Sueños sin resolver

June 26th, 2009

Volví a soñar con él, esta vez me apuntaba con el dedo, como quien dice “si tú, tú, la que me mete en sueños incómodos”, como en película me toqué el pecho para asegurarme, asintió con la cabeza mientras seguía señalándome con el dedo.

Estaba dentro de la iglesia, no sé porque sueño con él dentro o fuera de alguna iglesia, es tan perturbadora la iglesia que me dan ganas de consultar con algún psicoanalista, pero temo que encuentren en mi pasado algún evento traumático con una iglesia, quizás en sueños pasados una iglesia trató de tragarme por dudar de mi fe, o se me cayó encima porque durante de mis sueños la capa tectónica se movió y eso provocó un terremoto, nunca sabré.

La primera vez que soñé con él, con Mario Vargas Llosa me regaló tres monedas, como en la parábola de los talentos, todavía las tengo guardadas en alguno de mis bolsillos imaginarios que suelo palpar cuando recuerdo el acontecimiento en mis sueños. Son monedas grandes, con bordes lisos, una dorada, una plateada y una de una tonalidad rojiza metálica. Esa vez mi madre destruyó mis fantasías diciendo que me había pasado frío por la noche, la gripe del día siguiente confirmó en parte su teoría, pero mis amigos trataron de alentarme diciendo que uno puede interpretar como quiera.

Pero ahora, volví a soñar con él, ¿me señalaba para que me le acerque?, ¿para que le devuelva sus monedas?, o ¿señala al muchacho de atrás?. Es tan complicado lidiar con las fantasías que uno suele dibujar en sus sueños, mucho más complicado pensar que divago durante horas incontables sobre ese hecho tratando de entender lo inexplicable, todavía queda el que sea una expresión de mi inconsciente que me dicta a seguir escribiendo, o que es un simple sueño.

Ahora, si vuelvo a soñar con él, como le explico que dejé las monedas en mi bolsillo y no hice nada con ellas, que sigo gastando los bordes de tanto acariciarlas, como le explico a MVLl que las monedas siguen allí y que no intenté crear un negocio próspero en la compra-venta de tejidos típicos o al menos escribir algo decente al respecto. ¿Cómo hago?

sobre las múltiples maneras de ejercitar la memoria

June 22nd, 2009

Es extraño pensar que solo te recordarás de mi cuando notes la ausencia de ese libro en el estante, es irónico pensar que primero notarás la ausencia del libro…

En momentos como este odio el concepto de la inferencia lógica y de tanto raciocinio inútil…

(texto corto dedicado para José Luis J-C)

del papel (2)

June 6th, 2009

A los 16, justo a tiempo, descubrí mi vocación. Más precisamente hablando, descubrí y me propuse lo que quería ser y hacer en la vida.

Fue un día sábado, un inusual sábado en el cual papá y mamá estaban de viaje y me dejaron encargado pagar un recibo de teléfono, no podía pagar tarde porque podían perder su título nobiliario de “pagadores puntuales”. Me tuve que desprender temprano de los brazos de Morfeo e ir al banco. En el banco tomé un número y esperé casi media hora hasta mi turno. Me atendió una joven muy amable y sonreía cada vez que me miraba, fue allí cuando lo descubrí. Quería una carrera pacífica y sin muchas emociones, que no me exigiera pensar demasiado, que no requiera iniciativa, una carrera con un voluminoso manual de procedimientos, donde al final de cada procedimiento sugieren llamar al manager del área en caso de algún “incidente”.

Al terminar de pagar fui a casa y me puse a averiguar que se estudia para ser cajero de un banco, al parecer se puede estudiar cualquier cosa. Estudié economía y finanzas, pues por estos lares no hay carreras universitarias específicas para ciencias bancarias. Terminé pronto la universidad pues tenía apuro por empezar a trabajar, luego envié solicitudes a dos bancos, aquellos que ofrecieran mejores beneficios para los empleados y/o estuvieran cerca del paradero del bus. Me ofrecieron trabajo en los dos, al parecer mis notas me dieron algo de mérito. Me dio alegría e histeria a la vez haber recibido dos proposiciones, siempre le tuve miedo a elegir, así que elegí aquel cuyo nombre vaya primero alfabéticamente, y acepté el trabajo del banco cuyo nombre empezaba con A.

