Archive for May, 2009

del papel (1)

Saturday, May 30th, 2009

Nota: esta colección nació por razones de fuerza mayor, mis textos en papel se están borrando por causa del tiempo y la humedad, pienso que podría empezar a escribir con bolígrafo, pero escribir con lápiz tiene cierto romanticismo innecesariamente chevere.

—–
En el preciso instante que necesito de mi computador: no lo tengo. Es como la maldición que me hace doler el brazo, tal vez sea nuevamente un ataque de ansiedad y ¡ya!. Y los pensamientos enfermizos que tengo de encontrarlo tras cada esquina que volteo empiezan a darme cierta necesidad de huir con prontitud y recorrer todas las calles y darle un significado nuevo a la probabilística.

Creo que sufro del mismo síndrome que Jaime Bayly, osea… la necesidad innecesaria y enfermiza de tomar ansiolíticos, antidepresivos y narcóticos. But, this could be dangerous, couldn’t it?

Si tan solo podría tomar algunos cursos de redacción y literatura, ¡gratis!, aprender un vocabulario decentes y algunas palabras soeces que antes de interpretarlas ,el insultado en cuestión se crea simplemente un ignorante y no trate de averiguar el significado jamás, así como yo que todavía no se que trató de decir Mario Vargas Llosa a todo el pueblo peruano cuando nos llamó cacasenos.

must hide, must leave, must go, must run away….

y yo aquí hecha una ama de casa, haciendo una lista de compras para la semana tratando de equilibrar los nutrientes de mis alimentos. Pero, ¿Quién me manda a meterme en negocios donde no he sido llamada? ¿Quién?. Y quién me quita este sentimiento de culpa por empezar las oraciones con “y”, sabiendo que eso es incorrecto, ¿quién me va quitar la culpa?. That is the question, but I do not have responses for that…. otra pregunta ¿Por qué tengo que llamar a Greg? nada le cuesta pagarme lo que me debe y luego olvidarse que existo y no olvidarse que existo y no pagarme… whichever comes first.

Estúpido H, quién me manda a seguir pensando en ti. Al menos el comunismo tiene más significado desde que te conocí, al menos escribir esa frase me alivia, estúpido H. at least that.

Mientras más cercano veo a Marzo más pienso en nuestra despedida y menos en el cumpleaños de Amandis, quién dicen es directamente culpable de mis últimos y más actualizados y escandalosos errores gramaticales y de habla, esos que han sido tan criticados por la “censura internacional”.

And, then again, I just can think about haing wi-fi here! Why? To lose self control, to lose control of my mind and to be happy, cause that’s happiness after all, to ignore your mind. Dejar de razonar, poner la mente en blando, embrutecer con blogs y fotografías tontas, videos en youtube, embrutecer es la palabra adecuada y más saludable. Sino tuviera frío en el Caribe mi corazón sería más feliz.

Y llego a la misma conclusión de siempre: necesito un cuaderno. Un cuaderno para ganar disciplina, pero no perder las páginas, tampoco perder inspiración, porque la disciplina es enemigo de la inspiración… y de eso, inspiración de último minuto, son testigos los baños de la facultad de Biología de la UNSAAC, aquellos que siempre quise y no pude fotografiar, aquellos en los cuales están escritas las confesiones de amor más apasionadas y ocultas, más sinceras y prohibidas, las paredes de esos baños son testigos de obsesiones innombrables, todas con nombre y apellido.

Reiniciar

Friday, May 29th, 2009

(los nombres fueron cambiados, porque se me dio la gana de cambiarlos)

- Solo lo volveré a hacer con aquella mujer que realmente ame - fue con esa frase que me enteré que no se negaba a los pedidos de las muchachas por puro engreimiento, era una promesa.

Su mamá era bailarina de rumba, mambo, jazz y los demás ritmos deliciosamente pegajosos del Caribe. Desde muy niño practicaba con él, le enseño a mover los pies, él aprendió a mover todo el cuerpo. Aprendió todos los ritmos, historias y mucha gente, acompañaba a su mamá al club donde trabajaba bailando, como en una película de los 70, con un traje con mucho chachachá y lentejuelas, un moño ajustado y rizos alborotados escapándose tras las orejas.

