De la conferencia y otras madres

June 29th, 2010

La semana pasada (tomese como referencia la semana pasada del algún día en abril) estuve presente en dos conferencias, la primera y la segunda, en ese preciso orden.
Una era de CAHSI, algo así como gente hispana en ciencias de computadoras, quieren que más gente hispana logre estudios graduados y conquistar el mundo, un plan que al parecer va creciendo. Fui en busca de inspiración, de temas nuevos en los cuales investigar y esas cosas, como motivación o motivación, o tal vez motivación. Saber que vale la pena lo que hago, que valdrá la pena y que el camino recorrido valió la pena, como quien dice encontrarle sentido a mi lectura. La gente que fue allá, los asistentes y expositores, todos los que hablaron tenían una trayectoria de vida tan extraordinaria, que simplemente me hicieron sentir miserable, eso definitivamente: fue malo.

Sentí lo mismo que ese día en el cual hice mi buena acción del día y llevé a un ciego a un pabellón de la universidad y me contó que él había estudiado para ser profesor y tenía dos especialides, que tenia muy buenas notas, que nunca había desaprobado un curso, hice una revisión mental de mis notas en la universidad y se me revolvió el estómago, me sentí culpable, pero la culpa es pasajera, viene con fuerza, te golpea, pero te recuperas demasiado pronto hasta el siguiente golpe.

La conferencia me hizo sentir más desorientada, me hizo dudar más de lo que hago y de lo que quiero hacer, y la depresión que me dio pues no me permitió hacer buenas conexiones con tanta gente importante y posibles “cartas de recomendación” en mi futuro académico y profesional.

Y bueno, la segunda conferencia, sobre “cloud computing”, genial, realmente el tema como no era para inspirarse ni ver que tanto ha logrado la gente en la vida sin tener un céntimo para empezar, fue super interesante, aprendí cosas nuevas, como que la mitad de la gente por allí eran profesores de varias universidades del mundo, con investigaciones alucinantes, de esas que tienes que fumarte dos palmeras para entenderlas. También había gente cuyas caras había visto alguna vez en la contrapata de algún libro de esos que te mandan a leer en la universidad, algo así como que Varguitas esté por allí hablando en una conferencia de literatura en la cual no esperabas ver ni a Renato Cisneros. Obviamente, lo más importante, todos tenían computadoras bien pequeñas y con cara de bien caras, y todos, o la mayoría estaban revisando el facebook :P. Al parecer, no era la única aburrida.

En los tejados

June 29th, 2010

Anoche recordé mi vida en los tejados del palomar. Le digo palomar a mi habitación en esa casa en Huayruropata, estaba en el espacio entre el segundo piso y el techo del departamento donde decidimos vivir ese año. Nadie más quería esa habitación, y como me gusta darle el gusto a los demás me quedé con esa. Tenía dos ventanas pequeñas que daban al techo del segundo piso, en el cual pasé mucho tiempo viendo las estrellas y pensando.

Anoche estaba sentada viendo videos en youtube, tal vez haya estado allí sentada 5 horas, nisiquiera me di cuenta que la luz del día se había marchado, estaba allí sentada atontada con las imágenes. Tuve que levantarme porque estaba muriendo de sed, cuando uno está drogandose con videos siempre llega el momento en que tiene que levantarse a beber algo, comer algo o ir al baño. Fui a la cocina y al regresar me di cuenta que había anochecido. Habían dos paralelogramos, formados por la luz de luna que entraba por las ventanas, en el piso de loza, miré por la ventana y había luna llena, estuve un tiempo con medio cuerpo fuera de la ventana, pero empezó a dolerme el cuello y regresé adentro.

Fue cuando recordé el tejado, mi hermano tenía la costumbre de tirar mis cosas por la ventana y tenía que buscar una escoba para recuperlas, pero una vez tiró algo hacia atrás y no podía ver bien y supongo que era algo importante, porque fue la primera vez que me animé a salir por la ventana, allá afuera sobre el tejado. Estaba algo asustada de que las tejas se desprendieran y también porque me dan miedo las alturas. Pero al mismo tiempo, el ver edificios, techos o árboles a los alrededores más cercanos era liberador. De pronto convertí ese tejado en mi lugar de desahogo, un lugar donde podía huir. Luego salía para ver las estrellas y la luna, o para ver el cerro del frente e ir viendo como las luces se prendían.

