Archive for April, 2009

divagaciones(6)

Tuesday, April 28th, 2009

Caminaba por el parque como cada día, distraída como cada día. Había llovido en la mañana sí que obvié la ceremonia de pisar las hojas secas. Ahora estaban mojadas, planas, hacían un mosaico de amarillos, cafés, rojo indio y otros colores similares, era precioso. El mosaico confundía la delimitación normal entre la hierba y el asfalto del camino que divide en 8 el parque. Tenía en la cabeza un mail que pensaba enviar a mi mentor: “15 murieron por infarto colectivo, fascinante!”", la gracia de haber leído eso era suficiente para aislar cualquier otro pensamiento o sonido, esa mañana solo tenía un objetivo, enviar el mail.

Se había comportado bien casi como un santo católico para salir ese día, para que lo dejaran ver las calles fuera del presidio. Les dijeron que si se comportaban bien los dejarían hacer trabajo comunitario, él se lo había ganado con mucho trabajo, esfuerzo y paciencia. Aunque el trabajo comunitario era duro, justificaba completamente el ver la ciudad luego de mucho tiempo tras las rejas, y el traje naranja no le sentaba tan mal.

Tu tarea: es cortar el pasto, esas que sobresalen por allá y por allá – el vigilante señalaba varios lugares con el dedo mientras impartía órdenes -. No te acerques demasiado al piso, mantén las cuchillas a 2 pies de tus zapatos sino lo próximo que tendrás en los bolsillos serán tus dedos. Pero Jorge estaba más preocupado en los árboles de tamarindo que en oír las explicaciones.
Ponte a trabajar – ordenó nuevamente el vigilante y se fue con los demás reclusos -. Jorge encendió la podadora, tenía unas cuchillas parecidas a las hélices de un helicóptero, la razón y el sentido común lo hicieron tener las cuchillas lo suficientemente lejos de sus pies.

De repente, frente a sus ojos pasó un colibrí, lo siguió con la mirada, el movimiento mágico de sus alas lo hechizó, las alas y el esbelto cuerpo del colibrí arrastraton sus ojos, sus ojos arrastraron su cabeza, su cabeza arrastró sus hombros, sus hombros el tronco y el tronco sus brazos que sostenían con fuerza la podadora. La podadora empezó a destruir el mosaico de colores otoñales, la podadora empezó a cortar el lugar donde se habían desviado mis pies justo cuando pensaba en el infarto colectivo.

Alguien gritó, ambos nos asustamos, salte hacia atrás y logré huir. Es reconfortante saber que el daño puede repararse con hilo y aguja, nada que lamentar, espero.

Auditoría de TI: grupo de apoyo

Sunday, April 26th, 2009

Señoras y señoras, niños y niñas, ayer expuse y no me desmayé.

Mentiría si digo que le tengo miedo al público, le tengo pánico. Odio exponer, hablar frente a grupos con más de 5 personas me pone realmente nerviosa, si es acerca de temas con alguna base científica o académica convierte mi miedo en pánico multiplicándolo por un número muy grande, me tiemblan las manos y las piernas, la voz se pone alcoholica, los colores suben apresuradamente a mi rostro, la sangre a mi cerebro y lo poco que aprendí simplemente se esfuma, el calor de la situación evapora mis conocimientos, así que siempre termino haciendo el ridículo.

Durante mi vida universitaria evité al máximo cualquier tipo de presentación en público, exposiciones, participacioens en clase, preguntas, examenes oráles, todo, también utilicé mi fobia a hablar en público para justificar el no presentar mi seminario y nunca empezar mi tesis, pero todo tiene un límite.

El día sábado tenía que exponer para mi curso de auditoría de TI, es un curso tan emocionante como contar nubes en un día soleado, o en un día lluvioso, mucho que leer, mucho que entender y siempre con la incertidumbre de saber si toda esa información te servirá para otro objetivo no sea el de aprobar el curso. Estaba tan nerviosa, leí cuatro veces las 24 diapositivas que teía que exponer, hice notas al costado con información extra y la debida traducción al español pues las diapositivas estaban en inglés, calculé que con mi nerviosismo y la velocidad con la que hablo cuando estoy nerviosa esas 24 diapositivas me durarían más de 6 minutos, pero el mínimo eran 20 y me pue mucho más nerviosa, intenté sentarme en alguna posición parecida a la fetal para encontrar algo de paz y protección y seguridad, pero no lo logré.