Firme un contrato por seis meses, un contrato de prueba. Me dijeron que dependiendo de mi desempeño en algún momento podría firmar un contrato permanente con la institución. Durante esos seis meses estuvieron probando mis habilidades para sorprenderme, me dieron algunos bonos y mi foto apareció cuatro veces en la pared, mi foto allí lucía enmarcada con letras azules que decían “empleada del mes”.

Mi fascinación por evitarme trabajos innecesarios me encarceló en una sencilla rutina y tres juegos del mismo traje para trabajar. Le tomé apatía a las salidas con mis amigos o a las compras, pero todavía veo a un par de ellos, el primer y tercer viernes de cada mes, como para no confundirme o romper la rutina mensual.

Cada mañana enmascaro mi apatía con maquillaje que es actualizado por mi mamá cuando va acabándose, ahora voy en taxi para no arrugar el traje en el bus. Llego al trabajo, aperturo la caja y empiezo a atender a los clientes. El procedimiento es sencillo: Contacto visual, sonrío, saludo ¡Buenos días! ¿Puedo ayudarlo?, ser eficaz podría ocasionar errores, confíe en sus instintos, pero evite usarlos, sea eficiente, olvídese de la cola, usted solo tiene un cliente: el que está atendiendo, cuente el dinero dos veces si hace falta, no olvide dar el comprobante, sonría, contacto visual nuevamente, sonría, preguntar si el cliente necesita algo más, sonría ¡Hasta pronto! y ¡que tenga un buen día!. A medio día hago el cierre temporal de caja, tomo el tiempo prudencial para comer algo liviano, 45 minutos es el tiempo prudencial, mientras mastico el número de veces necesario ese algo liviano, ese algo liviano que no me fuerce a hacer ejercicios o dietas para conservar la figura, sin engordar o adelgazar. Cualquiera de los dos casos podría ocasionar tener que confeccionar un nuevo traje, lo cual implica inversión monetaria y tiempo, romper mis rutinas, interminables tiempos haciéndome tomar medidas, es mejor que siga con las mismas así la costurera y yo nos ahorraremos muchos problemas y tiempo, principalmente tiempo.

Cada fin de mes hago el cuadre de gastos para actualizar mi presupuesto, que tampoco ha variado mucho. Hace un año saqué un préstamo con todos los beneficios que un empleado bancario podría tener para comprar un departamento cerca del centro, así papá y mamá tuvieran mayores oportunidades de distraerse y divertirse, ellos fueron los encargados de buscarlo y elegirlo, lo único que les pedí fue que no se pasaran de cierto monto, así podría pagar un monto mensual por el resto de mi vida.

Todo iba bien, era casi perfecto, incluso conseguí incluir en mi emocionante rutina ver una hora de noticieron, normalmente los ignoraba, pero tengo que verlos para alimentar el morbo de los cazadores de asesinatos, robos y suicidios.

Todo iba bien, tan bien. Pero algo falló, algo hice mal, en algo me equivoqué, algo dentro de mis “no planes” falló. Hoy habló conmigo el gerente de esta filial, me informó que por mi desempeño en los últimos meses me había hecho acreedora a un ascenso, mencionó un cargo con nombre largo, bonito e importante que no entendí o no quise entender, seguramente un cargo sin mayor emoción y con nombre complicado pensé. Hasta que al notar mi silencio y posible apatía muy bien plasmada en mi rostro empezó a describir las tareas del puesto. Sonaba como un cargo sencillo, hasta que dijo: interacción con otros empleados, posibilidades de crecimiento en la organización y “responsabilidad”.

Él asumió que había aceptado el puesto, me dijo que el primer día del siguiente mes empezaba a trabajar, que ya estaban acondicionando mi oficina. Le pedí un tiempo para meditarlo. La perplejidad me invadió… no sabía qué hacer.

No pensé que mi carrera como cajera bancaría terminaría tan pronto. Fue un gancho directo al hígado, pensé que había llegado al final del camino, la fecha de mi jubilación había sido dictada. El pánico me invadió, la apatía combatía al pánico, ser o no ser dijo Hamlet… odié a Shakespeare en ese momento. ¿Qué hacer?… he ahí el dilema en cuestión.