Pero lo mejor de estar allí era el viento frío del invierno y pensar, justo como ahora que puedo ver las estrellas y la luna, echada en el piso, con el aire tibio de invierno entrando por la ventana.

algo que escribi hace mucho tiempo

June 29th, 2010

Madre, debo confesar que he gastado hasta el último centavo que me diste en ese sobre rotulado con: “para emergencias”. Me avergüenza haber ignorado tus recomendaciones para racionar mi lectura, pues ya se acabaron los libros que traje para todo el año. También olvidé cerrar la puerta de mi habitación por dentro, pero es que las pastillas que me pediste deje de tomar me dejan tan dopada que nisiquiera logro meterme a la cama luego de tomarlas. Tampoco compré zapallo para hacerme dulce de zapallo para que no me de fiebre, pero es que ya encontré la causa de la fiebre: me está saliendo la última muela del juicio.

Es más, en lo único que he obedecido tus recomendaciones es en comer manzanas a diario, no lo hago por obediente, es porque la ansiedad de la distancia y la ansiedad de no subir de peso, van 1-1 gracias a la manzana.

¿cómo se hace para blanquear la mente? Tenerla vacía, dejar de pensar, proyectar o simplemente alucinar y cumplir con el objetivo.

Algunas veces

May 8th, 2010

Algunos días al despertar miro al cielo gris, respiro profundo para darme ánimos de salir de la cama, algunos días lo logro otros me quedo tres horas más, revolcándome entre las sábanas, luchando contra el sentimiento de culpa.

Algunos momentos tengo la intensa necesidad de volar, salir por la ventana, desplegar mis alas y volar hacia el mar, volar alto hasta sentir que el sol me quema las alas. Luego recuerdo que me dan miedo las alturas, pero la sensación de libertad calma cualquier miedo.

Algunas veces me cuesta respirar, tengo que echarme en el piso con la espalda y la cabeza completamente rectas para que aire fluya adecuadamente a mis pulmones. Cuesta y duele respirar.

Algunos instantes me duele pensar, cada pensamiento hiere mi ser y simplemente tengo que apagar mi cerebro y dejar de pensar. Principalmente dejar de pensar.

Empiezo a dudar de la efectividad de mis títulos

May 8th, 2010

Era uno de esos días, uno de tantos en los cuales tenía que desayunar de camino al tren, esperando el tren o dentro del tren, un vaso de café con sabor terroso y una rosquilla de anís. Llevaba un saco y una corbata anudada en un perchero, pues caminar hasta la estación del tren en saco y corbata era casi tan horroroso como trabajar todo el día en saco y corbata. Llevaba, también, un maletín muy gordo repleto de documentos y libros de la oficina, porque siempre llevaba material a casa para adelantar trabajo y aprender cosas nuevas, pero en su casa era absorbido por la desidia y siempre terminaba viendo televisión o jugando en la computadora. Era uno de esos días en los cuales uno se siente miserable y ya no conoce la razón, cuando las frustraciones se han acumulado al grado de llegar a la indiferencia. Este día no se fijó en el semáforo, no recogió la rosquilla de anís, dejó el cambio de 10 dólares como propina, olvidó pedir un poco de hielo en el café y al tomarlo se quemó la boca, sintió como el calor y el dolor pasaba por su lengua, su paladar, lastimaba su tráquea y se distribuía dolorosamente por su interior. No podía gritar, insultar o injuriar, había mucha gente esperando al tren y le habían enseñado que no era adecuado maldecir en público, tampoco en privado, simplemente no podía maldecir.

Subió al tren y lo vio repleto de tantos rostros conocidos de gente completamente desconocida. Vió a esa señora que sonreía a todos los que la miraban, como si les conociera de siempre, había cambiado el color de su cabello, pero tenía el mismo peinado de siempre; vio al enfermero calvo, siempre con su uniforme celeste, siempre calvo; vio a las dos secretarias chismosas que ponían cara de picardía o sorpresa mientras susurraban cosas; vio a varios estudiantes en uniforme que parecían continuar dormidos; y a todas las demás personas de siempre, era como una fotografía vieja, un cuadro que nunca cambiaba, todos se sentaban en los mismos lugares, todos se sentaban con las mismas personas; incluso los que iban parados, como él, iban apoyados en las mismas zonas de todas las veces. Mientras repasaba a la gente con los ojos, el tren empezó a moverse, llevó los ojos al mapa que estaba junto a la ventana, e iba verificando las paradas en cada estación.