Finalmente, luego de escuchar 4 personas exponer y al jefe de mi grupo hacer una muy elocuente introducción al tema, me paré al frete de la clase, preparada con mis notas para leerlas de esquina a esquina, y tratar de leerlas lo más lento posible para que duren al menos 15 minutos, pero mi profesor me las pidió, dijo que no podía exponer con eso, las puse en la mesa frente a mi, pero las tomó y se las llevó lejos. Puse la mayor expresión de susto y dolor posible… mi compañero de grupo me dijo que todo iba a salir bien y me sonrió…

Apareció la primera diapositiva, vi el título, vi el texto… no tenía idea de lo que había allí. La sangre estaba subiendo a mi cerebro, hasta que recordé una palabra… tanto leerlo se me había quedado algo en la cabeza, pasé a la siguiente diapositiva, pero no se veía el título, traté de improvizar, pero a algún genio se e ocurrió arreglar el monitor para que se vean los títulos. Como se estaba cronometrando el tiempo de exposición el profesor me pidió que empiece nuevamente, otra vez puse mi cara de pánico. Fue allí que todo empezó.

Mi profesor me dijo, Fátima lo está haciendo muy bien, mi comañera me dijo, tranquila que no te vamos a hacer nada, otro compañero dijo, todo va estar bien… todos nos ponemos nerviosos, otro dijo, sin miedo, estamos en familia. Así que empecé nuevamente, más tranquila, y cada cierto tiempo cuando podía hacer contacto visual con alguien, me sonreían y decían que lo estaba haciendo bien, me daban esperanzas para continuar, hasta el profesor me decía que lo estaba haciendo bien… y también sonreía.

Logré exponer los 20 minutos que necesitaba, ni un minuto más, me faltaron 2 diapositivas, pero mi compañero de grupo pensó que era tiempo suficiente y retomó la exposición, me dieron una silla para que las piernas no colapsaran. Fue demasiado reconfortante, tanto que tal vez, sólo tal vez, podría volver a exponer para esa clase y ponerle dibujitos a mis diapositivas para que no se aburran.

publicado también en : www.placertextual.com, el placer de estar informado

Lagartijas y lagartos

Thursday, April 16th, 2009

Luego de haber leído sin éxito “Quién se ha llevado mi queso” y “La vaca”, decidí por un momento, solo por un instante convertirme en guía espiritual de tantas almas descarriadas sin rumbo, para darles algunas pautas de como llegar a la luz, como darle sentido a sus vidas, como dejar de pensar que el mundo no vale nada.

Hoy me levanté temprano, algo que no pasa muy a menudo y menos sin haber puesto el despertador. Es más, me levante casi dos horas antes de la hora que tradicionalmente pongo el despertador, las 9:00 de la mañana, lo cual no suena tan descarado si aclaro que me acuesto a la 1:00, pero mis costumbres de trasnocharme leyendo comics no tienen mucha relación aquí.

Hoy me levanté temprano y mientras hacia mis ejercicios matutinos, que solo hago cuando me levanto antes de las 8 a.m., y tuve una revelación, un recuerdo, un chispazo, un atisbo de sabiduría. Tenía nada más y nada menos algo de que escribir en el blog, y así poder ganarme los frijoles, aunque no se me pague por este trabajo, es un modo de decirlo. Pero vayamos al grano, tres párrafos de preámbulo es demasiado.

Cuando voy caminando hacia la universidad demasiado distraída como siempre, suelo encontrar en el camino hojas que caen de los árboles que piso sin piedad para poder oír el crujir de sus cuerpos secos bajo mis pies. Es una ceremonia bastante desestresante, hasta que en cierto momento debajo de una de esas hojas que so algo más grandes que mis pies salta asustada una lagartija, pero no sabe que y me asusto más. Cuando voy caminando por las calles, y pasa un transeúnte a mi lado y me hago a un lado para que pueda pasar siempre algo se mueve del tallo de los árboles, a primera vista no se les ve, pero cuando huyen de mi posible ataque, no puedo evitar el sufrir un pequeño susto, nuevamente las lagartijas.