Hablar de su mamá le deja cierto dolor en el corazón, me cuenta que no pudo despedirse de ella al morir, fue allí cuando prometió no volver a bailar a menos que sea con una mujer que ame tanto como había amado a su mamá. Pero sonríe porque sabe que tiene una nueva oportunidad para continuar con su vida y ser ese alguien de quien su mamá se sentía orgullosa.

Me explica que quería ser abogado, pero que ya no puede. Ingenuamente trato de decirle que no es tarde, que todavía puede, querer es poder y bla bla bla. Él afirma: ¡No es tarde!, pero un abogado con antecedentes penales no sirve para mucho, dudo mucho que me acepten en la universidad, pero ya tengo otros planes, voy a estudiar para cheff. Mi cara con expresión de interrogación no puede ser ocultada, al parecer él quiere contarme su historia, no lo voy a detener.

- ¿Cuántos años crees que tengo?- , me pregunta, luce de 22, pero no soy buena para adivinar edades o rostros, entonces continúa. - Tengo 28, he estado en la cárcel 13 años, salí hace poco -. Hace una pausa, como quien decide si debería continuar o no, tranquilizo mi expresión. - Yo nunca he fumado, tomado, tampoco he estado en drogas, pero … en mi juventud me gustaban las armas… así llegue allí - . Sigo callada sin preguntar nada, evito cualquier tipo de expresión juzgándolo o compadeciéndome de él, simplemente debo pensar en nada, en absolutamente nada. Él continua - Yo pienso que en la cárcel uno sí se regenera, si es que uno se quiere regenerar claro. No puedes obtener algo sin quererlo -

Prosigue - el negocio de mi familia era la hojalatería, arreglar carrocerías, y esas cosas, perfeccioné la técnica en la cárcel. También aprendí a hacer otras cosas, a tallar madera, a modelar cosas en jabón, puedo hacer un velero completo todo en jabón. ¿Sábes cómo?… pocos saben el secreto, con una lija, se tienen mejores resultados con una lija. Primero disuelves el jabón y le das las formas externas, luego para los detalles y patrones usas una lija. Me dieron que ese tipo de cosas pueden venderse a buen precio, unos cuantos miles de dólares, pero yo sigo guardando mis modelados en jabón -

José prende la aspiradora, termina de limpiar el lugar y se va, me despido con la mano pues tiene los audífonos puestos. Cada día que puedo verlo me entero accidentalmente de cosas que no quisiera saber. Cosas como que tiene una hermana y sobrinos, sobre una loca dominicana que quiso casarse con él para conseguir residencia, le gusta mucho bailar, y lo hace, pero algunos ritmos los tiene reservados para su gran amor. Escribió una canción en hip-hop un día me la cantó, no soy buena para seguir canciones, pero la letra se oía bien, tal vez un día lo convenza de grabarlo y subirlo a Internet.

Hace un par de semanas chocó su carro, me pregunto dónde aprendió a conducir, si estuvo la mitad de su vida en la cárcel donde aprendió la cosas que se aprenden a esa edad, ¿en la cárcel?… o simplemente las postergó y las está aprendiendo ahora, tratando de recuperar el tiempo perdido. Pero él no parece de las personas que creen que existe eso que nosotros los tontos llamamos “tiempo perdido”.

Tal vez necesitemos más historias como ésta para empezar a vivir concienzudamente, solo tal vez, no pressure!.

Un hombre feliz no puede ser escritor

Tuesday, May 26th, 2009

“Un hombre feliz no puede ser escritor. Está demasiado ocupado siendo feliz”.

Leí esto en una entrevista que le hizo Santiago Roncagliolo a Paul Theroux. El 2o es un completo desconocido al menos para mi, pero parecer ser es muy famoso por sus viajes a través del mundo, los cuales hizo por el simple gusto de viajar, es un viajero no un turista. En la entrevista que leí también dice que su nombre es mentado en los premios Nobel, lo cual no sé que signifique… pero por si a alguien le interesa aquí está la entrevista.