La octaba vez que se paró el tren, vio por la ventana el nombre de la estación donde debía bajarse, su trabajo estaba justo cruzando la calle. Podía ver el tren desde su cubículo, cuando lo veía, se preguntaba hasta dónde llegaba el tren, si era solo uno que iba y venía o eran varios iguales, porque lo veía pasar varias veces al día. Estaba sujeto con el brazo de una de las tantas tiras de tela que colgaban de una barra pegada al techo, se abrió la puerta, salió una multitud de gente, todos apurados, colocando con urgencia celulares y libros dentro del bulto o la cartera, se escuchó la alarma de que la puerta se estaba cerrando y el tren partió hacia la siguiente estación. Cuando el tren partió, él seguía sujeto de la tira de tela, él seguía dentro del tren. Pensó que todavía era temprano y la necesidad de saber si habían varios trenes o era un solo aumentó, decidió ir hasta la última estación o continuar viajando unos 30 minutos más, si hasta ese entonces no llegaban al final bajaría y tomaría el tren de vuelta e iría al trabajo, si la ruta era muy larga seguramente habrían varios trenes.

Pasaron 10 minutos y vio un tren en la dirección opuesta, entonces, al menos eran dos trenes, pasaron 30 minutos más y vio otro tren en dirección opuesta, eran tres, habían pasado 40 minutos, pero él podría llegar tarde al trabajo y dar alguna excusa, él nunca llegaba tarde a su trabajo, posiblemente nadie lo reprendería. Pasaron 20 minutos más, llegó a una zona de la ciudad que él no sabía que existía, llena de edificios grises, descoloridos, sin gente o publicidad pegada a las paredes, totalmente desierta, una zona fantasmal, vio que era el único en el vagón, mientras el tren se detuvo por completo. Una especie de policía, bastante gris también, estaba tras la puerta del tren cuando esta se abrió, era muy pálido y la sombra de la estación con su traje azul le daban una sensación gris a su rostro, le dijo que era la última parada, y que tenía que bajar del tren. Se bajó y fue a la máquina de boletos a comprar otro para regresar, subió nuevamente al tren, nuevamente se topó con el policía gris, y le mostró su boleto de regreso.

El tren estuvo detenido por unos 10 minutos, reinició la marcha, dio un giro en U algo más adelante de la estación, una estructura ingeniosa la de los rieles o carriles que en gran parte de la ciudad estaban a 10 metros sobre el nivel del suelo. En cada estación el vagón fue llenándose, ahora habían nuevas caras, caras que empezaban el día a las 10, algunos con uniformes, pero ya no veía sacos y corbatas, vio dos trenes durante el transcurso hasta la estación cerca de su trabajo, él sabía que al menos eran tres trenes, pero se le había metido en la cabeza averiguar cuántos eran. Esta vez tampoco bajó, pensó que si alguien lo necesitaba con urgencia todavía podían llamarlo al celular, lo sacó del bolsillo para asegurarse que estuviese prendido y tuviera suficiente batería para un par de horas de ausencia, las que pensaba se demoraría averiguando el número exacto de trenes.

Observó el resto de la ciudad, calculó que los trenes pasaban cada hora, porque él los veía cada media hora, pero viajaba en dirección contraria, se puso a hacer algunos cálculos de física elemental para determinar distancias y tiempos, se dio cuenta que los trenes pasaban cada 30 minutos luego de hacer algunos dibujos y hacer una pequeña simulación en el papel; pero todavía no sabía cuántos trenes habían, pensó que mientras hacia los dibujos había perdido de vista a algún tren, ahora sabía que ya eran 5, pero todos eran iguales, pensó en ir hasta la última estación y poder ver en el transcurso el resto de trenes, pero el tren que no contó, ese que tal vez no pasó, mientras hacía sus cálculos le dejó con la duda. Empezaba a dudar de si mismo, vio sus notas y cálculos en la hoja posterior de un formulario de la oficina y sintió culpa, se bajó del tren en la siguiente estación, bajó por las escaleras compró un boleto y subió hacia el lado contrario para regresar al trabajo y ser productivo y justificar su salario. Otra vez la sensación de vacío lo invadió, llegó a su oficina y encontró a su jefe en la puerta, intentó disculparse por la tardanza, pero su jefe le dijo que estaba muy ocupado y que luego lo atendería, llegó a su cubículo y su compañero de lado le preguntó si había ido por un café a la máquina por qué no le había traido uno como siempre, nadie había notado su ausencia, y ya eran las 11:30.

