Carpool es el uso compartido que se le dá a un vehículo con dos o más pasajeros. El cual tiene ciertas ventajas. Primero, uno puede ir en una linea de la autopista para carpool, la cual es menos transitada que las demás, lo cual garantiza la mayoría de las veces el no ser retrazado por un tapón o un embotellamiento. Segundo, que al ser menos automóviles utilizados, el calentmiento global y esas madres ambientales y económicas con respecto al alto costo del combustible son de algún modo evitables o reducidas.
Prosiguiendo a la introducción un tanto extraña, hoy estaba comiendo mi segundito de fideos tostados, del cual su nombre deseo conocer, cuando llegó mi hermano y me dijo que lo acompañe a la oficina de asuntos de immigración y legalización de los Estados Unidos de América. Será urgente pensé, no terminé mi segundo, y no lo como hace cinco meses. Luego me aclaró que me necesitaba para el carpool, es decir, solo requería de mi presencia en su automovil para poder ir por la linea de carpool, y llegar rápido a la mencionada oficina. No me ofendí, puse mi segundito de fideos en un taper, me puse las sandalias y subí al carro.
Cuando llegamos cometí la imprudencia de pensar, empecé a analizar mi situación socio-politica-económica en estas llanuras. Caramba, pensé bajito para no asustar a nadie, me están usando de bulto de carpool, un bulto vivo. Reí por mi ocurrencia, luego recordé un viejo insulto que mi hermana utilizaba en nuestras famosisimas contiendas de insultos, ella atropellando mi talla y yo atropellando su gordura, cuando terminabamos de atropellar, empezábamos a lastimar, olvidabamos la talla y el peso, y finalmente a sacar las garras se ha dicho.
Era allí cuando mi hermana comenzaba con su amplio repetorio en varios idiomas, la creatividad sobre todas las cosas… lanzaba un avispado “abono para ñucchu”. Las tres primeras veces que me llamó asi, tuve que exigir explicación, porque pensaba que el insulto iba al compararme con el abono… uno se siente sucio al oir eso, se huele por aquí y por allá y no encuentra nada. Uno se siente café, se mira por todo lao, pero mi color serrano esta algo lejos del café o verde. Finalmente, lo asocio con lo de la talla… hasta que de un sopapo caigo en cuenta que la gracia del insulto va junto al ñucchu, hermosa flor.
Exijo explicación, el concurso de insultos exige siempre explicación en el caso de que el otro no entienda, así uno puede acusar al otro de bruta por no entender, o de malagracia por insultar sin sentido. Mi hermana comienza así: Sabes que es ñucchu? (sí, sí, esa flor que le tiran al señor de los temblores en semana santa, esa que se parece al kantu, esa rojita, pequeña). Prosigue preparandose a ganar la batalla: Sabes dónde crece el ñucchu? (si, si, crece en todas partes, en cualquier k’ata). Da su penúltima estocada: Alguna vez has visto el color de tierra debajo del ñucchu? (Obvio, mi papá siempre lleva esa tierra para sus maceteros, porque es tierra curada). Finalmente, su última estocada: El ñucchu es una planta silvestre, que crece donde sea, y NO necesita abono… y tú eres abono para ñucchu.
La palabra “inútil” viene a mi cabeza, pero no es el tipo de inútil que no sabe lavar o planchar. Es mas un “completamente inútil”, un “no sirves ni de abono”, un “sin tu existencia.. nada cambia”. Algo tan inútil como el abono para ñucchu, que teniendo el conocimiento preciso del abono y del ñucchu se explica completamente, sin mayor conocimiento de agronomía o botánica.
Aunque de cierto modo “bulto para carpool” tiene mas dignidad que “abono para ñucchu”, pero de todos modos, recibir ese tipo de piropos no es muy grato, duele. Este tipo de comentarios al azar o necesidades casuales de la vida, hace que alguien con tanto tiempo como yo, vuelva a cometer la imprudencia de pensar y tratar de crear más dilemas existenciales donde ya no caben más.
Así que mejor a reir por las ocurrencias de la vida, mejor me pongo a hacer algo útil o me quitarán mis títulos nobiliarios.