Procrastinator in trouble
Monday, March 30th, 2009Antes sentía bastante emoción y hasta algo de orgullo por ser procrastinadora, pues nunca antes esto me había dado problemas, pues siempre de algún modo me quedaba con el gusto de no hacer las cosas a tiempo, hacerlas incompletas o improvizar en el último instante para salvarme de algun posible problema. Talvez solo fue suerte. Todo era simple, hasta ahora.
Quizás las nuevas responsabilidades que tengo, hagan que me haya dado cuenta que necesite ayuda, un grupo de apoyo, un psiquiatra, nuevamente una maestra de primaria que guie mis pasos durante mi aprendizaje, que me recuerde que debo estudiar, concentrarme, no distraerme e ir tomando nota sobre mis progresos.
Los viejos y conocidos métodos de procrastinación ya son historia, ver televisión por 12 horas consecutivas, investigación sobre marcas de zapatos, conversaciones simultaneas con 12 contactos del messenger, limpiar y barrer la casa, redoblar las medias, lavar el baño, cocinar para la semana, hacer las compras del mes, hacerle un parche al hueco del pantalón, jugar, ver la misma película de siempre nuevamente (estoy aprendiendo los parlamentos en chino btw). He incursionado en el origami, en la lectura de partituras, sigo leyendo las columnas que siempre leo, más comics, hasta llegué a ordenar todo los archivos de mis escritos cronológicamente y por si no fuera poco, abrí uno por uno y conté el número de palabras, las sumé para ver si tenía suficientes para publicar un libro de textos coleccionados.
Pero la situación ha cambiado, ya había hecho todo lo que se puede hacer para procrastinar, todo. Ahora, faltaban 12 horas para entregar un trabajo que estaba a medias. Empezaba a saborear el desastre, no me libraría de esto tan fácilmente, ahora ya no. Una maestría en un país extranjero no perdona retrazos, excusas o similares. Me senté a la silla con el libro al frente, leí unas seis páginas, y empecé a divagar, a volar, a alucinar, cosas incoherentes… tomando decisiones en caso de que cosas extrañas ocurran, llegué al colmo de matar a ciertos pesonajes importantes de mi vida para ver que decisión tomaría, como viajar para el entierro, o quedarme y si entregar la tarea en el caso de que en las próximas horas me entere de una súbita muerte, o talvez utilizar esa excusa para que me den más tiempo y terminar la tarea, pero el teléfono nunca llegó a sonar. Incluso llegué a sumar mis economías para ver si alcanzaba el pasaje… y si hubiera tenido el computador cerca posiblemente hubiera averiguado precios. Me alejé de todo lo que normalmente me puede distraer: mi casa. Me fui a otro lugar, pero mi imaginación me jugó muy sucio. Seguía imaginando otras cosas, a recordar viejas melodías, así que decidí escribir en un papel : no te distraigas! para poder regresar al suelo, pero el papel terminó lleno de notas con todos los mensajes posibles: no te distraigas, estudia, vuelve a tierra, hello!, regresa, sigues distrayéndote, ahora coges el papel para distraerte, tira el maldito papel. Estaba nuevamente al principio.
Finalmente no logré terminar mi trabajo, leí todo lo que tenía que leer, pero no pude resumir el trabajo, porque había sido tanto lo que leí en el día que mi cerebro no daba para más. Estaba tan confundida y decepcionada de mi misma un minuto después de la hora tope de entrega del trabajo que simplemente me di por vencida, y me tomé varios minutos para tratar de analizar la situación y las consecuencias de mis actos. Por primera vez fui realmente consciente de mi irresponsabilidad, y del hecho que sí necesito ayuda.
Me siento como un vicioso que acaba de darse cuenta de que es alcohólico o drogadicto y que no tiene muchas salidas, comprende el problema, pero no sabe que camino debe tomar para una rehabilitación.
Desgraciadamente, la fuerza de voluntad todavía no la venden el super mercados, desgraciadamete. Todavía no se como afrontar el resto de mis trabajos, responsabilidades, por el momento solo decidí alejarme del televisor y ver que sucede.