Mientras iniciaba su computador miró por la ventana y vio pasar otro tren, tenía una dirección web escrita en letras gigantes al costado, la buscó en internet y vio los horarios y paradas de tren. Nunca le había interesado esa información, a él le bastaba saber que llegando a las 7:20 a la estación cerca de su casa, no perdería el tren y llegaría con tiempo a la oficina, con tiempo para ponerse el saco y acomodarse la corbata, nunca se tomó la molestia de pensar que el tren podría dañarse y nunca se dañó, así que nunca supo cuánto demoraba en llegar el siguiente o si en caso de ocurrir vendría uno después. Mientras revisaba las rutas, se dio cuenta que la última parada estaba bastante lejos de donde estaba él, luego apareció la cabeza del jefe de área por la puerta y les dijo que tenía una reunión y que cualquier consulta la resolvería el día siguiente.

Él cogió el celular y la cartera, luego metió el maletín gigantesco en el cajón de abajo de su escritorio, se quitó la corbata y la puso en la esquina superior del monitor y el saco lo puso detrás de la silla y salió. Nadie le preguntó a dónde iba. Compró 2 boletos para el tren y espero en la estación con la intención de llegar a la última parada, no la que ya conocía, sino la del otro extremo, pensó que la única manera de saber cuántos trenes había no era en movimiento, porque siempre se podía distraer y contarlos desde la ventana de su oficina era poco romántico. Mientras viajaba fue viendo como la ciudad decrecía en tamaño y altura, los edificios de oficinas se iban convirtiendo en edificios de apartamentos, luego en casas, las casas iban alejándose unas a otras, y los jardines y patios iban creciendo. Finalmente llegó a la última estación, encima de la inscripción con el nombre de la estación había un grafiti que decía “fin del mundo”, a los alrededores ya no habían casas, había como un bosque de árboles, el mar debería estar más allá del bosque, porque no se veían montañas; pensó que debería buscar ese lugar en un mapa para saber.

Sacó un sticker de la billetera y lo pegó al tren, afuera junto a la puerta, con eso descartó la posibilidad de confundirse, de contar el mismo tren varias veces, ese era el primero y sería el que marcaba el final del ciclo. El tren del sticker era el primero, el tren número 1, mientras esperaba el siguiente tren estuvo viendo al horizonte, y cuando trataba de imaginar lo que había detrás de los árboles, pasó el tren número 2, miró hacia atrás y vio más árboles, pero de ese lado habían montañas, vio algunas casas alejadas o manchas y colores que parecían casas, las fue contando y pasó el tren número 3. Apareció otro vigilante, como el policía gris, este tenía más color, cuando el vigilante le preguntó qué hacía le contó que estaba allí contando los trenes, el vigilante pensó en decirle cuántos trenes eran, pero algo dentro de él lo freno, conversaron un momento, le deseó suerte y se fue, pasó el tren número 4. Caminó hasta el borde de la estación, ésta también estaba a varios metros de altura del suelo, vio un estacionamiento, seguramente la gente iba en carro y luego tomaba el tren, aunque habían pocos carros, estuvo viendo colores y modelos, tratando de imaginar a la gente que vivía por allí inventándoles historias y motivos, pasó el tren número 5. Este tren no estaba vacío como los otros, pero solo bajaron 2 personas, dos mujeres con vestidos coloridos, muy sonrientes, las siguió con la mirada, hasta el estacionamiento, se subieron a un diminuto carro azul y se perdieron entre los árboles. Llegó el tren número 6, buscó a lado de la segunda puerta si tenía el sticker pegado, como hacía con los demás, de pronto imaginó que alguien pudo haber despegado el sticker y le dio ansiedad, sintió cierta paranoia, el tren se fue. El estómago empezaba a hacerle ruidos, recordó que no había almorzado, sabía que cerca de allí no encontraría comida, pero ya había estado allí por varias horas y no quería irse sin cumplir su cometido, se paraba y sentaba, para quitarse el dolor en la cintura, para estirar las piernas, escuchó el tren número 7, ya venía. Corrió hasta el inicio de la estación, el tren pasó lento, pero no logró distinguir si traía o no el sticker, corrió hasta la segunda puerta y no lo encontró, eran 7 hasta ahora, pensó que al menos debió traer un libro para leer, esperar era una tarea muy aburrida y agotadora. Se echó de espaldas sobre el asiento y miró al techo de la estación, parecía un domo, él hubiera preferido algo plano, como las antiguas estaciones de trenes, pero todas las estaciones y el tren eran muy modernos. Llegó otro tren, tampoco tenía el sticker, entonces era el tren número 8, la idea de que alguien le hubiese quitado el sticker al tren que marcó como el primero empezaba a hacerse más fuerte, el hambre hacía que se ponga más pesimista, pero debía esperar un poco más, sólo un poco más. Cerró los ojos para descansar un momento, y se quedó dormido; despertó asustado, miró el reloj, eran las 6:25, faltaban 5 minutos para que llegue el próximo tren, miraba el reloj con demasiada ansiedad, sentía que los minutos e incluso los segundos eran demasiado largos, hasta que llego otro tren. Ese era, tenía el sticker, estaba intacto. Entonces, eran 9 trenes, ¡No!, eran 8, recordó que ese ya lo había contado.