Fue un día histórico, ese día luego de algunas horas paseándome por los recovecos de mi tranquilidad, decidí volver a prender mi cerebro, perdí la tranquilidad por la que había luchado, este sobresalto en mi vida sin sobresaltos fue inoportuno. Pensar, que flojera. Me da cierta tentación pedirle al gerente que me deje en mi puesto eternamente, les evitaré el dolor y el trabajo de cambiar la foto del empleado del mes, ya pasaron dos años desde que la pusieron allí. Aunque lo adecuado es tomar una decisión inteligente, con el respectivo significado denotativo y connotativo de la palabra.

Finalmente luego de tanto sobresalto, decidí cambiarme y banco y volver a empezar, aunque sigo corriendo el peligro de ser ascendida nuevamente, y volver a empezar en otro banco sería la solución, una y otra y otra vez, y los colores de las rayas del terno del otro banco no me gustan, mejor me evito los sobresaltos, y las explicaciones incómodas de porque no me esfuerzo para crecer profesionalmente, aceptaré el ascenso y reestructuraré mi rutina, ni modo.

La Maja de migraciones

June 2nd, 2009

Imponente, así la veo cuando me paro en la puerta, toco despacio en la madera para que se percate de mi presencia. Me mira y examina, me pide que pase, solo gira el sillón no cambia la posición en que está sentada. Me pregunta el motivo de mi visita, mientras le explico analizo cada centímetro de su existencia, he quedado perpleja.

He encontrado mi propia Maja…
Está sentada, no recostada, la modernidad requiere ocupar espacios más pequeños, con un corte de Cleopatra más ajuste a la redondez de su rostro, con los brazos detrás de la nuca. Los marcos de los espejuelos le dan énfasis a su mirada que está fija en algún lugar desconocido que no logro ubicar, pero responde mis preguntas.

Tiene un poco inclinada la cabeza, así muestra el rostro perfilado y el cuello estirado, tiene la clavícula casi invisible, pero sé que está allí. El pecho se infla y desinfla cuando respira, su voz es pausada y sus carnosos labios no se mueven mucho. El
escote y la prenda pegada que tiene entorna su cuerpo, la posición de los brazos levantan su enorme busto, son muchas libras de mi Maja, mi Maja de migraciones, sigue respondiendo mis preguntas mientras admiro su sola presencia. Trato de tomar todo los detalles que necesito para describirla.

Miro cuidadosamente todos los contornos, sus contornos, trato de recordarlos, sus brazos, sus codos, el reloj en la muñeca derecha, las seis pulseras en la derecha, los dedos cruzados tras la nuca, el cerquillo que le cubre las cejas, el peinado tipo Cleopatra, el cabello muy negro, los marcos cuadrados en los lentes, las sombras muy grandes, las pestañas espesas por el rímel, los ojos fijos en alguna parte, las ojeras negras parecen manchadas deliberadamente, el rubor en los pómulos inexistentes, sus labios pequeños, voluminosos, muy rojos, una quijada casi invisible, el cuello impredeciblemente delgado, las arrugas del pecho, la línea que deja el escote luego de muchos días de sol, el escote, sus enormes pechos, su torso moviéndose con cada respiro, su cintura y el borde del escritorio.

Me despido y salgo pensando que título darle a mi próximo texto sobre mi propia Maja, mi Maja de migraciones…

del papel (1)

May 30th, 2009

Nota: esta colección nació por razones de fuerza mayor, mis textos en papel se están borrando por causa del tiempo y la humedad, pienso que podría empezar a escribir con bolígrafo, pero escribir con lápiz tiene cierto romanticismo innecesariamente chevere.

—–
En el preciso instante que necesito de mi computador: no lo tengo. Es como la maldición que me hace doler el brazo, tal vez sea nuevamente un ataque de ansiedad y ¡ya!. Y los pensamientos enfermizos que tengo de encontrarlo tras cada esquina que volteo empiezan a darme cierta necesidad de huir con prontitud y recorrer todas las calles y darle un significado nuevo a la probabilística.