Lo particular es que no es la primera vez que oigo que un escritor no tiene porque ser feliz, generalmente un estado de miseria absoluta hace que saque lo mejor de sí, literariamente hablando, o literalmente hablando que puede que no sea lo mismo, y tampoco es igual, si es que esa palabra existe. Imagino que es un estado de éxtasis al que se llega luego de innumerables episodios de frustración, alcoholismo e intentos de suicidio causados por la falta de inspiración. El mundo se tiene abajo y piensas que el camino que tomaste en la vida está completamente equivocado, que definitivamente no sirves para ello, y haberlo decidido te tomó tanto tiempo que simplemente no hay marcha atrás, tampoco adelante, con tanto stress es imposible no sentirse desgraciado, lo cual puede ser un antónimo de feliz.

Las historias autodestructivas de tantos escritores es apasionante y tentadora, la falta de felicidad que no siempre se traduce en tristeza es un camino tortuoso a seguir, pero será que los escritores son una población masoquista y a pesar de todas las amenazas siguen ese camino, un camino a seguir luego de ver la misma página en blanco innumerables veces, o el camino que los impulsa a llenarla. Siento una cita en mi cerebro, desgracidamente no la recuerdo… era algo como que uno escribe aquello que no puede vivir, todavía tengo que terminar de leer “El Pez en el Agua” de Mario Vargas Llosa, sé que esa cita estaba en ese libro, tengo que conseguir primero el libro, luego leerlo, es el procedimiento tradicional.

Pienso en Vallejo que murió en París en aguacero, un viernes que seguramente era trece, a medio mes casi nadie tiene dinero, pienso en Vallejo y me dan ganas de seguir escribiendo y seguir enamorada de ese muchacho que no me hace caso, de extrañar a mi familia, de recordar las historias viejas, será que mi cerebro matemático puede engañarme con la fantasía de que mi falta de felicidad implica que puedo ser buena escritora, es un misterio que no quiero resolver, pero hay que explotarlo lo mejor que se pueda, y mientras antes mejor.

Aunque entre seguir escribiendo y ser feliz la elección es clara, quiero ser feliz… pero no se si pueda serlo sin escribir, es otro caso de disyunción cognitiva, ampliamente tratada anteriormente en mis divagaciones, lamento haber leído ese artículo, pero tantas veces me he dicho que no he de lamentar nada del pasado que entro en otra disyunción cognitiva y el ciclo vicioso se vuelve más vicioso.

Delirios

Tuesday, May 26th, 2009

Estoy despierta, pero estoy dormida, digo idioteces que todo mundo ignora porque no hay quien me haga caso, estoy sola nuevamente.

Me duele el hueso de la espalda por ver en posiciones extrañas e incómodas vídeos en el Internet,y como la pantalla es tan pequeña la posición de mi espina dorsal en la parte superior debe tener una especie de curvatura en L invertida, para aquellos que hayan visto al Mago de los Sueños… me siento como Urogor, para aquellos más familiarizados con el medio cultural cusqueño mi espalda y mi postura se asemejan a la del ilustre profesor de química cuántica Jorge “Kevin” Quebedo (padre, el hijo es un completo huevón… pero el comentario no viene al caso).

La gracia de estar tanto tiempo sin dormir es que el dolor físico te lo recuerda cada minutos y las ojeras y las arrugas y las ganas que tienen los ojos de descansar, son 27 horas consecutivas las que estoy despierta… de ellas 20 horas las pasé viendo los capítulos de una absurda novela Koreana que al parecer es muy emocionante o realmente quería adormecer mi cerebro y no pensar, prefiero optar por lo segundo… pero las novelas Koreanas son mi perdición y siempre lo serán, recuerdo una vez que vi 14 horas seguidas de otra y recibí un sermón católico sobre el buen manejo del tiempo, que es de Dios obviamente. Pero alcancé mi objetivo supremo que es no pensar en ese muchacho, o si pienso en él mi corazón ya no suena a concierto de bongo en una hermosa noche despejada durante una huida de Cuba.