Sabía que era hora de regresar a casa, debía tomar el tren una última vez ese día. Bajó las escaleras, marcó el boleto para que le permitieran entrar al otro lado de la estación, subió las escaleras y se sentó para esperar a que el tren de vuelta.

Helena de Troya

March 27th, 2010

Helena era, tal cual Homero la describió, una mujer muy bella, su hermosura era tal, que la misma diosa de la belleza, Venus, la envidiaba. Paris, hombre de beldad solo representable en Hollywood por Orlando Bloom, la vio en medio de un campo de trigo, un día de mayo, me es imposible precisar si era primavera u otoño, pero el trigo empezaba a ponerse amarillo, a competir contra el mismo color del sol. Sin embargo, al medio estaba Helena con un vestido, corte griego muy apropiado a la época, blanco, con bordados y cintas de oro puro, el viento empezó a soplar, el trigo empezó a cantar al golpear las hojas con los granos, el viento replegó el vestido contra el perfecto cuerpo de Helena, algunos cabellos escaparon, los rayos solares de las cuatro de la tarde, le dieron un brillo inexplicable, dejando a Paris sin aliento.
El viento se hizo más fuerte, la luz también, la sorpresa de Paris también, la luz brilló tanto y antes de que Paris logre sacar el grito de horror de su pecho, Helena ya habia sido abducida por una nave extraterrestre.

Este texto fue inspirado por el canal de ciencia ficción.

Demasiado temprano

March 23rd, 2010

Mi rutina normal, aunque bastante anormal, es despertar a las 9:40 aproximadamente, revolcarme un rato en la cama, convencerme de que tengo que levantarme, prender la terma eléctrica, esperar 20 minutos hasta que caliente el agua, tomar una ducha larguísimas, cepillarme los dientes, vestirme, secarme el cabello, peinármelo unas diez veces y siempre terminar con una cola de caballo o con un moño y muchos pelos parados al medio por la estática después de peinarme tantas veces. Me hago una taza de café el cual siempre termino enfriándo con tres cubitos gigantezcos de hielo, pienso que luego me molestaré el stómago y hago una tostada que termino comiendo con algo de mantequilla o mermelada, aunque prefiero la mantequilla, generalmente como mermelada, porque sé que la mantequilla terminará en mi frente. Mientras tomo mi café frío tiendo mi cama, barro todo el cabello que se me cayó del piso de mi cuarto, pongo en su lugar algunsa cosas que no disimulan bien el desorden, meto algo abrigador en la mochila y salgo, aproximadamente a las 12, salgo a trabajar, o salía a trabajar. Llego a mi trabajo y realmente no sé que hago hasta las 2, a esa hora voy a comer, preparo algo que me guste, que no tenga mucha grasa, que tenga algunos vegetales, pero no lo hago por mi salud, no lo hago para no engordar, lo hago porque sé que manteniendo una dieta balanceada no tendré que hacer ejercicio para bajar los kilos de más, veo tres horas de televisión, y a las 5 tengo que decidir si ir a l auniversidad a hacer algo o quedarme en casa haciendo nada, con el sol, la hora, y mi pereza natural, la mitad de las veces voy, la otra mitad no voy a la universidad. de algún modo, a las 9 de la noche me da hambre, como algo, y me pongo a jugar algun juego estúpido que me atonta y me mantiene si npensar hasta media noche, hago mi resumen del día: otro día sin haber justificado el aire que respiro, parasitando al planeta. Termina mi día, me cepillo los dientes y me duermo.

Pero ayer, no fue un día normal de mis días anormales, me desperté a las 7, eso es madrugada para mi, hice hora, pero de algún modo al terminar de limpiar, el café e incluso una manzana, llegué a la universidad a las 9, no estaba laxada por el calor como suele pasar, pero la universidad estaba cerrada, las incoherencias son tan aturdidoras y estúpidamente extrañas. Regresé a casa y estuve leyendo como 20 páginas de un libro en todo el día, aunque hice algo, puede que mi día no haya sido del todo productivo. Tenía planes para ese día, pero la puerta cerrada los anuló, aunque la mayoría de esas tareas no estaban planificadas dentro de la universidad, simplemente regresé a mi casa, me cambié de ropa, y estuve vegetando por muchas horas, al menos eso me sirvió para comprender mejor al mundo. Fue una bofetada en la moral.