Creo que sufro del mismo síndrome que Jaime Bayly, osea… la necesidad innecesaria y enfermiza de tomar ansiolíticos, antidepresivos y narcóticos. But, this could be dangerous, couldn’t it?

Si tan solo podría tomar algunos cursos de redacción y literatura, ¡gratis!, aprender un vocabulario decentes y algunas palabras soeces que antes de interpretarlas ,el insultado en cuestión se crea simplemente un ignorante y no trate de averiguar el significado jamás, así como yo que todavía no se que trató de decir Mario Vargas Llosa a todo el pueblo peruano cuando nos llamó cacasenos.

must hide, must leave, must go, must run away….

y yo aquí hecha una ama de casa, haciendo una lista de compras para la semana tratando de equilibrar los nutrientes de mis alimentos. Pero, ¿Quién me manda a meterme en negocios donde no he sido llamada? ¿Quién?. Y quién me quita este sentimiento de culpa por empezar las oraciones con “y”, sabiendo que eso es incorrecto, ¿quién me va quitar la culpa?. That is the question, but I do not have responses for that…. otra pregunta ¿Por qué tengo que llamar a Greg? nada le cuesta pagarme lo que me debe y luego olvidarse que existo y no olvidarse que existo y no pagarme… whichever comes first.

Estúpido H, quién me manda a seguir pensando en ti. Al menos el comunismo tiene más significado desde que te conocí, al menos escribir esa frase me alivia, estúpido H. at least that.

Mientras más cercano veo a Marzo más pienso en nuestra despedida y menos en el cumpleaños de Amandis, quién dicen es directamente culpable de mis últimos y más actualizados y escandalosos errores gramaticales y de habla, esos que han sido tan criticados por la “censura internacional”.

And, then again, I just can think about haing wi-fi here! Why? To lose self control, to lose control of my mind and to be happy, cause that’s happiness after all, to ignore your mind. Dejar de razonar, poner la mente en blando, embrutecer con blogs y fotografías tontas, videos en youtube, embrutecer es la palabra adecuada y más saludable. Sino tuviera frío en el Caribe mi corazón sería más feliz.

Y llego a la misma conclusión de siempre: necesito un cuaderno. Un cuaderno para ganar disciplina, pero no perder las páginas, tampoco perder inspiración, porque la disciplina es enemigo de la inspiración… y de eso, inspiración de último minuto, son testigos los baños de la facultad de Biología de la UNSAAC, aquellos que siempre quise y no pude fotografiar, aquellos en los cuales están escritas las confesiones de amor más apasionadas y ocultas, más sinceras y prohibidas, las paredes de esos baños son testigos de obsesiones innombrables, todas con nombre y apellido.

Reiniciar

May 29th, 2009

(los nombres fueron cambiados, porque se me dio la gana de cambiarlos)

- Solo lo volveré a hacer con aquella mujer que realmente ame - fue con esa frase que me enteré que no se negaba a los pedidos de las muchachas por puro engreimiento, era una promesa.

Su mamá era bailarina de rumba, mambo, jazz y los demás ritmos deliciosamente pegajosos del Caribe. Desde muy niño practicaba con él, le enseño a mover los pies, él aprendió a mover todo el cuerpo. Aprendió todos los ritmos, historias y mucha gente, acompañaba a su mamá al club donde trabajaba bailando, como en una película de los 70, con un traje con mucho chachachá y lentejuelas, un moño ajustado y rizos alborotados escapándose tras las orejas.

Hablar de su mamá le deja cierto dolor en el corazón, me cuenta que no pudo despedirse de ella al morir, fue allí cuando prometió no volver a bailar a menos que sea con una mujer que ame tanto como había amado a su mamá. Pero sonríe porque sabe que tiene una nueva oportunidad para continuar con su vida y ser ese alguien de quien su mamá se sentía orgullosa.

Me explica que quería ser abogado, pero que ya no puede. Ingenuamente trato de decirle que no es tarde, que todavía puede, querer es poder y bla bla bla. Él afirma: ¡No es tarde!, pero un abogado con antecedentes penales no sirve para mucho, dudo mucho que me acepten en la universidad, pero ya tengo otros planes, voy a estudiar para cheff. Mi cara con expresión de interrogación no puede ser ocultada, al parecer él quiere contarme su historia, no lo voy a detener.