Mi estómago se está retorciendo, no sé si es porque hoy no desayuné o porque anoche no cené o ambas razones están desquiciándome las tripas… mis ojos se cierran solitos, no puedo forzarlos a abrirse, no debo dejar que se cierren, sé que si se los permito no se abrirán en buen tiempo y con las tareas pendientes y la culpa por tanto tiempo mal usado no puedo permitirme esos lujos.

Cerré los ojos por un instante, despierto y me doy cuenta que pasaron 40 minutos, si un parpadeo dura tanto tiempo es mejor no volver a hacerlo, de pronto oigo el teléfono, no debo contestar, pero lo hago. Tengo una exposición y hay que comprarme ropa decente, de gente, las zapatillas ya no están de moda para presentaciones…

Me pregunto que estarás pensando en este momento? Me recordarás todavía, me habrás olvidado, soñarás conmigo todas las noches como yo. Sabes que sueño contigo incluso cuando parpadeo, cuando estoy despierta, aunque eso tiene más de alucinaciones que de sueños… necesito olvidarte, o tal vez no olvidarte, simplemente quitarle el emocionante soundtrack de bongos a mi corazón cuando pienso en ti.

Camine hacia adelante

Tuesday, May 26th, 2009

El miedo corrompe el alma, la destruye, destroza y liquida. Extrañamente hace tiempo le perdí el miedo a la muerte, tratando de creer que cuando me pase ya no me daré cuenta.

Sigo contando los días desde que llegué aquí, debería agradecer a mi hermano por haberme comprado el pasaje un 14 de febrero, una fecha inolvidable… en la cual prometí a mis amigos conseguir un novio en el aeropuerto durante la escala en Lima, pero no conseguí un novio, aunque estuve todo el día con mi mejor amiga comiendo rico y despidiéndonos sin decirnos adiós.

Son exactamente, tres meses y once días… según mi calendario, los días exactos no los puedo determinar porque mi locura de contar cada día no ha llegado a tanto, solo recuerdo el número de meses pagados de alquiler y según el día del mes lo descuento del 15 … que fue el día en el que en realidad llegué aquí.

Un 15 de febrero pisé Puerto Rico, vi el cielo gris son una sonrisa más de compromiso que de placer, el miedo me invadió… prendí el teléfono para reportar mi llegada y continué con mi camino. Caminé automáticamente tras la gente para recoger mi equipaje, una vez éste estuvo en mis manos salí del aeropuerto y una lágrima escapó de mis ojos, lo primero que pensé fue: “yo no quiero estar aquí, no ahora, no nunca, no quiero, no debo…”, pero ante ese tormento inicial, un par de minutos después de pisar el lugar, cuando el calor del mundo real, fuera del aire acondicionado de los lugares públicos, cuando el calor me golpeó decidí que éste no era mi lugar en el mundo. Pero luego pensé que ningún otro era mi lugar en el mundo… quizás porque la primera impresión fue tan extraña, pesimista y hasta negligente fue que me pude adaptar, y llegar hasta donde estoy ahora.

Extrañamente hago caso a la única advertencia que me hicieron: no caminar sola de noche. Pero camino mucho de día, me gustan las calles, el calor permanente en el aire, los árboles, las hojas caídas y sus colores cuando están muriendo, las lagartijas que se escapan en las paredes y aquellas que miran fijas retándote a ver quien se mueve antes, la gente que te sonríe, los graffitis… todo es muy caluroso, pero quisiera saber si todo es así también de noche. Me gusta la noche, pero tengo que mirarla de mi ventana, ver el cielo, las estrellas y perseguir la luna llena.

Como siempre evito escuchar noticias para no dañarme el cerebro. Hace pocos días abrí mi mochila cerca de una señora y ésta salió corriendo a la calle del frente, quiero pensar que no creía que la iba a asaltar o alguna cosa similar… seguramente ella si escucha las noticias. Hace tiempo conocí a un muchacho que había salido de la cárcel, me contó que antes Puerto Rico era “la isla del encanto”, pero ahora es “la isla del espanto”, él también debe pasar mucho tiempo leyendo los periódicos. Yo prefiero vivir en mis fantasías.