Hoy, que puedo decir, son las 9:50, estoy en la universidad, ya he leido todos los comics, el periódico, la hora de procrastinación terminó y estoy completamente desganada, sin ganas de hacer nada, es como que demasiado temprano para estar así, no tengo ganas ni de leer las noticias, solo leí dos titulares, los de siempre, tengo muchas páginas web abiertas, pero solo las abrí, debería revisarlas, debería hacer algo. Quizás sea demasiado temprano para estar despierta, para estar aquí, hoy no tengo que trabajar, tal vez la idea de que tengo que trabajar haga que me levante tan tarde, será insomnio o será culpa lo que hace que me despierte tan temprano, hoy me levante más temprano que ayer, incluso hice una rutina de 10 minutos de ejercicios de estiramiento, hace tiempo no oía tronar mis vertebras y articulaciones, pero sigue siendo demasiado temprano.

Simplemente no tengo ganas de hacer absolutamente nada, nisiquiera de dormir, es completamente absurdo, tanta desmotivación a esta hora es absurda. Sigue siendo demasiado temprano, el día es largo y hay que aprovecharlo, pronto me caerá un rayo, lo sé.

La Perse

March 9th, 2010

Voy caminando por la calle hacia el banco, hace algo de calor, pero el sol está oculto. Estoy en la esquina, espero a que cambie el color del semáforo, los conductores a esta hora suelen estar demasiado apurados y pisan el acelerador sin conciencia de la señal de 25 MPH, de pronto viene un carro muy lento pegado a la acerca, se acerca sospechosamente, me paralizo de miedo, podrían ser de ese grupo que secuestra gente, dicen que avanzan lentamente hacia ti, te preguntan si conoces alguna calle de nombre ridículamente imposible y mientras tratas de hacer memoria, o ignorarlos simulando que no existen: te halan, meten dentro del carro y tu familia termina haciendo un entierro sin tu cadáver, pero el carro solo quería girar a la derecha, y lo conduce una anciana, que bien podría subirse a la calzada, retrocedo un paso y recupero el aire.

Cambió el semáforo, espero hasta que los carros estén detenidos antes de cruzar la pista, pero no puedo quitarme la imagen de la mente de la publicidad donde un coche arremete contra una mujer mientras cruza la pista, 15 millas podrían ser la diferencia, así dice la publicidad, siento mi cuerpo golpeado volando por el aire, golpeándome violentamente contra la pista, seguramente la luz cambiará y los carros que vienen en sentido perpendicular terminarán destrozando mi cuerpo y si sobrevivo, espero al menos tener la cartera a la mano, no quiero llegar a un hospital sin la tarjeta del seguro médico, ni vendiendo mis órganos al mercado negro podría pagar esas cuentas, sin el celular y las personas a las que deberían llamar en caso de emergencias y de pronto empiezo a imaginar a quién llamarían, tan turbio pensamiento termina siempre cuando termino de cruzar los 6 carriles de la autopista.

Sigo caminando y mis ojos se detienen en esa iglesia, la que vi en las noticias, donde arrestaron a ese hombre que secuestró un bebé, y si otro loco, esta vez armado regresa por aquí, será mejor caminar rápido, evitar el peligro. De pronto hay un terreno valdío, con el clima y todo, está lleno de yerba, hiede algo , será una lagartija muerta, una rata, algún ave o alguien tiró un cadaver para desaparecerlo entre la maleza, debería dejar esta ruta, no se ve muy segura últimamente, sigo caminando y está el portón de ese caseón abandonado, todo enrejado, imagino que nadie entra y nadie sale, imagino alguien encerrado cogiendo los barrotes con desesperación tratando de huir de algo que debe estar dentro esperándolo para acabarlo.

Me pregunto si ese tipo parado en la esquina espera a un dealer, o es uno, con el asunto este del tráfico y la guerra de los narcotraficantes, en cualquier momento podría aparecer un sicario en una motocicleta o uno más elegante en un BMW, sacar un arma automática y descargar todas las balas que compró anoche en la otra esquina, de ese carro que vi de la ventana, que ha estado estacionado allí por muchas noches, con las luces a medias. Si eso pasa, me detengo, me tiro al piso, corro, huyo por mi vida, qué hacer, situaciones difíciles, o tal vez es un delincuente esperando para robarme, dijeron que hace poco mataron a alguien por robarle 50 dólares, pero no creo que sepan que estoy llevando mi cheque al banco, en todo caso, mejor caminar ligero y fingir demencia.

