandil blanco o un polo de green peace… sin terminar ironizando al respecto.

El mundo no tiene salvación, la suerte está echada, las cartas marcadas, las fichas movidas, el mundo tarde o temprano terminará, no tiene salvación, si no es por alguna plaga, una bomba atómica, química o biológica, será el calentamiento global y el dengue juntos, alguna otra gripe con un alegre nombre de un animal inocente. Algo, algo tarde o temprano acabará con la raza humana… dejando a las cucarachas como dueñas de un lugar que siempre fue suyo.

Pero es algo de culpa lo que me hace sentir así, porque recuerdo, es extraño que recuerde algo tan lejano… Recuerdo que cuando tenía como 3 años también quería salvar al mundo, hacer un mundo mejor, con menos sufrimiento y más plantas verdes, con dulces y chocolates, y con tres posibles profesiones: científica investigadora en todas las ciencias existentes, bióloga naturista con especialización en botánica y ecología; o, ama de casa, para cuidar a mis 14 hijitos y hacer engordar a mi esposo con una infinidad de manjares heredados de la abuela.

Pasaron muchos años, mi camino está desviado… lo único verde que veo son algunas plantas en el camino hacia el laboratorio, y los dulces y chocolates los evito para evitar enfermedades que podría tener si llego a los 70, en el caso extraño de que el mundo no se termine antes.

Cuando escuché a alguien de mi edad queriendo salvar al mundo y tratando de conseguir un PDH en bio-informática para colaborar con la cura del cáncer, se me volteo el mundo tratando de averiguar cuándo, cómo y principalmente por qué renuncie a mis sueños de héroe legendario, cuándo me perdí en el camino del bien, de super héroe, cuándo fue que dejé de soñar en ser Seija o Gokú y me limité a verlos en innumerables e interminables capítulos en la televisión. Cuándo fue que me convertí en un hongo o parásito de la sociedad, cuando fue que mis aspiraciones se encasillaron en comer, dormir, comer dormir, inevitablemente bañarme de vez en cuando y seguir durmiendo.

Definitivamente mis poderes mutantes de perder el tiempo no van a colaborar con la humanidad, y el desenchufar mi computadora por las noches no es tan alentador para pensar que el “cambio lo empiezo yo”. Debatí a mi ángel y mi demonio y llegué a la conclusión de que podría cambiar el mundo escribiendo bellos relatos para salvar los espíritus de la humanidad, así como hace Osho o Deepak Chopra, ayudar a los perdidos a encontrar sus almas, a encontrar sus caminos, a encontrase a si mismos, a dar consejos de cómo vivir, como ser feliz, como alcanzar la ansiada sonrisa al despertar, como alejarse del insomnio por tener la conciencia ruidosa. Pero uno no puede predicar sobre aquello que no cree, ya vendí mi alma a varios diablos y no sería la solución.

Desgraciadamente no encontré respuestas, no encontré soluciones, pero sigo desenchufando mi computador al dormir, al menos mi cuarto no es tan caliente como el mundo. Lo único que encontré fue que la indiferencia del mundo me empujó a los brazos de la televisión y fue allí cuando perdí el sendero, era más cómodo ver a Batman luchar contra los delincuentes de Ciudad Gótica que tratar de aprender a curar las heridas de mis hermanos menores. Era mucho más rico ver a Carlos Arguiñano cocinar unas Puré de Espárragos o Cordero a las Finas Hierbas que tratar de aprender a hervir el agua, definitivamente es más sencillo pensar que el mundo no tiene salvación que tratar de mejorarlo.

Cuando escucho la palabra mediocridad, hago como Homero y veo al lado de la definición en el diccionario mi fotografía, ser mediocre es muy fácil, no requiere esfuerzo, sacrificio, nadie espera de ti más de lo que puedes brindar, nadie se queja o quejará mientras el mundo está limitado con requerimientos mínimos.

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero no se puede vivir de esperanzas, no hay que perderse en las esperanzas. Dios, si existe, no va salvarnos de ahogarnos “personalmente”, siempre enviará a alguien que lo haga por él, en eso consiste el outsourcing divino.