La primera vez que oyes un par de disparos lejanos suena a un mero e insignificante recuerdo, pasas dos días después por una calle para conocer más el lugar, te encuentras desviando un poco el camino para evitar mancharte los pies con sangre… asumiendo que irremediablemente los disparos no fueron tan lejanos o que no deberías caminar por ese lugar.

Es un recuerdo insignificante si de pronto hay dos helicópteros sobre tu cabeza buscando en el parque frente a tu casa un gato perdido, el pobre gato de algún alto funcionario público, un pobre y triste gato que escapó y que busca refugio, pero los helicópteros siguen allí. Te mientes con historias sobre gatos perdidos, así es más divertido. Porque si te pones a pensar que están persiguiendo a algún delincuente que se oculta entre los arbustos, lo último que quieres imaginar es que lo encuentren, no importa si esta allí, pues si lo encuentran le irá mal, todavía creo que todos merecen una segunda oportunidad, pero si este gato está siendo buscado por helicópteros tal vez ya tuvo su segunda oportunidad. Quién sabe.

Cada noche oigo disparos, cada día aumentan en cantidad, cantidad no implica frecuencia. Un tiroteo, la hora varía, la cantidad de muertos, también, tal vez. Al principio era uno o dos tiros, ahora son metrallas completas, incontables, la cantidad de películas vistas me hacen llegar a la conclusión de que son armas automáticas, pero ya no importa. Porque las armas automáticas, los revólveres o las metralletas, todas cumplen un mismo objetivo.

Antes sentía pena por algún pobre hombre o niño muerto en una extraña batalla, hasta que me di cuenta que muerto ya no te enteras de nada, la tristeza y el miedo se los dejas a los demás, tú te vas libre… sin saber nada, sin ataduras, sin deudas que pagar. Fue un descuido en el que te fuiste, tal vez dolió un poco pero luego te fuiste y punto final.

Escucho gente haciendo dramas pensando que podría morir en cualquier momento mientras maneja su carro o mientras camina al supermercado, pero uno se acostumbra. Eso si, evite salir tarde que aquí, en la China o en el Tibet podría no ver una cáscara de plátano y descalabrarse.

Camine sin miedo hasta donde quien tire la cáscara se lo permita.

Soñé que había soñado

Saturday, May 16th, 2009

Soñé que habría los ojos y el cielo era plano, las esquinas eran esquinas perpendiculares y las paredes estaban completamente vacías, la puerta despintadas en madera cruda, mire el cubrecamas, era mi frazada tejida en lana de oveja, traté de sentir las sábanas y me raspé la piel con un poncho a rayas. Estaba en casa, no lo puedo creer, mi cerebro evita pensar para no matar la magia.

Miré por la ventana, vi parte del cielo azul claro, algunas nubes, las ventanas oscuras con la mancha de la araña que había matado el día anterior y escuché el piar de los patitos que compró mi mamá, es la primera vez que no los odio. Miré hacia arriba estaba el camarote, no hice ruido para no despertar a mi hermana, las tablas separadas con el colchón saliendo entre ellas uniformemente me hicieron percatar que ya se había despertado.

Estaba en casa, era emocionante, apoyé la nuca en las manos con los dedos cruzados, respiré el aire puro, respiré el polvo acumulado por los días, por los carros en la carretera sin asfaltar, la sombra e la pared indicaba qye había pasado el medio día, las marcas que hice para darme cuenta de la hora todavía estaban en el piso, estaba en casa, no lo puedo creer.

Planifico el día, que debo hacer primero, ir a la azote a tomar sol y ver la ciudad, ver si algo cambió , ver más allá delo evidente. Desayunar, buscar papas, chuño, queso, tomar por asalto el refrigerador, cocino algo, voy a la calle, la casa esta vacía, los patitos siguen piando, mis orquideas lucirán exactamente igual como las dejé, no oigo más ruidos, tantas cosas que hacer, me regocijo entre las frazadas que me raspan los brazos pero se siente rico.