Nadie me vio entrar al banco, estoy a salvo, nadie me reconocerá cuando salga, cambio de ruta para regresar a casa, tomo el camino largo, mucho más tranquilo, pacífico, la diferencia es una cuadra, son mundos completamente distintos, en esta hay un hombre barriendo las hojas secas, las levanta una a una para que el barrio se vea más pequeño burgués que de costumbre, en el otro tengo que caminar con cuidado esquivando ratas muertas o charcos de agua estancada, pero es el camino corto.

Llego a casa, la casa también tiene dos lados, el que tiene cara al parque, donde puedo ver los pajaritos de colores volando y haciendo nidos en los balcones, la gente paseando sus perros y otros haciendo ejercicios; el otro, en el cual es preferible no estar, porque nunca sabes que puedes ver allí o que puede entrar por allí, incluso los pájaros de ese lado del mundo son negros y toscos, de ese lado no vienen ladridos de perros falderos, sino metrallas a cualquier hora del día, tal vez vivo en la calle que divide al mundo de los burgueses y al infierno, infierno de varios edificios de 20 pisos donde sucesos completamente inesperados pueden ocurrir, a veces cuando duermo y escucho disparos simplemente me tapo los oidos y los maldigo porque no me dejan dormir, pero los pequeño burgueses tampoco me dejan dormir, con sus malditas podadoras a las 8 de la mañana, taladran mis oidos, pero la armonía perfecta es cuando un helicóptero de la policía decide hacer una inspección matutina al infierno durante un día de podar todo el parque, levantar las hojas y quitar la mala yerba, cosas como esta me hacen querer vivir en una isla desierta, para no caminar con la perse, para no vivir con la duda, pensando cuál de los dos infiernos es peor, porque todavía no sé si es peor un montón de perros falderos ladrando o la vista al infierno.

Método casero para realizar un sacrificio en el siglo XXI

February 6th, 2010

Para este particular procedimiento, usted necesitará:

* Un individuo para sacrificar.
* Un altar, todos los dioses prefieren que el objeto yazca tranquilamente en un altar durante el sacrificio.
* Una soga, cuchillos, lanzas, piedras debidamente afiladas, combustibles de larga duración, afiladores de cuchillos, armas blancas y tape.

Odin

Paso 1 : Elija al Dios de su preferencia y revise la literatura adecuada sobre los ritos y procedimientos exactos para sacrificios a ese Dios en particular, no querrá disgustarlo al no realizar bien el sacrificio. Yo elegí a Odín, los dioses nordicos siempre me han llamado la atención.
Si usted es un lector ocioso puede hacer una búsqueda rápida en www.wikipedia.com

Paso 2 : Inmovilice al individuo a sacrificar con un cup-cake de chocolate debídamente tratado con somníferos, no cuenta drogarlo, solo hay que dormirlo. Una vez dormido el individuo tiene que arrastrarlo cuidadosamente hasta un automóvil, meterlo en la cajuela y luego llevarlo hasta el lugar donde haya instalado previamente el altar. Las flores de estación y velas aromáticas son un PLUS.
Recuerde llevar cuidadosamente al individuo, pues los dioses no van a quere un cuerpo lleno de moretones y/o magulladuras para el sacrificio.

Paso 3 : Utilice la cuerda para atar al individuo con el que se hará el sacrificio, utilice el tape para reducir el ruido de sus gritos en caso de que el lugar del altar esté ubicado en una zona con mucha gente a los alrededores; aunque, los dioses, y usted podrían disfrutar de los gritos. La manera correcta de atar al individuo es con los pies juntos y las manos a los costados del cuerpo, puede enredar circularmente de abajo hacia arriba realizando nudos cada cierto espacio para evitar que el inviduo se desate en algún momento, en el caso de que usted quiera que el individuo esté despierto durante el sacrificio.
Considere en dejar partes o áreas descubiertas de cuerda o dejar libre acceso a las partes del cuerpo que habrán de intervenir en el sacrificio.

Paso 4 : Usted necesitará una túnica apropiada para el sacrifico, recuerde que la sangre seca es muy dificil de lavar. Evite los colores primaverales, los colores oscuros seran óptimos. Procure sonreir amigablemente a la cámara, si es que está grabando el evento.

Paso 5 : Ubique el individuo en el altar, en la posición adecuada para el sacrificio. En mi caso será boca abajo.