Pero, ¿Cómo se le puede perder el miedo a las escurridizas lagartijas?, si están en todas partes, cuando me quiero sentar en algún parque, están en las sillas, en las cunetas, en las hojas muertas en los árboles indefensos, en las paredes y hasta en la entrada de mi casa. La técnica es sencilla: ve al jardín trasero de tu casa, acércate a una lagartija mírala, conversa con ella, son de 10 a 14 centímetros de lengua a cola con la cual vas a hablar, verla parpadear, tranquila, ella siente tus miedo, tú el de ella.

De repente, de pronto, entre tus piernas cruza un lagarto, un lagarto de 30 centímetros de largo, un cruce extraño entre lagartija e iguana, un cocodrilo chiquito. Un grito se ahoga en tu garganta. No sabes si correr, saltar, retroceder o adelantar el paso y de pronto, del mismo arbusto de donde salió el lagarto sale otro, ¿Que haces?, lo que yo: gritar despavoridamente. Un grito largo, profundo, desde el fondo del alma, alarmas a mucha gente, luego se ríen al enterarse de la historia.

Es así, así de simple, como se pierde el miedo a las lagartijas, viendo un monstruo más grande y malo. Es así como ya no le temo a las lagartijas, las veo como lagartijas.

Es así querido amigo, amiga, como debes perderle el miedo a tus lagartijas, buscando un lagarto. Recuerda que esta historia es como una parábola, tienes que buscarle un significado aplicable a tu vida y a tus propias lagartijas. “Ve en busca del lagarto, arriésgate”

– Este relato también fue publicado en www.placertextual.com : el placer de estar informado

De la maestría y sus demonios

Friday, April 10th, 2009

Mi blog empieza a tener cierto sabor de “estudiante de maestría… bloggea”. Pero es que cada día paso por una etapa tan diferente, complicada e imposible de sobrellevar, al menos por mí que tengo la voluntad en cero y mi único propósito en la vida es conocer Cuba, el cual puedo realizarlo el próximo trimestre o cuando cumpla 60, pues aparte de ese propósito no tengo otro, mi otra larga lista de pendientes simplemente tienen prioridad 2 en base a 100, así que un doctorado para mi es casi tan importante como hacerme un tatuaje detrás de la oreja. Pero no puedo decir de este agua no beberé, porque ese agua puede que me de tranquilidad emocional y paz interior, y finalmente dejar las pesadillas de lado.

Estoy buscando motivación en cada esquina y hasta en las cajitas de leche de soya que me destruyen la integridad emocional y me producen migraña. Pero no la encuentro, trato de engañarme diciendo que terminando la maestría podré tener dinero y hacer todo lo que me plazca, pero el conseguir un trabajo en la rama de la informática es bastante de por si traumático. Si bien es cierto que paso casi 14 horas frente a un computador, no significa que trabaje o haga algo productivo en esas horas.

No logro tomar voluntad y continuar leyendo, haciendo trabajos, o tratar de investigar cosas que no me interesan. Pero tengo que continuar, tengo que hacerlo, porque en estas circunstancias no tengo más opciones, o al menos no tengo opciones lógicas, honestas o reales. Aunque de un modo menos fatalista, todos siempre tenemos opciones, pero nos negamos a aceptarlas o analizarlas, o son rutas de escape porque no queremos hacer las cosas bien. Simplemente sentarme y leer, leer, leer, leer y leer más, porque no puedo leer tanto, sin desconcentrarme. Aunque lea mil veces el mismo papel, el mismo párrafo o la misma oración, no garantiza que la vaya a entender si de por si no tengo la predisposición de entenderla.

Empezar a pensar en otras materias irrelevantes se ha convertido en una especie de vicio sobre el cual caigo todas las veces que trato de estudiar, y cuando pienso que la literatura si sería lo mío, sufro un bloqueo mental, y no puedo ni escribir para el blog. Luego me pongo a averiguar universidades cercanas donde puedo estudiar literatura, como conseguir préstamos para estudiantes, becas, luego de dos horas piso tierra y regreso a lo mismo: más líneas incomprensibles.

Escribir este tipo de cosas es reconfortante, ayuda a poner en cero mi frustración académica. No hago otra cosa que no sea quejarme, con familiares y amigos, vía teléfono o msn y hasta en mi blog. Es un círculo que voy siguiendo, del cual tengo que salir antes de que me de otro ataque de pánico como el sufrido la semana pasada. Aunque le intente echar la culpa a mi hígado y a los chocolates, en el fondo sé lo que realmente pasó.