Suena el celular, no es posible, parpadeo por una milésima de segundo, las tramas del techo y las mariposas de las paredes se dibujan a la velocidad de la luz, es un sueño, sueño que estoy en un lugar que no conozco, quiero despertar y volver a casa, maldigo a quien me llamó, sin contestar apago el celular y vuelvo a dormir, pero no vuelvo a soñar.

Puede que soñar con el hogar pueda ser cruel, pero es dificil despertar de un sueño estando realmente despierto. Estaba en una esquina esperando que cambie el semáforo, esa esquina tiene varios árboles que dan sombra y media cuadra cubierta con rejas negras, cambió la luz y crucé la pista, fui por la orilla contando mis pensamiento, pensando que cocinaría mi mamá hoy, con la apatía a flor de piel, llegué a la esquina con el camino de tierra, quería oler la fragancia de la Q’euña en un día húmedo, mala idea, no encontré la q’euña, tampoco encontré el camino de tierra, tampoco sentí la fragancia luego de un día lluvioso, miré al cielo era el mismo que veía siempre, el que veo cuando estoy contando mis pensamientos, miré hacia las esquinas… el suelo no era el de siempre. Simplemente estaba soñando despierta, me desubiqué en el espacio, di vuelta hacia atrás a soñar dormida sobre mi cama y las paredes adornadas con mariposas.

divagaciones (10)

Saturday, May 9th, 2009

(Este es mi regalo personal, por mi post #100)

Aparte de la artritis y el reumatismo tengo el alma demasiado vieja para darle fuerzas a mi parecer de que estoy en la época incorrecta.

Es demasiada la nostalgia para no sentirla, y es demasiada para pensar que la he acumulado durante las últimas dos décadas y media, deben haberse acumulado desde mucho antes.

Tengo el alma vieja y el espíritu cascarrabias, pero me falta paciencia de anciana… eso es lo único que me hace dudar.

Tengo recuerdos de vidas pasadas o simplemente son alucinaciones, no lo sé. Tampoco lo quiero saber.
Trato de culpar a un espíritu que no es mío sobre la música que me gusta, de mis costumbres, de mi añoranza, de la melancolía por creer haber vivido en tiempos mejores.

Tengo el alma tan insanamente romántica que me dan nauseas afrontar que esos pensamientos de bailes bajo la luna llena realmente sean míos y no heredados por algún fantasma que trata de tomar mi existencia. Un fantasma con un traje de noche como en los años 20 y un cielo salpicado de estrellas como en los años 20.

Soy inoportuna en factores de tiempo y espacio, me siento extrañamente más identificada con las historias, alegrías y dolencias de gente de mi edad. Se encuentra más empatía al quejarse a alguien de 70 sobre el reumatismo y la presión alta, los jóvenes suelen reírse de ti.

Me gusta mirar el horizonte y pensar que yo estuve en algún momento allí, me gusta mirar los edificios y creer que antes hubo un bosque allí, me gusta oír historias y contarlas, me gusta creer que estoy viviendo otra vez y que viviré otra vez, tal vez simplemente sea un alma infinita lo que quiero tener, vivir más de lo que vivo y recordar más de lo que recuerdo.

divagaciones (9)

Saturday, May 9th, 2009

No importa cuanto crédito tengas en tu Master Card, ¡tu tarjeta no podrá abrir la puerta!

Así de simple, el día empezó bastante mal, me cambie unas 10 veces de ropa, porque no encontraba el atuendo adecuado para una reunión de negocios a la que nunca llegué, ¿Por qué? Porque perdí mis llaves, porque en el mundo real uno no necesita llaves para salir de su casa, pero en este mundo ¡¡¡Sí!!! Y que bueno porque es preferible saber que uno perdió las llaves antes de salir de casa y no quedarse llorando en la puerta a media noche porque no tienes idea de donde están. Todo tiene un sabor más trágico cuando te crees auto-dependiente y te niegas a pedirle ayuda a la única persona que tiene las copias, que desgraciadamente no es tu ex, si no la dueña de casa, o sea va de lo dramático y novelesco a lo real.