Paso 6 : Antes de proceder con el sacrificio, recuerde desinfectar y afilar adecuadamente todos los instrumentos de tortura.

Paso 7 : La hora ha llegado, el momento del sacrificio.
En el caso del sacrificio a Odín, llamado “águila de sangre”, ha de realizarse una cortada profunda al lado izquierdo y derecho de la columna vertebral, tratando de mostrar las conexiones con las costillas. Proceda en orden, de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo a retirar cada costilla de la posición que tiene en la columna vertebral, si tiene problemas cogiendo las costillas, puede realizar nuevos cortes entre costilla y costilla, desde el medio hacia la columna, esto facilitará su manipulaci’on.
Si la víctima del sacrificio llega a desmayarse por el dolor, puede tomarse algún tiempo y esperar a que despierte.

Procedimiento

Paso 8 : Durante todo el proceso debe pensar que lo que está realizando es para congraciar al Dios elegido en el paso 1, esto no es diversión o un simple acto sanguinario.

Paso 9 : Derrame cuidadosamente el combustible de larga duración sobre el cuerpo sacrificado y préndale fuego, recuerde que es inflamable, no esté muy cerca del calor.

Paso 10 : Las fotos en facebook, flicker y videos en youtube deberán tener la etiqueta de “cortometraje” y no “documental”.

Esperamos que este instructivo sea de su agrado, recuerde no tratar de hacerlo en su casa, en realidad no trate de hacerlo.

*** Agradecemos, nuevamente, a Ricardo por los gráficos.

El cadaver en el patio trasero

February 3rd, 2010

Si alguien te pide que mires por la ventana a ver que pasa allá donde la gente esta amontonada: ¡no lo hagas!, de seguro lo lamentarás.

Como todo domingo estaba sentada frente al televisor esperando que se cuezan las lentejas, escuché una metralla y luego unos 5 disparos. Miré por el balcón hasta donde mis ojos llegaran a ver si habia algún niño traviezo terminando las municiones de los juegos pirotécnicos de fin de año, el parque estaba lleno de plantas, la gente seguía jugando en la cancha de basket, las señoras mayores seguian dando infinitas vueltas al parque conversando sobre la vida ajena, todo estaba en orden y volví a mis actividades: ver televisión mientras esperaba que se cuezan las lentejas.

Pasó media hora o cuarenta y dos minutos, no puedo ser muy precisa, llegó la dueña del departamento donde vivo me dijo que la calle estaba cerrada, que le habían disparado a alguien. Pensé que las cosas iban mal, que los disparos habían sido muy cerca y que simplemente nadie lo había tomado en consideración, tal vez ya no sea tan seguro vivir allí, tal vez deba recluirme por algún tiempo en mi habitación y aprovechar para escribir el libro que no voy a escribir, pensé muchas cosas mientras seguía esperando que se cocinen las lentejas, quizá debí remojarlas más tiempo antes de meterlas en la olla.

Hasta que finalmente pasó, ella me llamó desde su habitación - ven para acá, mira -, yo fui porque siempre me suele llamar para mostrarme sus joyas antiguas, algo nuevo que compró, o para regarlarme maquillaje tratando de convencerme de que uno no puede ir por el mundo con la cara lavada y conseguir un buen marido. Me dijo que mire por la ventana a ver que pasaba al frente de la calle, ella es corta de vista y quería matar su curiosidad, la tarea era sencilla: mirar hacia afuera y darle una descripción..

Hay una ambulancia, un patrullero, alguien que parece ser un paramédico, dos policias tomando notas, alguien está fotografiando… el aire se volvió espeso… está fotografiando el cuerpo de un muchacho, esta tirado de bruces en el piso, no hay sangre, pero no se mueve, lleva unos pantalones cortos, tiene el torso descubierto, sé que es un muchacho por la forma de sus pantorrillas, por lo delgadas que están, no puedo verle la cara, es mejor así.

Quité la cabeza de la ventana y me fui a terminar de cocinar, tratando de olvidar lo que habia visto, pero hasta ahora no puedo olvidarlo completamente, no es que tenga algún tipo de trauma o necesite un psicoanalista, es el tipo de imágenes bizarras que uno ve alguna vez y se quedan en la mente, que dan vueltas y no las puedes olvidar hasta que veas algo más bizarro. Estuve algún tiempo más escuchando a la dueña de casa contándome que ya había llegado el fiscal, que ya levantaron el cuerpo, que la policía anda haciendo preguntas a la gente que estaba por allí; finalmente, todos se fueron.

Si te piden que mires por la ventana, no lo hagas, puede que haya algo que no quieres ver.