- ¿Cuántos años crees que tengo?- , me pregunta, luce de 22, pero no soy buena para adivinar edades o rostros, entonces continúa. - Tengo 28, he estado en la cárcel 13 años, salí hace poco -. Hace una pausa, como quien decide si debería continuar o no, tranquilizo mi expresión. - Yo nunca he fumado, tomado, tampoco he estado en drogas, pero … en mi juventud me gustaban las armas… así llegue allí - . Sigo callada sin preguntar nada, evito cualquier tipo de expresión juzgándolo o compadeciéndome de él, simplemente debo pensar en nada, en absolutamente nada. Él continua - Yo pienso que en la cárcel uno sí se regenera, si es que uno se quiere regenerar claro. No puedes obtener algo sin quererlo -

Prosigue - el negocio de mi familia era la hojalatería, arreglar carrocerías, y esas cosas, perfeccioné la técnica en la cárcel. También aprendí a hacer otras cosas, a tallar madera, a modelar cosas en jabón, puedo hacer un velero completo todo en jabón. ¿Sábes cómo?… pocos saben el secreto, con una lija, se tienen mejores resultados con una lija. Primero disuelves el jabón y le das las formas externas, luego para los detalles y patrones usas una lija. Me dieron que ese tipo de cosas pueden venderse a buen precio, unos cuantos miles de dólares, pero yo sigo guardando mis modelados en jabón -

José prende la aspiradora, termina de limpiar el lugar y se va, me despido con la mano pues tiene los audífonos puestos. Cada día que puedo verlo me entero accidentalmente de cosas que no quisiera saber. Cosas como que tiene una hermana y sobrinos, sobre una loca dominicana que quiso casarse con él para conseguir residencia, le gusta mucho bailar, y lo hace, pero algunos ritmos los tiene reservados para su gran amor. Escribió una canción en hip-hop un día me la cantó, no soy buena para seguir canciones, pero la letra se oía bien, tal vez un día lo convenza de grabarlo y subirlo a Internet.

Hace un par de semanas chocó su carro, me pregunto dónde aprendió a conducir, si estuvo la mitad de su vida en la cárcel donde aprendió la cosas que se aprenden a esa edad, ¿en la cárcel?… o simplemente las postergó y las está aprendiendo ahora, tratando de recuperar el tiempo perdido. Pero él no parece de las personas que creen que existe eso que nosotros los tontos llamamos “tiempo perdido”.

Tal vez necesitemos más historias como ésta para empezar a vivir concienzudamente, solo tal vez, no pressure!.

Un hombre feliz no puede ser escritor

May 26th, 2009

“Un hombre feliz no puede ser escritor. Está demasiado ocupado siendo feliz”.

Leí esto en una entrevista que le hizo Santiago Roncagliolo a Paul Theroux. El 2o es un completo desconocido al menos para mi, pero parecer ser es muy famoso por sus viajes a través del mundo, los cuales hizo por el simple gusto de viajar, es un viajero no un turista. En la entrevista que leí también dice que su nombre es mentado en los premios Nobel, lo cual no sé que signifique… pero por si a alguien le interesa aquí está la entrevista.

Lo particular es que no es la primera vez que oigo que un escritor no tiene porque ser feliz, generalmente un estado de miseria absoluta hace que saque lo mejor de sí, literariamente hablando, o literalmente hablando que puede que no sea lo mismo, y tampoco es igual, si es que esa palabra existe. Imagino que es un estado de éxtasis al que se llega luego de innumerables episodios de frustración, alcoholismo e intentos de suicidio causados por la falta de inspiración. El mundo se tiene abajo y piensas que el camino que tomaste en la vida está completamente equivocado, que definitivamente no sirves para ello, y haberlo decidido te tomó tanto tiempo que simplemente no hay marcha atrás, tampoco adelante, con tanto stress es imposible no sentirse desgraciado, lo cual puede ser un antónimo de feliz.