Sabía que por algún motivo había buscado durante tantos días unas zapatillas oscuras con planta oscura, porque mi polo negro super cool no combina con estas zapatillas azules con planta blanca horribles, y porque mi religión me prohíbe usar zapatillas blancas como los habitantes de este lado del mundo, costumbre extraña que nunca llegaré a asimilar, tal vez a nadie se le ocurrió diseñar zapatillas o tennis de colores oscuros, quién sabe, yo no, pero no me molestaré en averiguar. Hasta que finalmente encontré un look bastante deportivo y bastante inapropiado para la reunión, pero con una chompa todo se puede disimular, especialmente si la chompa es bastante deportiva también. Tomé las llaves para cerrar la puerta y ¡oh diablos!, no había las llaves, ahora como saldré de casa, extraña la sola idea de quedarse encerrada dentro de casa.

Sé que mi llave funciona para todas las puertas y para subir a mi departamento, por lo que sé que no debo salir de casa, porque es imposible y cambiarme de piso es literalmente encerrarme fuera dejando la puerta abierta. Busco en los dos únicos lugares posibles en los cuales puede estar, busco en los demás lugares sabiendo que no pude dejar las llaves allí, recuerdo cuál fue el último lugar donde usé las llaves, finalmente lo recuerdo. No sé cuán distraída este últimamente, pero eso de olvidarme la llave de la casa dentro de ascensor es bastante deprimente, en que pude haber estado pensando para hacer eso. Lo más obvio es que lo olvide allí, así que voy a preguntar al señor de limpieza que es quien sabe todo, porque él lo sabe todo, por regla general y porque lo debería saber todo.

Logro llegar a mi reunión de negocios bastante tarde, pero luego de una disculpa todo queda arreglado. Estoy mojada y deprimida, pero tengo que ir a hacer mis labores diarias, subo los tres pisos del edificio hasta llegar a mi laboratorio, pero la tarjeta no abre la puerta, estas puertas modernas a las que se les tiene que pasar al frente una tarjeta de acceso son lo máximo, pero no abre, seguramente el sistema cayó nuevamente, ir a seguridad y esperar dos horas hasta que encuentren a alguien que reinicie el sistema de no sé que, que abre y cierra puertas. ¡Que escándalo!, hasta que me doy cuenta, estoy tratando de abrir la puerta con mi tarjeta de crédito y no con la tarjeta de acceso, lo cual tristemente me recuerda que sin importar cuanto crédito tenga, esa tarjeta jamás abrirá esa puerta, lo cual da la enseñanza del día, ¡el dinero no lo es todo!, pero al menos tengo una razón para reír, de mi misma, pero al fin y al cabo para reír.

Yo también quería salvar al mundo

Saturday, May 9th, 2009

Cuando escucho a la gente de mi edad queriendo salvar al mundo, me siento algo abochornada por esos sueños de locura que creo innecesarios en una persona adulta, aunque oficialmente yo no me considere adulta. Es demasiado raro ver a alguien grande queriendo ser un super héroe disfrazado con un mandil blanco o un polo de green peace… sin terminar ironizando al respecto.

El mundo no tiene salvación, la suerte está echada, las cartas marcadas, las fichas movidas, el mundo tarde o temprano terminará, no tiene salvación, si no es por alguna plaga, una bomba atómica, química o biológica, será el calentamiento global y el dengue juntos, alguna otra gripe con un alegre nombre de un animal inocente. Algo, algo tarde o temprano acabará con la raza humana… dejando a las cucarachas como dueñas de un lugar que siempre fue suyo.

Pero es algo de culpa lo que me hace sentir así, porque recuerdo, es extraño que recuerde algo tan lejano… Recuerdo que cuando tenía como 3 años también quería salvar al mundo, hacer un mundo mejor, con menos sufrimiento y más plantas verdes, con dulces y chocolates, y con tres posibles profesiones: científica investigadora en todas las ciencias existentes, bióloga naturista con especialización en botánica y ecología; o, ama de casa, para cuidar a mis 14 hijitos y hacer engordar a mi esposo con una infinidad de manjares heredados de la abuela.

Pasaron muchos años, mi camino está desviado… lo único verde que veo son algunas plantas en el camino hacia el laboratorio, y los dulces y chocolates los evito para evitar enfermedades que podría tener si llego a los 70, en el caso extraño de que el mundo no se termine antes.