Un ataque de pánico es lo último que le desearía a alguien, es un golpe que la conciencia le da a todos los órganos, especialmente al estomago. Después de sentirme miserable, me dieron arcadas, se me revolvió el estomago, y hasta ahora tengo las tripas adoloridas de tanto vomitar. Todo pasa cuando es sábado por la mañana y se tienen tres tareas con plazo de entrega ese día, la salud física y emocional tienden a traicionar y golpear duro, la fuerza de las piernas se va y terminas abrazada a un inodoro que no habías abrazado antes, no queda otra que entrar en confianza.

Leo suficientes comics sobre estudiantes de maestría y doctorados para saber las crisis nerviosas que sufren, y las técnicas de procrastinación existentes en el mundo entero. Pero creo haber cubierto todos los métodos y haberlos superarlos con mucho éxito y orgullo personal, pero eso también es mucho material para deprimirse e intentar saltar del quinto piso que en realidad es el sexto al ver que un trabajo que podría hacerse en dos semanas no ha sido empezado y debe ser entregado en 2 días o dos horas.

Espero haber llegado a la etapa en la cual puedo distribuir mi tiempo de procrastinación y poder estudiar un poco, tengo la esperanza de robar un poco de la disciplina que han tenido mis antepasados y la cual me han ido recordando minuto a minuto los incontables recuerdos de mi niñez y adolescencia… sermones que recuerdo dormida o despierta.

Este es un momento de reflexión indirectamente causado por la Semana Santa, pero con o sin psiquiatra quisiera moverme hacia adelante, sin importar hacia donde se dirija ese adelante, y no seguir estancada en la misma tragedia griega de autocompasión y sentimientos de culpa por no hacer algo que si puedo hacer.

Siento que he visto la luz y debo ir hacia ella.

¿paciencia u obstinación?

Wednesday, April 1st, 2009

Estoy hace 80 minutos tratando de hacer entender a un compañero de que no es posible, por razones de lógica, sentido común y vergüenza ajena que: no es posible, no se puede, no se debe, no es políticamente correcto, es un caso perdido intentar escanear con una web-Cam.

El problema surgió cuando me pidió ayuda escaneando un documento, pues hay un scanner en esta oficina, el cual no puedo instalar por razones de inutilidad tecnológica. Así que el decidió instalar el scanner en red. Como buen seguidor de Microsoft decidió utilizar en ayudante de Windows para instalar el scanner. En la larguísima lista de un scanner Windows detecto como scanner la cámara que tenia conectada la computadora.

Yo dije: eah! rayos! (con acento boricua por si fuera poco), si que Windows esta loco, no tiene idea de la diferencia entre una cámara y un scanner… seguiré buscando en internet a ver si encuentro algún tutorial, blog o foro donde me expliquen como agregar la impresora.

Mi compañero dijo: genial!, “logitech web Cam : Es un scanner, lo voy a instalar…”, y procedió sin mas reparo

Ahora veo que instaló el scanner marca logitech… y está tratando de escanear su documento, pero desgraciadamente, ese scanner requiere una mano que no tiemble para realizar su tarea, y aunque parezca impresionante tiene reconocimiento de texto, pero para eso hay que poner la cámara a una distancia adecuada, con una iluminación adecuada y en circunstancias en la que la propiedad de autoajuste del scanner-cámara no se cambie automáticamente como dice en el manual de la cámara.

Me di por vencida, pues no puedo instalar el scanner-scanner, pero él vio que el scanner-cámara tenía más posibilidades de ser instalados, y prosiguió en la extraña tarea.

Yo sigo pensando que si un scanner no es un scanner no hay porque usarlo como scanner, y si una cámara arribista quiere ser scanner, hay que obligarla a seguir siendo cámara… porque sino la impresora va querer ser monitor y el monitor teclado… aunque vi uno de esos ayer. Cada cosa tiene que estar en su lugar, sino el mundo va estar al revés, aunque si ya está al revés (según una encuesta realizada a una población de 100 personas entre 60-80 años) va volver a su lugar correcto y yo ya me hice bolas.

A lo que voy, es que no se si la paciencia u obstinación de mi compañero nos llevo a estas extrañas circunstancias, probablemente el va estar un par de horas más tratando de escanear con la impresora y yo explotándolo como material literario.