Las historias autodestructivas de tantos escritores es apasionante y tentadora, la falta de felicidad que no siempre se traduce en tristeza es un camino tortuoso a seguir, pero será que los escritores son una población masoquista y a pesar de todas las amenazas siguen ese camino, un camino a seguir luego de ver la misma página en blanco innumerables veces, o el camino que los impulsa a llenarla. Siento una cita en mi cerebro, desgracidamente no la recuerdo… era algo como que uno escribe aquello que no puede vivir, todavía tengo que terminar de leer “El Pez en el Agua” de Mario Vargas Llosa, sé que esa cita estaba en ese libro, tengo que conseguir primero el libro, luego leerlo, es el procedimiento tradicional.

Pienso en Vallejo que murió en París en aguacero, un viernes que seguramente era trece, a medio mes casi nadie tiene dinero, pienso en Vallejo y me dan ganas de seguir escribiendo y seguir enamorada de ese muchacho que no me hace caso, de extrañar a mi familia, de recordar las historias viejas, será que mi cerebro matemático puede engañarme con la fantasía de que mi falta de felicidad implica que puedo ser buena escritora, es un misterio que no quiero resolver, pero hay que explotarlo lo mejor que se pueda, y mientras antes mejor.

Aunque entre seguir escribiendo y ser feliz la elección es clara, quiero ser feliz… pero no se si pueda serlo sin escribir, es otro caso de disyunción cognitiva, ampliamente tratada anteriormente en mis divagaciones, lamento haber leído ese artículo, pero tantas veces me he dicho que no he de lamentar nada del pasado que entro en otra disyunción cognitiva y el ciclo vicioso se vuelve más vicioso.

Delirios

May 26th, 2009

Estoy despierta, pero estoy dormida, digo idioteces que todo mundo ignora porque no hay quien me haga caso, estoy sola nuevamente.

Me duele el hueso de la espalda por ver en posiciones extrañas e incómodas vídeos en el Internet,y como la pantalla es tan pequeña la posición de mi espina dorsal en la parte superior debe tener una especie de curvatura en L invertida, para aquellos que hayan visto al Mago de los Sueños… me siento como Urogor, para aquellos más familiarizados con el medio cultural cusqueño mi espalda y mi postura se asemejan a la del ilustre profesor de química cuántica Jorge “Kevin” Quebedo (padre, el hijo es un completo huevón… pero el comentario no viene al caso).

La gracia de estar tanto tiempo sin dormir es que el dolor físico te lo recuerda cada minutos y las ojeras y las arrugas y las ganas que tienen los ojos de descansar, son 27 horas consecutivas las que estoy despierta… de ellas 20 horas las pasé viendo los capítulos de una absurda novela Koreana que al parecer es muy emocionante o realmente quería adormecer mi cerebro y no pensar, prefiero optar por lo segundo… pero las novelas Koreanas son mi perdición y siempre lo serán, recuerdo una vez que vi 14 horas seguidas de otra y recibí un sermón católico sobre el buen manejo del tiempo, que es de Dios obviamente. Pero alcancé mi objetivo supremo que es no pensar en ese muchacho, o si pienso en él mi corazón ya no suena a concierto de bongo en una hermosa noche despejada durante una huida de Cuba.

Mi estómago se está retorciendo, no sé si es porque hoy no desayuné o porque anoche no cené o ambas razones están desquiciándome las tripas… mis ojos se cierran solitos, no puedo forzarlos a abrirse, no debo dejar que se cierren, sé que si se los permito no se abrirán en buen tiempo y con las tareas pendientes y la culpa por tanto tiempo mal usado no puedo permitirme esos lujos.

Cerré los ojos por un instante, despierto y me doy cuenta que pasaron 40 minutos, si un parpadeo dura tanto tiempo es mejor no volver a hacerlo, de pronto oigo el teléfono, no debo contestar, pero lo hago. Tengo una exposición y hay que comprarme ropa decente, de gente, las zapatillas ya no están de moda para presentaciones…

Me pregunto que estarás pensando en este momento? Me recordarás todavía, me habrás olvidado, soñarás conmigo todas las noches como yo. Sabes que sueño contigo incluso cuando parpadeo, cuando estoy despierta, aunque eso tiene más de alucinaciones que de sueños… necesito olvidarte, o tal vez no olvidarte, simplemente quitarle el emocionante soundtrack de bongos a mi corazón cuando pienso en ti.