Cuando escuché a alguien de mi edad queriendo salvar al mundo y tratando de conseguir un PDH en bio-informática para colaborar con la cura del cáncer, se me volteo el mundo tratando de averiguar cuándo, cómo y principalmente por qué renuncie a mis sueños de héroe legendario, cuándo me perdí en el camino del bien, de super héroe, cuándo fue que dejé de soñar en ser Seija o Gokú y me limité a verlos en innumerables e interminables capítulos en la televisión. Cuándo fue que me convertí en un hongo o parásito de la sociedad, cuando fue que mis aspiraciones se encasillaron en comer, dormir, comer dormir, inevitablemente bañarme de vez en cuando y seguir durmiendo.

Definitivamente mis poderes mutantes de perder el tiempo no van a colaborar con la humanidad, y el desenchufar mi computadora por las noches no es tan alentador para pensar que el “cambio lo empiezo yo”. Debatí a mi ángel y mi demonio y llegué a la conclusión de que podría cambiar el mundo escribiendo bellos relatos para salvar los espíritus de la humanidad, así como hace Osho o Deepak Chopra, ayudar a los perdidos a encontrar sus almas, a encontrar sus caminos, a encontrase a si mismos, a dar consejos de cómo vivir, como ser feliz, como alcanzar la ansiada sonrisa al despertar, como alejarse del insomnio por tener la conciencia ruidosa. Pero uno no puede predicar sobre aquello que no cree, ya vendí mi alma a varios diablos y no sería la solución.

Desgraciadamente no encontré respuestas, no encontré soluciones, pero sigo desenchufando mi computador al dormir, al menos mi cuarto no es tan caliente como el mundo. Lo único que encontré fue que la indiferencia del mundo me empujó a los brazos de la televisión y fue allí cuando perdí el sendero, era más cómodo ver a Batman luchar contra los delincuentes de Ciudad Gótica que tratar de aprender a curar las heridas de mis hermanos menores. Era mucho más rico ver a Carlos Arguiñano cocinar unas Puré de Espárragos o Cordero a las Finas Hierbas que tratar de aprender a hervir el agua, definitivamente es más sencillo pensar que el mundo no tiene salvación que tratar de mejorarlo.

Cuando escucho la palabra mediocridad, hago como Homero y veo al lado de la definición en el diccionario mi fotografía, ser mediocre es muy fácil, no requiere esfuerzo, sacrificio, nadie espera de ti más de lo que puedes brindar, nadie se queja o quejará mientras el mundo está limitado con requerimientos mínimos.

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero no se puede vivir de esperanzas, no hay que perderse en las esperanzas. Dios, si existe, no va salvarnos de ahogarnos “personalmente”, siempre enviará a alguien que lo haga por él, en eso consiste el outsourcing divino.

Voz en off

Wednesday, May 6th, 2009

Mi don y mi maldición es lo que está en mi cabeza, la infinidad de ideas que bailan por ella, que dan vueltas y vueltas en diferentes ritmos y compases, unas ideas son tímidas otras exhuberantes, pero siempre se las arreglan para aparecer en el escenario en el momento más indicado, pudiendo ser este el momento preciso o no.

Mi mala memoria para recordar las cosas miportantes y palabras bonitas y mi buena memoria para recordar hechos efímeros y sensaciones que esas palabras bonitas producen en mí…

Mi mente es un constante murmullo de voces divagando, tratando de saltar una sobre la otra para tener mi atención, las ideas que me perturban que me hace dar un golpe para controlarlas para no sonrojarme en el momento equivocado. Esas ideas malsanas que me hacen sonreir cuando no debo, que me distraen cuando converso, que cantan ironías en situaciones serias.

Esa es la voz de mi conciencia, mis elucubraciones, mis cavilaciones, mi mente que juega con las ideas, que arma historial cual arbol binario, aumentando y quitando situaciones, que me da alegría y felicidad, que me hace escribir y leer, que me acompaña en mis largas caminatas y me distrae cuando estudio… esa es mi propia voz en off.