Camine hacia adelante

May 26th, 2009

El miedo corrompe el alma, la destruye, destroza y liquida. Extrañamente hace tiempo le perdí el miedo a la muerte, tratando de creer que cuando me pase ya no me daré cuenta.

Sigo contando los días desde que llegué aquí, debería agradecer a mi hermano por haberme comprado el pasaje un 14 de febrero, una fecha inolvidable… en la cual prometí a mis amigos conseguir un novio en el aeropuerto durante la escala en Lima, pero no conseguí un novio, aunque estuve todo el día con mi mejor amiga comiendo rico y despidiéndonos sin decirnos adiós.

Son exactamente, tres meses y once días… según mi calendario, los días exactos no los puedo determinar porque mi locura de contar cada día no ha llegado a tanto, solo recuerdo el número de meses pagados de alquiler y según el día del mes lo descuento del 15 … que fue el día en el que en realidad llegué aquí.

Un 15 de febrero pisé Puerto Rico, vi el cielo gris son una sonrisa más de compromiso que de placer, el miedo me invadió… prendí el teléfono para reportar mi llegada y continué con mi camino. Caminé automáticamente tras la gente para recoger mi equipaje, una vez éste estuvo en mis manos salí del aeropuerto y una lágrima escapó de mis ojos, lo primero que pensé fue: “yo no quiero estar aquí, no ahora, no nunca, no quiero, no debo…”, pero ante ese tormento inicial, un par de minutos después de pisar el lugar, cuando el calor del mundo real, fuera del aire acondicionado de los lugares públicos, cuando el calor me golpeó decidí que éste no era mi lugar en el mundo. Pero luego pensé que ningún otro era mi lugar en el mundo… quizás porque la primera impresión fue tan extraña, pesimista y hasta negligente fue que me pude adaptar, y llegar hasta donde estoy ahora.

Extrañamente hago caso a la única advertencia que me hicieron: no caminar sola de noche. Pero camino mucho de día, me gustan las calles, el calor permanente en el aire, los árboles, las hojas caídas y sus colores cuando están muriendo, las lagartijas que se escapan en las paredes y aquellas que miran fijas retándote a ver quien se mueve antes, la gente que te sonríe, los graffitis… todo es muy caluroso, pero quisiera saber si todo es así también de noche. Me gusta la noche, pero tengo que mirarla de mi ventana, ver el cielo, las estrellas y perseguir la luna llena.

Como siempre evito escuchar noticias para no dañarme el cerebro. Hace pocos días abrí mi mochila cerca de una señora y ésta salió corriendo a la calle del frente, quiero pensar que no creía que la iba a asaltar o alguna cosa similar… seguramente ella si escucha las noticias. Hace tiempo conocí a un muchacho que había salido de la cárcel, me contó que antes Puerto Rico era “la isla del encanto”, pero ahora es “la isla del espanto”, él también debe pasar mucho tiempo leyendo los periódicos. Yo prefiero vivir en mis fantasías.

La primera vez que oyes un par de disparos lejanos suena a un mero e insignificante recuerdo, pasas dos días después por una calle para conocer más el lugar, te encuentras desviando un poco el camino para evitar mancharte los pies con sangre… asumiendo que irremediablemente los disparos no fueron tan lejanos o que no deberías caminar por ese lugar.

Es un recuerdo insignificante si de pronto hay dos helicópteros sobre tu cabeza buscando en el parque frente a tu casa un gato perdido, el pobre gato de algún alto funcionario público, un pobre y triste gato que escapó y que busca refugio, pero los helicópteros siguen allí. Te mientes con historias sobre gatos perdidos, así es más divertido. Porque si te pones a pensar que están persiguiendo a algún delincuente que se oculta entre los arbustos, lo último que quieres imaginar es que lo encuentren, no importa si esta allí, pues si lo encuentran le irá mal, todavía creo que todos merecen una segunda oportunidad, pero si este gato está siendo buscado por helicópteros tal vez ya tuvo su segunda oportunidad. Quién sabe.

Cada noche oigo disparos, cada día aumentan en cantidad, cantidad no implica frecuencia. Un tiroteo, la hora varía, la cantidad de muertos, también, tal vez. Al principio era uno o dos tiros, ahora son metrallas completas, incontables, la cantidad de películas vistas me hacen llegar a la conclusión de que son armas automáticas, pero ya no importa. Porque las armas automáticas, los revólveres o las metralletas, todas cumplen un mismo objetivo.

Antes sentía pena por algún pobre hombre o niño muerto en una extraña batalla, hasta que me di cuenta que muerto ya no te enteras de nada, la tristeza y el miedo se los dejas a los demás, tú te vas libre… sin saber nada, sin ataduras, sin deudas que pagar. Fue un descuido en el que te fuiste, tal vez dolió un poco pero luego te fuiste y punto final.

Escucho gente haciendo dramas pensando que podría morir en cualquier momento mientras maneja su carro o mientras camina al supermercado, pero uno se acostumbra. Eso si, evite salir tarde que aquí, en la China o en el Tibet podría no ver una cáscara de plátano y descalabrarse.

Camine sin miedo hasta donde quien tire la cáscara se lo permita.

Soñé que había soñado

May 16th, 2009

Soñé que habría los ojos y el cielo era plano, las esquinas eran esquinas perpendiculares y las paredes estaban completamente vacías, la puerta despintadas en madera cruda, mire el cubrecamas, era mi frazada tejida en lana de oveja, traté de sentir las sábanas y me raspé la piel con un poncho a rayas. Estaba en casa, no lo puedo creer, mi cerebro evita pensar para no matar la magia.

Miré por la ventana, vi parte del cielo azul claro, algunas nubes, las ventanas oscuras con la mancha de la araña que había matado el día anterior y escuché el piar de los patitos que compró mi mamá, es la primera vez que no los odio. Miré hacia arriba estaba el camarote, no hice ruido para no despertar a mi hermana, las tablas separadas con el colchón saliendo entre ellas uniformemente me hicieron percatar que ya se había despertado.

Estaba en casa, era emocionante, apoyé la nuca en las manos con los dedos cruzados, respiré el aire puro, respiré el polvo acumulado por los días, por los carros en la carretera sin asfaltar, la sombra e la pared indicaba qye había pasado el medio día, las marcas que hice para darme cuenta de la hora todavía estaban en el piso, estaba en casa, no lo puedo creer.

Planifico el día, que debo hacer primero, ir a la azote a tomar sol y ver la ciudad, ver si algo cambió , ver más allá delo evidente. Desayunar, buscar papas, chuño, queso, tomar por asalto el refrigerador, cocino algo, voy a la calle, la casa esta vacía, los patitos siguen piando, mis orquideas lucirán exactamente igual como las dejé, no oigo más ruidos, tantas cosas que hacer, me regocijo entre las frazadas que me raspan los brazos pero se siente rico.

Suena el celular, no es posible, parpadeo por una milésima de segundo, las tramas del techo y las mariposas de las paredes se dibujan a la velocidad de la luz, es un sueño, sueño que estoy en un lugar que no conozco, quiero despertar y volver a casa, maldigo a quien me llamó, sin contestar apago el celular y vuelvo a dormir, pero no vuelvo a soñar.

Puede que soñar con el hogar pueda ser cruel, pero es dificil despertar de un sueño estando realmente despierto. Estaba en una esquina esperando que cambie el semáforo, esa esquina tiene varios árboles que dan sombra y media cuadra cubierta con rejas negras, cambió la luz y crucé la pista, fui por la orilla contando mis pensamiento, pensando que cocinaría mi mamá hoy, con la apatía a flor de piel, llegué a la esquina con el camino de tierra, quería oler la fragancia de la Q’euña en un día húmedo, mala idea, no encontré la q’euña, tampoco encontré el camino de tierra, tampoco sentí la fragancia luego de un día lluvioso, miré al cielo era el mismo que veía siempre, el que veo cuando estoy contando mis pensamientos, miré hacia las esquinas… el suelo no era el de siempre. Simplemente estaba soñando despierta, me desubiqué en el espacio, di vuelta hacia atrás a soñar dormida sobre mi cama y las paredes adornadas con mariposas.